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24 6 07 OPINIÓN TIRA Y AFLOJA Por César Oroz E PILAR CERNUDA Política Detrás de la dimisión l runrún empezó suavemente, era casi imperceptible, y aseguraba que no sólo se hablaba de programas y reparto de poder en las negociaciones con María Antonia Munar. No es ningún secreto que La Princesa siempre ha sacado tajada política a sus veintitantos mil votos, pero en esta ocasión, cuando eran seis fuerzas políticas a las que Antich tenía que dar algo a cambio de su apoyo mientras que Matas sólo debía contentar a una, a Unió Mallorquina, y además mantenía unas buenas relaciones con Munar, no parecía lógico que la presidenta del Consell se aliara con el más débil. El runrún empezó a ser un clamor cuando se vio que Munar cedía a los socialistas su querido e influyente Consell. Entonces se dispararon las especulaciones e incluso los datos. En la clase política, empresarial y periodística empezaron a darse cuenta de la jugada, de que hay presiones ante las que es mejor ceder, porque no hacerlo puede significar el final de una trayectoria. La clave de la dimisión de Matas está probablemente en lo que le contó Munar cuando rechazó su oferta de pacto. Seguramente hablaron de esa presión, también del famoso informe del Juzgado de Instrucción número 1 del que habla toda Mallorca y quizá fue entonces cuando Matas decidió que no quería seguir en política. No por quedarse fuera del gobierno, sino porque determinados asuntos relacionados con la política y la lucha por el poder son insoportables. Algo funciona mal en un país cuando el partido que se queda a uno o dos concejales o escaños de la mayoría absoluta no tiene ninguna posibilidad de gobernar. Los pactos postelectorales son legítimos, faltaría más, pero a mu- chos ciudadanos les queda la sensación de que a los políticos les tiene sin cuidado respetar a quien ha ganado las elecciones, y tergiversan el resultado con el argumento falaz de que si no ha conseguido la mayoría absoluta significa que los electores querían que gobernara la suma de todos los demás. Mentira. Si López Aguilar se siente mal tratado, habría que pedirle que mirara a su alrededor para que comprobase que el La clave de la dimisión de Matas está en lo que le contó Munar cuando rechazó su oferta de pacto EFE PSOE ha impedido no sólo que gobernaran quienes rozaron la mayoría absoluta, sino también quienes en Córdoba, Cantabria, Pontevedra, Sevilla y tantos lugares más tuvieron muchos más votos que el partido que gobernaba hasta entonces, como es el caso de los socialistas canarios. Lo que significa que la mayoría de los ciudadanos de esas ciudades o comunidades no querían que continuara el mismo gobierno. Matas se va por la puerta grande. Deja la política y se comprende; hay asuntos que hieden. Rajoy seguirá lamiéndose las heridas. Piensa en su próximo grupo parlamentario, el que necesita tanto si gobierna como si se queda en la oposición. Quiere a los mejores, y se ha fijado en la cantera de gobiernos autonómicos y municipales. Ha pedido a presidentes y alcaldes que dejen fuera de esos gobiernos a algunos de los mejores, porque los quiere en el Congreso. Y si gana, en el gobierno. Por eso ha haabido algunos descartes insólitos en la formación de los nuevos equipos autonómicos y municipales del PP. Que sí, que Gara ha empezado a publicar las actas de ETA, ha ocurrido lo que temía el gobierno. Estaba tan seguro de la publicación que, como ya hemos contado, en la famosa reunión del gabinete de crisis el día de la ruptura de la tregua, acordó que cuando se publicaran había que decir que no se podía dar más credibilidad al Gara que a un gobierno democrático. Un argumento que no se tiene en pie, visto lo visto durante muchos años y comprobado lo que se ha comprobado. El informe del Gara produce espanto. ¿Cómo es posible tanta irresponsabilidad en la negociación, tanta asunción del lenguaje etarra, tanta indignidad?