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2- 3 D 7 LOS DOMINGOS DE sa Galán Otamendi, quien desempeñará un papel decisivo en todas las facetas de su vida. Su mujer es decoradora de interiores y su punto de apoyo a la hora de tomar decisiones. Siempre lo acompaña a cualquier desplazamiento y es su mejor hombro en los momentos difíciles. Teresa es silenciosa, pero con una visión de lince. Sus reflexiones suenan a verdaderas sentencias y Ramón Calderón copia esa facilidad. A ella no le gusta demasiado el fútbol, pero se ha aficionado desde que su marido comenzó a pelear por la presidencia del club blanco. Tienen tres hijos, Leticia, Jaime y Mariana. Todos ligados al mundo de la abogacía. Leticia es procuradora (defendió los intereses de su padre en el famoso asunto del voto por correo en las pasadas elecciones) mientras que Jaime es abogado. Mariana está cursando un master en Estados Unidos como complemento a su carrera. I. GIL árbol genealógico. Su tío- bisabuelo, Abilio, fue diputado por el Partido Conservador por Palencia en las Cortes del reinado de Alfonso XIII. Por la trayectoria de éste, los Calderón poseen en Carrión de los Condes una plaza y un centro cultural que lleva el nombre del patriarca Abilio. En la ciudad navarra conocerá a Teresa Galán, su futura esposa, una estudiante de interiorismo. Cuando alcanzó la licenciatura no perdió un minuto. Se trasladó un año a Inglaterra para perfeccionar el inglés, una herramienta vital para la captación de clientes extranjeros. Cumplido el requisito del idioma, aterriza en la vorágine de la capital. Ramón tiene ya veintitrés años. Comienza a trabajar en una empresa holandesa como asesor jurídico para sacar unos ahorrillos. Es ambicioso. Al mismo tiempo abre un despacho (Calderón Abogados S. A. en un semisótano de la calle Serrano, en el número 166, que compartirá después con su hermano Javier y con su hija. El trabajo es duro y la competencia, feroz. Los grandes bufetes de la capital copan los asuntos importantes y sólo quedan las migajas para los principiantes. Calderón especializa su despacho en la defensa de asuntos mercantiles y matrimoniales. Y busca su chance su oportunidad, en una piscina repleta de pirañas. Ramón es muy aficionado a los toros y al fútbol desde muy niño. Su familia explotaba la antigua plaza de toros de Palencia. Hasta que la vendieron en 1976 y sobre el solar se construyó un enjambre de pisos de ladrillo visto. De ahí le viene su afición por la Fiesta Nacional. Conoce a las principales figuras del toreo de los años setenta y ochenta, hasta el punto de entablar una excelente amis- tad con Paquirri. El torero gaditano lo nombró albacea de su legado. Y tuvo que intervenir años más tarde, como abogado de Isabel Pantoja y de Paquirrín en el reparto de los bienes que amasó el diestro hasta el día de su trágica muerte en Pozoblanco. En el escenario del papel couché Ramón se vio abocado a participar en el juicio paralelo que se hizo a Isabel Pantoja en televisión. Tuvo que comparecer en el mítico programa La máquina de la verdad para defender los intereses de Paquirri y, paralelamente, de Pantoja y Paquirrín La amistad es tan estrecha, que Ramón se vale de sus contactos en el club blanco para que el hijo menor del torero haga una prueba de acceso al Madrid. No pasó el corte. Esto ocurre en el año 1984. Por entonces ya está casado con Tere- Un inicio espectacular: la Liga, la Uleb ¿y la ACB? J. ÁVILA Ramón Calderón accedió a la presidencia del Real Madrid con un reto muy complejo: llevar a la afición a la fuente de Cibeles para festejar un título después de tres temporadas de sequía. La empresa no ha sido nada sencilla, pero al final los astros han coincidido en un punto dulce para que el mandatario pueda sacar pecho. Pese a que ha sufrido tanto en el palco del Bernabéu como en el de Vista Alegre, Ramón ha podido celebrar en su primer año de mandato dos títulos. Y apunta a un tercero. El primero llegó en la sección de baloncesto, un departamento puesto en entredicho por un sector del madridismo. El equipo que dirige Joan Plaza ganó la Copa Uleb (algo así como la UEFA en fútbol) y el Madrid logró una plaza para jugar la próxima temporada en la Euroliga. El segundo, y el más importante, ha sido la Liga de fútbol; un título que ha colmado de satisfacción a dirigentes y aficionados, mucho más si tenemos en cuenta el desenlace final, con densas capas de angustia y dos goles al Mallorca en los últimos minutos del partido. El premio va acompañado de un billete para la próxima edición de la Liga de Campeones y la añorada visita a la fuente de Cibeles, santuario madridista en cada éxito nacional e internacional. Y el tercero, la Liga ACB de baloncesto. El Real Madrid parece tener encarrilada la eliminatoria frente al Barcelona (2- 1) pese a la derrota en el Palau el viernes. A los madridistas aún les quedan dos oportunidades para cerrar con matrícula de honor un curso plagado de nervios, intrigas y fatídicos desenlaces. La familia Calderón vive en un chalet de La Moraleja, con su hipoteca correspondiente. Ramón no forma parte de las grandes fortunas de España. No es un millonario. Es un currante acomodado, con una posición privilegiada. Ha aprendido la profesión entre movimientos accionariales, opas y otras actividades. No es ostentoso. Está acostumbrado a veranear en la urbanización Guadalmina, cercana a Marbella. Pese a ese aire de yupi que siempre le acompaña, nunca se ha relacionado con la jet Ha veraneado con sus amigos de siempre, alejado de los focos rosas. Una discreción y una paz que se verán rotas por su condición de presidente del Madrid. Este año a buen seguro que lo veremos a borde de yates lujosos o en el interior de mansiones de muchos euros. Será uno de los invitados más deseados, porque acoger en casa al máximo representante del club blanco da mucho caché al afortunado entre todas sus amistades. Su pasión es el fútbol- -también el mus, el golf y la vela- Y su Real Madrid. Y en su casa se dan cita los dos vicios empedernidos del apellido Calderón: los toros y el balompié. Se hace socio en el año 1979 y le entregan el carné número 14.878. Es un día feliz en su vida. No se conforma con su condición de socio, y comienza desde la base una carrera lenta, pero continua para acercarse a las candidaturas a la presidencia del club. Ramón adopta el papel de activista y es reconocido en las asambleas por su papel beligeran (Pasa a la página siguiente) Atrapado por la hipoteca