Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
1 7 07 EN PORTADA España Ejército inmigrante (Viene de la página anterior) jo paraguas legal de la ONU, es mucho mayor. Como tantos otros recientemente, el padre de Marilyn Noboa (ecuatoriana que vio la luz en Tena hace 20 años) murió en un accidente en una obra Como tantos otros, primero vinieron sus padres, luego ella y su hermano: Para mejorar. No veían futuro en Ecuador Un tío de uniforme le metió el gusanillo, aunque no descarta salidas como la guardia civil o la policía. Dice que al principio no te dan mucha información y no se sincera porque el brigada a cargo de la prensa tiene las antenas deplegadas. Me siento ecuatoriana. Yo no creo que nadie estando aquí se sienta lo que no es Su novio, paraca como ella, es argentino. Aunque a la hora de definir la misión del Ejército, duda: El compañerismo. Proteger a los compañeros es lo primero que le viene a los labios. Admite que tiene miedo a la muerte pero cuando se alistó era consciente de que el frente no era descartable. Entró en la brigada con Jeferson Vargas y ahora siente que le han arrancado algo: Como todos, estaba contento de ir al Líbano. Pero también estaba nervioso y asustado Aunque ha saltado en paracaídas siete veces, hace trabajo de oficina, y no es lo suyo. De los extranjeros que sin tener la nacionalidad han jurado defender la bandera y la Constitución, 3.528 son hombres y 781 mujeres, y el 80 por ciento proceden de Ecuador (1.824) y Colombia (781) Un pequeño porcentaje proviene de Guinea Ecuatorial. En el caso concreto de la Bripac, hay casi paridad entre hombres y mujeres nacidos fuera de España: 28 por ciento son hombres, 26 por ciento mujeres. El contingente mayor está formado por ecuatorianos (295) seguido de colombianos (200) 23 bolivianos, 17 dominicanos, 13 venezolanos y 11 ecuatoguineanos. Omar de Jesús González (Santo Domingo, 22 años) llegó a España hace ocho años con su hermana, siguiendo los pasos de sus padres, que abandonaron la República Dominicana mucho antes. Descendiente de militares, su sueño se hizo realidad hace tres años y medio, cuando se hizo paraca Desde ayer, está en el Líbano, ocupando el lugar de uno de sus compañeros muertos. Va motivado. Con preocupación, pero sin miedo A pesar de que el brigada Francisco Luna está al quite de lo que dicen sus subalternos, no sea que critiquen al mando o a los políticos más de la cuenta, González tiene su opinión. Cree que la mayoría va al frente bien preparado, él está seguro de que no se habría dejado sorprender si en una carretera solitaria se encuentra con un coche aparcado: Son tácticas terroristas que hay que prever Se siente dominicano, pero aclara: Mi vida está aquí y pasa por la escuela de oficiales y por conseguir la nacionalidad española Hacerse español R. C. (legionario peruano) Sé que puedo ir a primera línea. Si tengo que dar la vida, la daré. Pero la muerte no me quita el sueño. Mueren más albañiles que soldados Una paraca inmigrante en la compañía de plegado de los paracaídas, elemento imprescindible de esa unidad de élite del Ejército Fue en 2004 cuando cambió la ley para que el límite de extranjeros en unidades de tropa y marinería de las Fuerzas Armadas se incrementara del 3 por ciento al 7 por ciento. En un par de años se ha multiplicado. Si en 2005 eran 1.300, hoy son ya más de 4.300. El sueldo es de 13.372 euros brutos el primer año, y la posibilidad de aprender un oficio. Además de carecer de antecedentes penales, medir entre 1,55 y 2,03 metros y tener entre 18 y 27 años, el extranjero que aspire a ingresar en el Ejército español debe contar con un permiso temporal o permanente y venir de algún país que mantiene con España vínculos históricos, culturales y lingüísticos O sea: Argentina, Bolivia, Costa Rica, Colombia, Cuba, Chile, Ecuador, El Salvador, Guinea Ecuatorial, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana, Uruguay y Venezuela. Oportunidades hay en todas partes. ¿No hay gente que vive en Afganistán y el Líbano? No me quejo, sigo aquí. Desde pequeño quería ser soldado, cuando me imaginaba un Rambo con los brazos como muslos Efraín Adolfo Escobar (Boga, valle del Cauca, Colombia, 22 años) salpimenta la ironía con el escepticismo: Al alistarse pocos españoles, los inmigrantes ocupamos los espacios que los locales rechazan Lleva cuatro años en la Bripac, y ya pasó lo suyo en Afganistán, donde lo peor era el tedio las 24 horas Entre los soldados de la Legión que en 2006 formaron parte de la fuerza internacional para garantizar que las primeras elecciones verdaderamente democráticas de la República Democrática de Congo transcurrieran sin incidentes, había 14 inmigrantes hispanohablantes. Pertenecientes a la VII Bandera, cinco eran ecuatorianos, tres colombianos, dos peruanos, un venezolano, un dominicano, un salvadoreño y un ecuatoguineano. Como R. C. nacido en Cuzco hace 30 años. Tiene otros tres hermanos en España, uno en Estados Unidos y sólo queda uno en el Perú natal. Se hizo legionario animado por los relatos de un tío que estuvo en el Tercio Militar que luchó contra Sendero Luminoso, cuenta: Allí te corrigen a golpes, Aquí no se pega Hasta que en 2003 cambiaron las leyes no pudo ingresar en la Legión. Tiene la nacionalidad y se siente español: Aunque siempre llevaré la sangre peruana, sirvo a la patria española. No tengo miedo de morir. La muerte llegará cuando tenga que llegar. Siempre he sabido que puedo ir a primera línea. Si tengo que dar la vida, la daré. Pero eso no me quita el sueño. Además, mueren más albañiles que soldados