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8 7 07 EN PORTADA Ángel Blanco. La sociedad aguarda con el corazón en un puño el desenlace de estas angustiosas 48 horas. tal Nuestra Señora de Aránzazu, donde entra en estado de coma profundo. Los médicos del hospital certifican la muerte cerebral de Miguel Ángel. Todos los intentos por salvarle la vida han sido baldíos debido al carácter irreversible de las heridas que había recibido en el cerebro. 144 horas Sábado 12 de julio. 16.50 h. Domingo 13 de julio. 06.15 h. Miguel Ángel Blanco es encontrado en Lasarte (Guipúzcoa) maniatado y con dos tiros en la cabeza. ETA ha cumplido su amenaza. El concejal es trasladado al hospi- Gritos de rabia frente a una sede de HBABC que cambiaron España LA FORTALEZA DEL ESPÍRITU DE ERMUA Afirmar que del espíritu de Ermua no queda ya casi nada es una tesis muy discutible. Ha sido ese aliento el que ha limitado la capacidad de Zapatero para hacer efectivas las expectativas que había sembrado entre los terroristas durante años de conversaciones as del secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco fueron jornadas que conmovieron a la inmensa mayoría de los españoles. En Ermua, en el País Vasco y en todos los demás rincones de España, por fin, una masa humana, ajena a cualquier consigna partidaria, expresó su voluntad de rechazo a ETA y a su proyecto totalitario nacionalista. Fue entonces cuando los ciudadanos tomamos la palabra y la calle para exigir al Gobierno y a los actores políticos un decidido propósito de derrotar a la organización terrorista sin entrar en juegos negociadores ni en sutilezas semánticas. Habíamos descubierto el verdadero rostro de ETA, la genuina naturaleza de su violencia política y su ilimitada capacidad para ejercer el mal. Y sabíamos que eran capaces de tomar la vida de una persona inocente- -porque Miguel Ángel era ante todo inocente- -para intentar doblegar nuestra voluntad de ser libres y de hacer de la libertad la guía fundamental de nuestro sistema político. Por eso, no le dijimos al presidente Aznar que cediera al ultimátum etarra acercando a los presos a Euskadi, sino que le exigimos que se mantuviera firme; y reclamamos que Miguel Ángel volviera sano y salvo con nosotros. L Mikel Buesa Catedrático de la Universidad Complutense. Presidente del Foro Ermua Para la historia de la infamia Miguel Ángel Blanco fue abatido a las cuatro de la tarde de aquel doce de julio de hace diez años, y abandonado moribundo en un monte cercano a Lasarte. Llevaba las manos atadas y había llorado por su vida durante muchas horas sin que ello conmoviera lo más mínimo a sus asesinos. Los nombres de éstos- -Gallastegui, García Gaztelu, Geresta- -quedarán para siempre inscritos en la historia de la infamia; y no deberán ser olvidados nunca, pues la memoria de su barbarie sigue apelando a nuestra conciencia para decirnos que existen límites que, en la acción política, nunca deben sobrepasarse, y que el crimen no es una razón que deba atenderse para organizar los asuntos públicos. Los días de Ermua fueron de movilización ciudadana. Nunca en España se había conocido una participación tan intensa en el deseo de ver liberada a una persona que, hasta entonces, había sido anónima para la mayoría de la sociedad. Viví esos días en Madrid, en la Puerta del Sol, con angustia, con el anhelo de la libertad de Miguel Ángel, observando sobre todo a aquellos jóvenes que eran capaces de mantenerse en vigilia, como si vencer al sueño fuera la manera de evitar la pesadilla. De esa pesadilla, que no era sino la frustración de una aspiración de libertad para un hombre concreto- -Miguel Ángel- -y, con él, para todos los hombres y mujeres concretos, nació el que enseguida se llamó espíritu de Ermua Ha pasado una década desde en- tonces y el sentimiento de aquel momento se ha serenado. Hay quien dice, por ello, que del espíritu de Ermua no queda ya casi nada; que la sociedad española ya no es capaz de reaccionar ante el terrorismo y que, por tal motivo, contempla acontecimientos como la negociación entre Rodríguez Zapatero y ETA con indolente ostracismo. Discuto esta tesis. Es más, creo que ha sido sin duda el espíritu de Ermua el que ha limitado seriamente la capacidad del actual presidente del Gobierno para hacer efectivas las expectativas que