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8- 9 D 7 LOS DOMINGOS DE Martes 15 de julio de un kilómetro desde la iglesia hasta el cementerio. Lunes 14 de julio. 19.00 horas La movilización popular, que no ha dejado de crecer a lo largo de estos días, culmina con la multitudinaria manifestación de más de un millón y medio de personas que plantan cara en Madrid a ETA y Batasuna bajo el lema Paz, unidad y libertad El espíritu de Ermua ya se ha puesto en marcha. Todos los partidos políticos democráticos, sindicatos y organizaciones sociales están presentes en las calles de la capital. El creciente repudio y la respuesta social harán un inmenso daño a ETA. Tras estas manifestaciones la banda ya nunca volverá a ser lo que fue. El dolor de la madre de Miguel Ángel ABC El presidente del Gobierno, José María Aznar, anuncia una estrategia más enérgica contra la banda terrorista y quienes la secundan. No salen millones de españoles a la calle para que todo siga igual advierte, al tiempo que anuncia nuevas medidas legales para aislar a ETA y Batasuna. de resistencia y alternativa ideológica. El zapaterismo emergente bendecía ese arreglo a escala nacional, ingrediente principal del proceso de paz A la base militante se le dijo que la operación con el PP era antinatural y estaba condenada al fracaso, y que era indispensable emprender el camino del diálogo con ETA. Fue un éxito: personajes como Gemma Zabaleta, una de las oradoras antinacionalistas más incendiarias del año 2001, corrieron a dialogar sin la menor explicación. El tiempo ha revelado cruelmente que el constitucionalismo tenía dos puntos muy débiles: un antinacionalismo de circunstancias, forzado por el pacto de Lizarra, y un cemento de unión de altura moral pero escaso poder de presión práctica: los movimientos cívicos nacidos de Ermua. Fue Fernando Savater quien consiguió unir las manos de Jaime Mayor y Nicolás Redondo en el acto de Basta Ya del Kursaal, pero fue el PNV quien lo hizo inevitable. Así que la decepción de 2001 permitió a las fuerzas centrífugas imponerse con facilidad. A pesar del éxito espectacular del Pacto Antiterrorista y de la Ley de Partidos, el PSOE convenció a sus afiliados y a muchos votantes de que la paz definitiva pendía del entendimiento con el nacionalismo y del diálogo final con ETA. El PP en cambio, era prescindible; más aun, era la derecha extrema, belicista y feroz enemiga de la paz. Una teoría descerebrada, expandida con grandes dosis de propaganda de choque y sectarismo ramplón, eficazmente auxiliado por el simétrico de ciertos círculos cercanos al PP El caso es que renegar de la movilización de Ermua no ha traído la famosa paz: la ha alejado. El PSE ha obtenido buenos resultados en las elecciones locales, mejores que el PNV pero- -una victoria pírrica- el proceso con ETA ha fracasado. Y no podía ser de otra manera, hecho como está de mentiras, oportunismo y alucinaciones. Lo único que han conseguido es reabrir las heridas de diez años atrás. Queda por ver cómo justificarán los culpables del desaguisado las consecuencias de sus actos. La paz se aleja Multitudinario funeral de Miguel Ángel Blanco. Un duelo en el que a la rabia se unía la determinación de acabar con ETA mediato de los vagos compromisos con la autodeterminación y territorialidad, que sus interlocutores no podían cumplir sin provocar una reacción fulminante del Estado. El nacionalismo institucional cosechó dos fracasos sucesivos en Ermua y Lizarra. El PNV quedó dividido en dos por la cuestión soberanista esto es, en si le conviene o no pactar un frente nacional con ETA. El sector abertzale que ha imitado a Lázaro saliendo del sepulcro es precisamente la banda terrorista y sus brazos políticos y sindicales. Pero esta victoria relativa ha sido un regalo de la defección socialista. El apoyo socialista a la teoría de la doble negociación política y militar con ETA fue una consecuencia del relativo fracaso de la alianza constitucionalista con el PP, surgida en Ermua y forzada por Lizarra. La creación del primer gobierno vasco sin nacionalistas resultó frustrada por poco menos de 20.000 votos. Suficientes sin embargo para que los enemigos domésticos iniciaran el TELEPRESS La socialista siempre fue la pata más débil del acosado bípedo constitucionalista. El PSE siempre ha tendido a asumir un papel subsidiario respecto al nacionalismo acoso y defenestración de Nicolás Redondo para impedir la repetición de la alianza. La socialista siempre fue la pata más débil del acosado bípedo constitucionalista. El PSE siempre ha padecido una poderosa tendencia partidaria de asumir un papel subsidiario respecto al nacionalismo. Eguiguren y Odón Elorza, apoyados por sindicalistas que conciben el pacto con el PNV como un buen convenio colectivo en una empresa donde los nacionalistas son el consejo de administración, siempre han creído que, para ganar algo de vez en cuando, el PSE debía jugar en el terreno nacionalista, abandonando toda veleidad