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24 6 07 CLAVES DE ACTUALIDAD En la calle Este delincuente desde los 7 años participó con 14 en el salvaje asesinato de la joven Sandra Palo. El miércoles saldrá a la calle. Este es un resumen de su historial POR CARLOS HIDALGO FOTO: JAIME GARCÍA Rafita retrato de un asesino El instalador de gas que cometió 140 agresiones Ya era hora dijo Arlindo Luis Carballo cuando fue detenido en enero de 1997. Cometió 140 agresiones sexuales y violaciones en una década, según su relato. Llegó a actuar dos veces en un día y pasó a la historia como el mayor violador de la historia de España. Alegó que pretendía vengarse de las humillaciones que sintió en la adolescencia por parte de sus compañeras de clase. Por eso buscaba a jóvenes de entre 17 y 20 años, parecidas a ellas. Se le bautizó como el violador de Pirámides porque solía actuar en esa zona mientras esperaba a que su mujer saliera del trabajo. A el ex instalador de gas le atraían los sitios transitados y decía a sus víctimas: Cógeme de la cintura como si fuese tu novio Fue condenado a 514 años, aunque sólo cumplirá 20. stá considerado el crimen más vil de la historia penal española No faltan argumentos que sustenten esta afirmación. A Sandra Palo Bermúdez, una chica de 22 años, getafense y con una pequeña discapacidad psíquica, la raptaron, la violaron tres personas, la atropellaron 15 veces y la quemaron con gasolina cuando aún le quedaba vida. Es uno de esos casos que jamás se olvidan. Como tampoco se escapa del recuerdo que fueron tres menores y un mayor de edad los condenados por el crimen. Por ello, las penas fueron de lo más dispar: mientras que a Francisco Javier Astorga Luque, El Malaguita que cuando ocurrió el suceso tenía 18 años, se le condenó a 64 años de prisión, a los otros tres encausados, de 14 y 17 años entonces, les cayeron un máximo de ocho años de internamiento en un centro de menores y cinco de libertad vigilada. Rafael García Fernández, alias Pumuki o Rafita es el que mejor parado salió del proceso judicial. Apenas tenía 14 años cuando ocurrieron los hechos. Un niño. Según él mismo declaró, fue el único que no participó en la violación múltiple, de ahí que su pena sea la inferior: cuatro años de internamiento en un centro de reinserción de menores y tres de libertad vigilada. El miércoles saldrá a la calle. El 5 de diciembre cumplirá 19 años. Ya no es un niño. Y, para muchos, nunca lo ha debido de ser, a juzgar por la salvajada en la que participó aquella madrugada del 17 de mayo de 2003, cuando con sus amigos raptó a Sandra y su novio mientras éstos volvían a casa tras una noche de fiesta. Tras deshacerse del chico, los cuatro jóvenes delincuentes retuvieron a Sandra en el coche, la llevaron a un descampado a la altura de Leganés y le rompieron E la vida. Un camionero encontró el cuerpo, parcialmente carbonizado, en una cuneta. Empezaba entonces un enorme drama familiar, pero también la lucha de unos padres por cambiar unas leyes que les parecen a la medida de los delincuentes, nunca de las víctimas y de la atrocidad de los delitos. Rafita y sus compañeros de fechoría jamás han mostrado el menor arrepentimiento. Lo que hicieron aquella noche no fue, ni mucho menos, una experiencia totalmente nueva para esta banda. Los cuatro acumulaban ya entonces alrededor de 700 denuncias. Cada vez que se le detenía, Rafita pasaba por una puerta y salía por otra. En los centros, cuando llegaba, preguntaba qué había de cenar, y, si no le gustaba, se iba. Rafael García Fernández y su familia- -los padres y los cinco hermanos- -proceden del poblado chabolista de Las Mimbreras. Fueron realojados en una vivienda de Leganés a mediados de 1999. Sin embargo, el aumento de la inseguridad provocó las protestas de los vecinos, por lo que se les volvió a trasladar, esta vez, a la avenida de Villaviciosa, en Alcorcón. Y, de nuevo, las quejas vecinales. Rafita por tanto, creció en un entorno en el que se convirtió en normal ver entrar y salir de la cárcel al cabeza de familia. Cuando le juzgaron por lo de mi hija, el padre acababa de salir de prisión por un delito de sangre, comenta María del Mar Bermúdez, madre de Sandra. El historial delictivo de este Acumulaban 700 denuncias Con 7 años, comenzó de tironero A los 11, pertenecía a la banda del chupete rompían farolas, robaban, quemaban coches, y disparó a dos personas desde el balcón de su casa chaval comenzó a los 7 años. Con esa edad ya era un tironero A los 11 años, pertenecía a la llamada banda del chupete bastante conocida: rompían farolas, robaban, quemaban coches en los garajes de Alcorcón. ABC ya daba cuenta, ocho meses antes del asesinato de Sandra, de las tropelías de Rafita y sus hermanos. Cuando sólo tenía 13 años, al homicida no se le ocurrió otra cosa que, como un francotirador, disparar desde su casa con una escopeta de perdigones sobre un hombre y una mujer, a los que hirió. El menor había estado internado en un centro de menores del distrito madrileño de Chamberí. Pero perdió su plaza, y volvió con sus padres. Dos de sus hermanos, con sólo 7 y 10 años, también fueron internados después de que la Comunidad de Madrid se hiciera cargo de su tutela. Los vecinos llegaron a recoger cerca de un millar de firmas por los problemas que originaba la banda del chupete y hubo que incrementar la presencia policial en la zona.