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6- 7 D 7 LOS DOMINGOS DE La pareja Ségolène- Hollande ya dormía en camas separadas cuando la campaña electoral de las presidenciales entró en su fase definitiva ja que había convertido el PS en un asunto de familia. Cuando la campaña de las presidenciales entró en su fase decisiva, el PS estaba definitivamente privatizado e hipotecado su destino inmediato a las tribulaciones conyugales de la pareja, que ya dormían en camas separadas. Las autoras de La femme fatale Raphaëlle Bacqué y Ariane Chemin, redactoras de Le Monde cuentan por lo menudo el más atroz de los enfrentamientos. Hollande llegó a pensar en destruir la ambición presidencial de la madre de sus hijos, apoyando el retorno político de Lionel Jospin (ex primer ministro y candidato socialista en 2002, eliminado por Le Pen) para intentar cortar la carrera de Ségolène. Ella le habría respondido con brutalidad shakespereana: Si apoyas la vuelta de Jospin, no volverás a ver a tus hijos Esa frase sería repetida por los hombres de confianza de Ségolène durante la campaña para aclarar posturas El socialismo francés se había entregado, en pleno, a las ambiciones de una pareja enfrentada, a primera sangre política, en el lecho. Y nadie del PS se atrevía a evocar en voz alta el cruce de hierros maritales, a la espalda de la burocracia de un partido cuyo destino inmediato quedaba ligado al intercambio de acusaciones carnales. ¿Desde cuando no dormía Hollande en el domicilio conyugal? ¿Fue cierto el nacimiento de un niño fuera de la pareja de hecho? En broma, durante sus encuentros con la prensa, Julian Dray, portavoz de Ségolène, ironizaba una y otra vez sobre la vida nocturna de Hollande. Raphaëlle Bacqué y Ariane Chemin han contado la historia de una misteriosa llamada de teléfono recibida por Hollande cuando cenaba con dos amigos en Lipp, famoso restaurante en la plaza de Saint- Germain- des- Pres. Hollande abandonó precipitadamente la cena. ¿Es cierto que corría hasta el hospital donde se encontraba una madre atribulada? Derrotada, Ségolène terminaría confesando: Pedí a François que abandonara nuestro domicilio y viviera su aventura por su cuenta Hacía meses que el primer secretario del PS había abandonado el domicilio compartido con la candidata, cuyas tribulaciones harían exclamar al diputado Manuel Valls: ¡Estamos hartos de que la vida del socialismo francés esté hipotecada a la vida familiar de una pareja! La incomunicación y ruptura conyugal se había transformado en una guerra de trincheras con flecos carnales. El nombre de la amante del primer secretario terminó saltando a la palestra de la AFP Desde hace meses, ella se desplaza siempre acompañada de una maquilladora. No quiere que el despecho y la soledad le cuarteen el rostro al salir del coche oficial opinión pública. Y lo que parecía un capítulo de series televisivas como Dallas o Mujeres desesperadas dejó paso a algo mucho más sórdido y shakespereano: los descarríos carnales se habían convertido en descarríos políticos, y la ambición personal de dos predadores terminó destruyendo a una pareja, separada al mismo tiempo en el lecho y el campo de batalla política, prestos a disputarse la dirección del mismo partido. Las huellas del conflicto en el rostro cuarteado de Ségolène, cuando no está perfectamente maquillada, no parecen confirmar las aventuras que se le atribuyeron. Desde hace meses, Ségolène siempre se desplaza acompañada de una maquilladora, que le recompone el rostro antes del salir de su coche oficial. El despecho y la soledad cuartean sus mascarillas con los áridos surcos de duras pasiones que el rictus malva de sus labios intenta colorear con la retórica de la guerra ideológica sin cuartel.