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3 6 07 PRÓXIMA PARADA NUESTROS CORRESPONSALES Roma Buenos Aires Donaukanal La playa de Viena POR: ANTONIO SÁNCHEZ Bruselas París Las metrópolis de interior de Europa también tienen derecho a tener playa: París, tal vez en un próximo futuro, Madrid... y Viena, donde el invento se ha convertido en espectacular atracción de la capital Rabat Nueva York Jerusalén Viena ANTONIO SÁNCHEZ México Washington Berlín ivir a casi 500 kilómetros de la costa más cercana no significa que haya que renunciar a los encantos de un paseo marítimo de una cerveza o incluso de un chapuzón en la playa. Viena, a 483 kilómetros del Adriático ha descubierto una parte de sí misma largamente ignorada. El Donaukanal, un estrecho brazo del Danubio de 17 kilómetros de longitud reconvertido en playa urbana y centro vital durante el verano. Sorprendente cambio, pues hasta hace apenas un lustro los vieneses apenas se acordaban del canal cuando las noticias de sucesos hablaban de algún cadáver hallado en sus aguas. Las cosas están cambiando. Diez años atrás, el lúgubre ambiente portuario del canal apenas contaba con una sala de conciertos de música punk, la Flex, para darle ambiente, y no muy recomendable, por cierto. Luego, el Summer Stage pobló con algunos restaurantes unos V cuantos metros más de orilla. Hoy, la parte del Donaukanal que discurre por el centro de la ciudad se ha llenado de locales y atracciones turísticas, y desde principios de mayo a octubre es unos de los focos de esparcimiento de la metrópoli alpina. Y es que, aunque cubierta de nieve a y a bajo cero en invierno, los veranos vieneses pueden subir el termómetro hasta los 35 grados y cualquier cosa que recuerde un ambiente de litoral es siempre bien recibida. En verano de 2005 abrió sus puertas Urania, un antiguo observatorio astronómico reconvertido en cine y centro cultural. A sus pies, el Strandbar Hermann, literalmente el chiringuito Hermann, con tumbonas y 500 tonela- A los pies del antiguo observatorio se encuenta el chiringuito Hermann con tumbonas y 500 toneladas de fina arena a la orilla del canal para ayudar a la imaginación das de fina arena a la orilla del canal para ayudar a la imaginación a trasladarse a la playa. No es que en este chiringuito danubiano pueda uno pedir langostinos de Sanlúcar, pero lo cierto es que el local es uno de los de más ambiente de la ciudad e incluso ha sido elegido como el segundo mejor bar del mundo por una revista británica de turismo. Luego han seguido apareciendo kioscos de bebidas, más bares con arena playera y zonas habilitadas para tumbarse a la orilla. Uno de los montajes más originales es el Badeschiff, una piscina pública de 30 metros ubicada sobre la estructura de una vieja nave fluvial y en la que se puede, literalmente, bañarse en el canal sin mojarse en él. Y para barcos, una de las últimas sensaciones turísticas, la línea de ferries Twin City que conecta por río Viena con la capital eslovaca, Bratislava, en apenas 75 minutos. Y todo esto no es más que el principio. Los planes para el Donaukanal no dejan de crecer. Se habla ya de un barco gimnasio, de un hotel flotante y hasta de una nave de la cultura Incluso hay inversores que quieren crear un campo de golf y una zona comercial colgando entre dos de los puentes, proyectos menos verosímiles en una ciudad poco amante de planes faraónicos y de transformaciones radicales. Lo cierto es que el Donaukanal ya se ha ganado un puesto en la lista de cosas que no puede dejar de hacer quien pase por la ciudad. Tras la obligada cita en la Ópera, un paseo por el Ring o la visita al palacio de Sissí, una cerveza fresquita con los pies en la arena puede ser una estupenda manera de completar una jornada vienesa. Atenas Londres Oslo Pekín Lisboa Estocolmo En una antigua nave fluvial se ha instalado una piscina para bañarse en el canal sin mojarse en él WIEN TOURISMUS