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6- 7 Domingo 13 de julio. 12.00 h. asesinato se convierte en el revulsivo que movilizará a toda España contra la banda. Un cerrado aplauso recibe al féretro de Miguel Ángel a su llegada al Ayuntamiento de Ermua entre el dolor y gritos de asesinos La sociedad vasca vuelve a echarse a la calle con multitudinarias manifestacio- D 7 LOS DOMINGOS DE La localidad de Ermua vive una tensa jornada de luto. Crespones negros hablan del dolor de la ciudad en todos los balcones. El Ayuntamiento declara a Miguel Ángel hijo predilecto y suspende las fiestas de Santiago Apóstol. Las fuerzas democráticas se reafirman en que ni el Gobierno ni la sociedad pueden ceder al chantaje terrorista. El Domingo 13 de julio. 16.00 h. nes en Bilbao, Vitoria, San Sebastián y Lasarte, que desbordan todas las previsiones. La Mesa de Ajuria Enea, en la que están representados PNV, PP, PSOE, EA, IU y UA anuncia el aislamiento de Herri Batasuna. El mensaje recurre también a la memoria histórica, al afirmar que el propio Franco mostró más clemencia cuando el clamor de este pueblo llegó a conmover Don Felipe consuela a la novia de BlancoABC negociación con terroristas. Y esos límites son bien expresivos del sentimiento de solidaridad de los ciudadanos con las víctimas del terrorismo y de su firmeza política frente a ETA; es decir, del espíritu de Ermua Así, todos los sondeos mostraban en 2006 que entre cinco y siete de cada diez entrevistados rechazaban que se hablara con los terroristas del derecho a la autodeterminación o a la independencia del País Vasco, así como del futuro de Navarra. Actualmente, ese rechazo se sostiene con idéntica fortaleza y se le añade también el repudio a la participación de Batasuna en la política cotidiana y en los procesos electorales. Una proporción similar de ciudadanos objetaba también que se negociaran medidas de gracia con respecto a los reclusos de la banda terrorista o que se les acercara a Euskadi. Específicamente, cuando empezó la tregua de ETA sólo un cinco por ciento de los españoles aceptaba que esos presos pudieran salir de prisión, en tanto que el noventa por ciento consideraba que debían seguir cumpliendo sus condenas. Un año más tarde, las reacciones al caso De Juana Chaos- -con un rechazo de casi dos tercios a la decisión del Gobierno de trasladarlo a San Sebastián y una opinión mayoritaria de que se había cedido al chantaje del terrorista- -muestran el carácter inconmovible de estas convicciones. Todos estos datos son expresivos de la voluntad de los españoles de no rendirse ante el terrorismo y de exigir la derrota de ETA. Es la misma voluntad que emergió en Ermua hace una década. Es la herencia que dejó grabada en piedra la terrible experiencia del secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco. Y ahí sigue, con el mismo fondo, aunque ahora se exprese con menor vehemencia. Sigue en el amplísimo rechazo que suscita la política antiterrorista del presidente Zapatero, en la exigencia de que se vuelva al Pacto por las Libertades y en la voluntad de hacer de la democracia una barrera infranqueable para el terrorismo. Cuestión de convicciones Manifestación en Madrid. El asesinato de Miguel Ángel Blanco desencadenó una movilización social que debilitaría a ETA había sembrado entre los terroristas, en años de conversaciones con ellos, de manera que no ha podido dar viabilidad a su eufemística versión del reconocimiento del derecho de autodeterminación, según el cual el futuro de los vascos depende y dependerá de ellos mismos La fortaleza del espíritu de Ermua puede apreciarse en las observaciones sociológicas que han publicado distintos medios. Las encuestas señalan, a este respecto, que casi dos tercios de los españoles vieron con buenos ojos que, en marzo de 2006, se emprendiera una negociación con ETA, bien entendido que ello sólo se haría una vez que esta organización hubiera hecho efectivo el abandono del terrorismo. Un año más tarde, cuando había quedado claro que esta condición no se cumplía, tal apoyo se redujo drásticamente a menos de la mitad de los ciudadanos. JAIME GARCÍA De esa pesadilla, que no era sino la frustración de una aspiración de libertad para Miguel Ángel- -y con él para todos los hombres- -nació el espíritu de Ermua Éstos, por otra parte, se habían mostrado, ya después del verano pasado, muy escépticos acerca de los resultados de la negociación, de modo que más del cincuenta por ciento no creían que de ella se derivaría el final de ETA. ¿Cuál era la razón de tal desconfianza? Pues sencillamente que, según mostraban todos los indicios, el Gobierno se había metido en un fregado que a una mayoría de españoles, con independencia de sus preferencias políticas, no le gustaba nada. En efecto, las encuestas habían reflejado también los límites de la