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8- 9 D 7 LOS DOMINGOS DE Brown y su esposa Sarah presentan a su hijo James en julio de 2006 Soltero hasta el 2000 y sin dedicarse ya su pasión por el deporte (mantiene su interés por el fútbol, que le llevó a las gradas del Mundial de España para seguir a la selección escocesa) volcó toda su energía en la política. Sus célebres prolongadas jornadas de actividad le permitieron sacar partido a sus cualidades, abriéndose paso en la dirección laborista y poniendo sus horas al servicio de su aspiración de llegar a la cima. Eso probablemente hizo naufragar su noviazgo con la princesa Margarita de Rumanía, con la que compartió habitación en su piso de estudiantes de Edimburgo, y le llevó a reducir sus relaciones al pequeño grupo que le ha asistido en su pulso por el poder. Siempre estuvo interesado en el bien público, poco común entre adolescentes. A los 10 años editó con su hermano The Gazette una publicación cuyos ingresos se destinaban a ayuda a África. Cuando sus compañeros de juego apenas seguían las noticias del mundo, Brown quedó devastado por el asesinato de Kennedy. Pero aun entonces, su gran ilusión era ser futbolista profesional. Sus planes se trastocaron en un partido de rugby justo antes de llegar a la Universidad. Una lesión en los ojos no tratada a tiempo le obligó a estar seis meses tumbado y a oscuras. Tras varias operaciones, recuperó la vista en el ojo derecho, pero el izquierdo quedaría definitivamente ciego. Esto le llevó a ser más determinado y a tener más prisa, debido al miedo a perder toda la visión dice su hermano. Fue un golpe para su autoconfianza y le imprimió una inseguridad que se manifestaría en momentos decisivos. Tras una tesis doctoral sobre el Partido Laborista en Escocia a comienzos de siglo y trabajar como consultor en la televisión escocesa, en 1983 obtuvo su primera acta de diputado en Westminster. En 1988 fue nombrado portavoz laborista para asuntos económicos y, cuatro años después, pudo optar al liderazgo, pero su indecisión le frenó. Cuando en 1994, el nuevo líder, John Smith, murió repentinamente, volvieron sus dudas y Blair se adelantó. Según Bower, cuando quedó ciego del ojo izquierdo, en lugar de abrazar la religión como consuelo para su tormento, su certeza sobre Dios y las Escrituras se debilitó. Nunca diría en público o en privado gracias a Dios ni se referiría al Cristianismo como influencia y guía de su vida El ojo muerto cambiaría incluso su apariencia. Su sonrisa ya no movería los debidos músculos, sino que le crearía gradualmente una expresión de ligera severidad. Los cuidados del pequeño James Fraser En un hombre que prodiga muy poco las sonrisas francas en público, fue noticia su rostro de felicidad cuando en diciembre de 2001 nació su hija Jennifer Jane, tras un año de matrimonio con Sarah Macaulay. Era su primer hijo, a los 50 años. Nacida prematuramente, la pequeña murió diez días después en un hospital de Edimburgo en brazos de sus padres. Brown tardaría en superar la tragedia. En octubre de 2003 nació John, y el canciller del Tesoro lo presentó en público con nuevas sonrisas. Una escena que se repetiría en julio de 2006 cuando Sarah dio a luz a James Fraser. Me gusta ser padre, no hay nada más importante que esto dijo, en medio de las simpatías de los británicos, que se transformaron en compasión cuando, cuatro meses después, se confirmó que al bebé se le había diagnosticado fibrosis cística. Confiamos en que los tratamientos disponibles y, más adelante, el deporte le mantengan sano y saludable declaró Brown, unido en este sino familiar a quien será su rival electoral, el conservador David Cameron, el primero de cuyos tres hijos, de cinco años, padece de parálisis cerebral y epilepsia. Vocación de futbolista y ayude a los pobres. Aunque nunca les desveló el sentido de su voto, su orientación política estaba clara y Gordon la siguió de modo natural, pese a que su nombre se debía a un hermano de su madre que era miembro del Partido Conservador. A los doce años, en pantalones cortos, Brown repartía panfletos laboristas por los buzones de sus vecinos; nada más cumplir los 18 se afilió al partido. Nunca fue defensor de los postulados más izquierdistas. En su época universitaria, por ejemplo, no se sumó a la campaña en favor de un desarme nuclear unilateral. En cualquier caso, pasada la fogosidad juvenil, que le permitió convertirse en rector de la Universidad, puesto logrado para los estudiantes en un golpe de mano, se fue abriendo paso el deseo de la modernización del viejo laborismo. El New Labour es tan obra de Blair como suya, pero siempre ha pesado su fuerte visión igualitarista y un cierto estatalismo de partida que, aunque comprometido con la iniciativa privada, debe mantenerse como árbitro de la economía. Lo que en Blair parece más bien algo ocasional, fruto del eclecticismo, en Brown deriva de fuentes internas, lo que hace que sea percibido por la militancia como más próximo a las esencias laboristas. El fuerte componente moral sobre el bien y el mal y la exigencia de una vida austera y de trabajo que se respiraba en el ambiene familiar fijó las convicciones del joven. Estuvo bajo una excepcional presión para sobresalir, imbuido por una obsesión por el trabajo duro para no decepcionar a nadie y ganar. El fracaso era inconcebible escribe su biógrafo Tom Bower. Todo ello generó una psicología de fe en el esfuerzo propio, con una incansable entrega al trabajo. A los diez años fue enrolado en un experimento educativo para niños especialmente dotados, que fueron separados del resto para acelerar sus estudios. Algunos abandonaron sin poder resistir la presión. La dureza interior de Brown le permitió llegar a la Universidad con sólo 16 años. Su padre le transmitió un gran sentido del igualitarismo y la convicción presbiteriana de la necesidad de un Estado fuerte que castigue a los ricos y ayude a los pobres