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4- 5 D 7 LOS DOMINGOS DE Tropas israelíes entran en el barrio Este de Jerusalén durante la guerra de los Seis Días PARIS MATCH SEIS DÍAS DE GUERRA 40 AÑOS DESPUÉS La guerra de los Seis Días fue un alivio para una población hebrea amenazada por unos árabes que no reconocían el derecho a la existencia del Estado de Israel. Pero después vino la frustración ante la ausencia de paz, el terrorismo y los ataques lanzados desde los territorios ocupados ace cuarenta años, seis días de guerra pusieron fin a una desesperante espera de tres semanas en la que mientras se cerraba sobre Israel el cerco impuesto por el líder egipcio, Gamal Abdel Nasser, se escuchaban, hora tras hora, las amenazas proferidas por los medios de comunicación y los gobernantes árabes de echar a los judíos al mar La expresión de humor negro en boga entre los israelíes era la de el último en irse, que no olvide apagar las luces del aeropuerto El miedo cedió el paso a la euforia gracias a una fulminante victoria, resultado de lo que los expertos consideraron una de las más perfectas operaciones militares en la historia moderna, operación que transformó a Israel en una potencia regional. Pero, con los años, a medida que la paz se alejaba, a la euforia siguió la frustración y, como durante la reciente guerra del Líbano, el desengaño y, como sucede en estos días, mientras cae una lluvia de cohetes sobre poblaciones fronterizas israelíes, la ira y la impotencia. Centenares de libros y cientos ceptual de paz por territorios iniciándose un proceso que si bien condujo al reconocimiento mutuo entre Israel y la Organización de Liberación Palestina y a la firma de tratados de paz con Egipto y Jordania, no trajo seguridad a los israelíes ni un Estado para los palestinos. Nuestra generación es testigo del fracaso de la diplomacia y del fortalecimiento de un insensato y obcecado terrorismo que no solamente causa considerables daños a los israelíes, sino también a los palestinos, cuya visión de un Estado propio se aleja indefinidamente. Mientras la mayoría de los israelíes y palestinos ve en la solución negociada del centenario conflicto la luz al final del túnel, la destructiva obstinación de fanáticos terroristas fundamentalistas ha logrado arrumbar los planes de paz. Si, pese a todo, nuestra generación llega a celebrar la paz entre árabes e israelíes, será principalmente como resultado de las oportunidades de paz creadas por una guerra que se prolongó apenas 130 horas. Pero como en Oriente Medio se comienza a actuar racionalmente sólo después de agotado el inventario de errores, es de temer que hasta que se reabra la ventana de oportunidad, cerrada estrepitosamente una y otra vez por una u otra parte, mucha agua correrá aún bajo los puentes del Jordán. H Samuel Hadas Primer Embajador de Israel en España. Analista diplomático de miles de artículos se dedicaron a una guerra que alteró en un santiamén la faz de Oriente Medio. Teclee Six Days War en Google, y recibirá más de 100 millones de resultados. ¿Qué significó para Israel la guerra de los Seis Días? Hasta 1967, el conflicto árabe- israelí giraba alrededor del reconocimiento por parte de los árabes del derecho a la existencia misma del Estado de Israel y su declarado propósito de destruirlo. Nada tenía que ver con territorios y fronteras. Como resultado de la guerra, el mundo árabe, que hasta entonces había rechazado cualquier compromiso, comenzó a interiorizar que Israel no podría ser destruida por la fuerza de las armas y que la única alternativa era un acuerdo por el que Israel debería restituir los territorios ocupados, a cambio de la paz. Aunque muchos, demasiados, son los que siguen considerando que debe ser borrado del mapa Pero así como la nueva realidad geográfica mejoró sustancialmente la seguridad existencial de Israel, la ocupación de territorios habitados entonces por más de dos millones de palestinos (hoy, tres millones) creó nuevos problemas afectándose gravemente la seguridad personal y cotidiana de los israelíes e iniciándose un proceso de deterioro de la textura social del país. El país se dividió entre los que buscaban una salida política de compromiso con los palestinos y quienes pretendían anexionarlos para crear el Gran Israel. A la guerra de 1967 siguieron la de Yom Kipur, la de desgaste la primera del Líbano, las intifadas palestinas. Entre uno y otro alto el fuego la realidad es que nunca cesó el fuego. Las retiradas unilaterales israelíes del sur del Líbano en 2000 y de Gaza en 2005, oportunidades históricas para la reconducción del proceso de paz iniciado en Madrid en 1991, sólo trajeron el caos en Gaza y la ocupación del sur del Líbano por las milicias terroristas fundamentalistas de Hizbolá, que acaba de provocar la segunda guerra del Líbano. El terrorismo sigue siendo un gran propulsor del odio y la incomprensión. Los territorios ocupados por Israel en 1967 constituyeron la base para la adopción por la diplomacia internacional del marco con-