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3 6 07 VIAJES Hardanger El fiordo encantado POR PEDRO TOUCEDA FOT 0 S: GONZALO CRUZ No es el fiordo más conocido, pero sí uno de los más bellos de Noruega. Sus paisajes espectaculares y sus parajes únicos invitan a enrocarse entre estas montañas llenas de magia y encanto La cascada de Voringfossen tiene su propio arcoiris s tiempo de arcoiris. La lluvia cae a ráfagas, pero las nubes dejan algún hueco al sol para que ilumine un prado y tres casas de madera pintadas de blanco. A las tres las abraza enseguida un arcoiris que asombra por su belleza y la intensidad de sus colores. Durante unos segundos el arcoiris parece moverse y pone a una casa de violeta, a otra de verde, a la tercera de amarillo... Hasta que se difumina de repente, como si un niño lo hubiera borrado del paisaje que estamos viendo y que parece sacado de un bloc de dibujo de 4 A (o B, la letra y el curso es lo de menos) Uno vuelve entonces la mirada al espectacular fiordo de Hardanger. A sus cumbres nevadas que lo adornan, a las cascadas que se derraman, como ríos de belenes, por las laderas cubiertas de abedules, abetos y pinos. Hemos viajado desde Bergen, ciudad con encanto y cuna del músico Edvard Grieg, atravesando túneles, serpenteando laderas verdes, ora bajo la lluvia, ora maquillados por un sol oculto tras altos visillos. El viaje dura poco más de una hora y el trayecto se ha hecho corto pese al tiempo alborotado que cambia a cada rato de opinión, caprichosamente. En Norheimsund, pequeña y pintoresca localidad al borde del fiordo, visitamos Hardanger Fartoyvernsenter. Es un curioso lugar donde se realizan diferentes actividades: restauración de barcos antiguos, talleres, alquiler de navíos con embrujo para surcar las aguas tranquilas de estos contornos... Hay en el centro un breve museo del mar con barquitas y barcazas, algunas hechas a imagen y semejanza de algunas que construían los vikingos. Nos enseñan, entre otras cosas, a fabricar artesanalmente una cuerda con fibra vegetal y las magníficas E propiedades para los mares helados de la crin de los caballos. Los antiguos habitantes de estas costas ya conocían su gran utilidad como cordaje, pues es muy resistente al frío. Al salir, la broma favorita de los cicerones que nos iremos encontrando por el camino: Surprise! It s rainning! ¡Sorpresa, está lloviendo! Después de sonreír, y ponernos la capucha, visitamos en la localidad próxima de Oystese uno de los centros culturales más importantes de la región, Kabuso. En él conviven importantes conciertos de música clásica con exposiciones, muestras y todo tipo de eventos relacionados con las artes. Al final de la jornada desembocamos en el hotel Rica Brakanes En Hardanger, el mayor placer es difrutar de sus encantos naturales. Bosques de pinos y abedules, lagos, cientos de cascadas y unas montañas prodigiosas decoran el lugar