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8 7 07 EN PORTADA las entrañas del viejo dictador La indignación ciudadana se traduce también en insultos contra las sedes de Batasuna. Por lo demás, todas las marchas transcurren en paz. oficiado por el obispo de Bilbao, Ricardo Blázquez, y presidido por el Príncipe de Asturias y el presidente del Gobierno. El féretro es trasladado después al cementerio, acompañado por miles de vecinos entre aplausos y gritos de Miguel Batasuna, asesinos Vascos sí, ETA no y ETA, kampora (ETA fuera) El cortejo tardó casi una hora en recorrer el trayecto 144 horas Lunes 14 de julio. 12.00 h. Se celebra en la iglesia de Santiago Apóstol de Ermua el funeral por Miguel Ángel El lazo azul, símbolo contra ETA ABC que cambiaron España DESDE EL PRESENTE Aquella movilización no sólo atacó al terrorismo sino al nacionalismo en su conjunto, en tanto que cómplice moral y beneficiario político del acoso mortífero al constitucionalismo ace diez años el pueblo de Ermua, liderado por un alcalde desconocido, el socialista Carlos Torotika, protagonizó una movilización cívica sin precedentes contra el secuestro del joven concejal de la oposición Miguel Ángel Blanco. Ermua demostró entonces que todos los demócratas, con independencia de su partido, están unidos por una red de obligaciones y derechos básicos, como la solidaridad con los privados de libertad por criminales, cuya puesta en práctica nos transforma en ciudadanos. Aquellos días angustiosos nos movilizamos no sólo por razones humanitarias y morales, sino para defender el sistema político de libertades y el Estado de derecho chantajeado por el terrorismo nacionalista. Por esa razón apenas tuvieron eco los llamamientos para que el Gobierno cediera y salvara al joven secuestrado con la excusa de que la vida está por encima de cualquier otro valor. No era ni es cierto: Ermua puso de relieve que la vida libre y digna es un valor superior a la vida sometida al terror. La marea contra ETA fue tan fuerte que hasta los nacionalistas fingieron ponerse al frente del rechazo total del terrorismo. Nunca volverían a hablar con HB, dijeron solemnemente. Y mintieron a conciencia. No sólo ellos. Al poco tiempo, no sólo los nacionalistas volvían a negociar con la banda- -y eran nuestras vidas, no las suyas, la materia de transacción- sino que pronto les emularon algunos socialistas apuntados a la letanía de traer la paz a cualquier precio. Por eso resultó que Ermua, AMARGA VISIÓN H Carlos Martínez Gorriarán Portavoz de Basta Ya que durante un tiempo pareció señalar el último viaje del terrorismo nacionalista, quedó en otra estación de paso. Lo confirmó hace bien poco el hecho de que el Ayuntamiento, con Totorika al frente, aprobara la vergonzosa petición de que el Foro Ermua dejara de usurpar el nombre del pueblo... por oponerse al diálogo con los asesinos de Miguel Ángel Blanco. ¿Está Ermua por la negociación con ETA? ¿Qué ha pasado para que, precisamente allí, se haya desvanecido aquel movimiento cívico de resistencia y ofensiva democrática encaminado a la victoria? Nacionalistas soliviantados Aquello asustó tanto al nacionalismo que el PNV celebró en Artea una asamblea secreta de urgencia para debatir cómo reaccionar. No era un temor gratuito. Ermua no sólo atacó al terrorismo sino al nacionalismo en su conjunto, en tanto que cómplice moral y beneficiario político del acoso mortífero al constitucionalismo. El PNV estaba dispuesto, como ahora, a pedir la paz a ETA, pero se negaba- -como ahora- -a romper con todo lo que ésta representaba. Y mientras Ardanza entretenía a la opinión pública con diversas imposturas, los emisarios del partido- -entre ellos, Josu Jon Imaz- -corrieron a ofrecer a ETA un acuerdo de colaboración: el Pacto de Lizarra. Consistía en expulsar al constitucionalismo de las instituciones vascas, y en imponer la independencia por la vía de los hechos consumados. Si aquello fracasó fue por la misma razón que ha frustrado el proceso de Zapatero: ETA exigió el cumplimiento literal e in- M. I. Javier García Gaztelu, Txapote uno de los etarras que asesinaron a Miguel Ángel Blanco