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30- 31 D 7 LOS DOMINGOS DE ROSA BELMONTE Expediente Ñ Una retirada a tiempo ice Ray Loriga que muchos se matan por publicar y que a otros ya les publican cualquier cosa nos publican cualquier cosa El escritor cuyo pelo parece atusado con un peine hecho de patatas fritas tiene toda la razón. Pero esos otros tienen que ser alguien. Y no necesariamente en el mundo de la literatura. Cada vez envidio más a Mina. A la grandísima Mina Manzini, la tigresa de Cremona (me gustan los tópicos, qué le voy a hacer) Como cantante me fascina; dando consejos a desconocidos es mi ídolo. Tiene la señora un consultorio semanal en el Vanity Fair italiano (esa publicación que calcula el tiempo de lectura de los artículos) Su página, localizada por el final de la revista, se llama Vanity c è Mina per voi (La più inafferrabile delle star responde alle vostre domande) Una carta de cuarenta y seis líneas se la ventila ella con una respuesta de cuatro. Tonterías, las mínimas. Perder el tiempo, nunca. Es como Indiana Jones pegando un tiro al tonto del látigo. Si no se tratara de Mina la habrían echado a patadas. Claro, que si no se tratara de Mina tampoco la habrían fichado. La Elena Francis de Cremona (tópico con variantes) se ha consagrado a la brevedad, aunque también es cierto que en sus artículos sabatinos de La Stampa (lo toca todo la tía) escribe lo que viene siendo una columna de tamaño homologado. Pero el consultorio es otra cosa. Si lo mejor que la naturaleza ha dado a un hombre es la brevedad de su vida (Plinio el Viejo) la brevedad por escrito todavía es mejor. No es necesario llegar al haiku o a al caligrama, pero por ahí anda la perfección. Mantiene Mina por escrito el mismo misterio gretagarbiano que gasta desde su emancipa- D Rafael Amargo, con el taconeo del escándalo del festival canario en la memoria, recibe un premio en una discoteca de Madrid invitada que acudió sin pareja y que es amiga de la familia de los contrayentes. Hasta ahí lo normal. Lo malo fue que, a medida que avanzaba la cena, la citada invitada, cuyo nombre prefiero silenciar, fue animándose más de la cuenta y no paró de hablar y de acercarse a un Bono que estuvo educado y simpático. Vamos, lo que se espera en estos actos. Más tensa debía estar su mujer quien, viendo la brasa que la invitada le estaba dando a su marido, aprovechó una de las muchas veces que ésta se levantó para ir al servicio, para dejar su butaca y sentarse junto a su marido. La cara de la otra fue un poema cuando volvió muy contenta del baño y se encontró con la silla ocupada. Pero como la educación es antes que nada, sin decir ni pío se sentó en la silla vacía y se dedicó a contarle las mismas gracias al nuevo comensal que tenía al lado. Fiesta de aperitivo de las jornadas de Orgullo Day fue la que se celebró para entregar los premios de la revista Shangay en el Joy Eslava. Entre los elegidos estaban algunos de los más abucheados en los últimos tiempos. Por ejemplo, el bailarín Rafael con el escándalo del Carnaval canario todavía atronando en sus oídos y una Marta Sánchez convertida en icono gay por obra y gracia de su casa discográfica. A Marta le ca- ABC yó una buena durante el pregón del Orgullo Gay en la madrileña plaza de Chueca. Sólo a ella se le ocurre dar el discurso en inglés y sólo a ella se le escapa no me van a dejar hablar los maricones estos cuando vio que la silbaron al insistir en la lengua de Shakespeare. Mucho más calmada fue la fiesta que se organizó en el Hipódromo de la Zarzuela con motivo del 125 aniversario de la firma de relojes Cuervo y Sobrinos. Por unas horas el sabor añejo de La Habana inundó los paladares de los invitados que disfrutaron de lo lindo en un ambiente que recordaba la mejor época de una Cuba que era conocida como la Perla del Caribe. María Teresa Campos, Paloma Lago, los Trapote o Aline de Romanones con sus nietos, disfrutaron de la belleza de esta firma, una de las más cotizadas en el mundo de la alta relojería. También cotizado y de pleno aniversario está el Gran Hotel Hesperia La Toja que prepara un programa lleno de actividades para celebrar su Centenario. Desde que abrió sus puertas fue lugar favorito de personalidades de todo el mundo por la riqueza de sus aguas y el enclave en el que está situado. Por sus habitaciones han desfilado reyes, mandatarios y famosos habituales como Julio Iglesias, Lola Flores, Almodóvar... ción de la industria discográfica. Si la operaran de un pólipo, como a la Pantoja, seguramente no nos enteraríamos. Si a la Pantoja le quitan un callo tendremos el parte, y desde diferentes puntos de vista, como si se tratara del Rashomon de Kurosawa, dependiendo del pantojólogo que nos lo cuente. Retirada de los escenarios (aunque no de los discos, que ha seguido sacando periódicamente) Mina es, aun no siendo novelista (escritora, sí) una especie de Salinger. La gente le suelta unos rollos que para qué en sus cartas. Y ella contesta con cinco letras si le da por ahí Perché? Qui era Santa Lucia? es lo que suelta tras una carta larguísima) Son las mejores respuestas. Y porque no puede contestar con un sí, un no o un no sabe no contesta. Para eso es Mina. La misma que en una portada de disco (en Nostalgias tiene las narices de aparecer con una mata de habas colgándole por la cabeza, como quien se pone un sombrero de Philip Tracey. Se quedó Italo Calvino sin escribir ese elogio de la brevedad que anunció en Por qué leer los clásicos Lástima, porque nunca está de más que alguien como él reflexione sobre la importancia de la brevedad (si la elogiamos otros pensarán, y con razón, que lo que nos pasa es que somos unos gandules) Hay que elogiar la brevedad, el misterio y la retirada de los artistas porque los hace grandes. ¿A qué vendrán ahora las Spice Girls a reunirse? ¿Dónde estaba la demanda social que ha dado lugar a tal disparate? Huy, pero nos tenemos que mostrar contentos porque han incluido Madrid en su gira mundial y no como la oficial de la Legión de Honor Barbra Streisand (todo el mundo es más alto que Sarkozy) Que últimamente el personal más in y snob anduviera reivindicando a las Spice Girls no quiere decir nada. Se las reivindicaba porque no se las tenía dando la vara al público. Bueno, se las tenía por separado y de civil con sus embarazos, sus gorduras, sus delgadeces y sus idioteces victorianas. Y ahora vienen a estropear ese divertido ejercicio de nostalgia dando la cara en los escenarios (cielos, tampoco olvidemos la reunión de los Take That) Yo es que no veo a estas señoras poniéndose a cantar otra vez el Wannabe sin que me dé vergüenza ajena. Como si Enrique del Pozo se pusiera a cantar lo de la gallina Cocoguagua. Qué digo yo, ¿no podría una de las chicas picantes haber consultado al oráculo Mina la conveniencia de su vuelta? Me imagino la respuesta: ¿Quiénes son las Spice Girls?