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3 6 07 EN PORTADA Consortes En la carrera BILL Y HILLARY CLINTON Ante la perspectiva a la Casa de convertirse en Blanca primer caballero POR PEDRO RODRÍGUEZ WASHINGTON ratándose de los Clinton, todo es excepcional. El inolvidable ocupante número 42 de la Casa Blanca se enfrenta, en virtud de la candidatura presidencial de su esposa, a un dilema de consorte sin precedentes. Ante la perspectiva de convertirse en el primer caballero de Estados Unidos, el inefable político de Arkansas ha dejado saber que le gustaría intentar adaptar el papel de cónyuge presidencial al siglo XXI. Lo que en su caso implicaría el compromiso de no trabajar fuera de la Casa Blanca para evitar conflictos de intereses, no desprenderse de sus dos residencias privadas en Washington y Nueva York, y la aspiración de vivir de las rentas producidas por la envidiable fortuna acumulada por el ex presidente desde que salió de la Casa Blanca. Sin olvidarse, claro, de ayudar a su esposa en todo lo que sea posible. Hillary Clinton, siguiendo con el viejo lema de dos por el precio de uno también ha dejado saber durante su campaña que, de ganar, tiene la intención de mantener a su esposo muy ocupado. Habla de convertirle en embajador de Estados Unidos ante el mundo para restaurar el prestigio internacional del gigante americano, a su juicio destruido por la Administración Bush. Con todo, la campaña de la senadora por Nueva York intenta mantener de momento cierta distancia con su marido, a quien utiliza fundamentalmente para la recaudación de donaciones electorales. Y siempre con el debate abierto de si Bill es una ventaja o una complicación para Hillary. T Giuliani está pagando a su mujer un sueldo de 10.000 dólares por ayudarle en sus discursos AP JUDITH NATHAN Y RUDOLPH GIULIANI Seis matrimonios entre los dos: un excesivo equipaje e puede decir que, en lo conyugal, el ex alcalde de Nueva York y su actual esposa son los Clinton del bando republicano. La pareja formada por Rudolph Giuliani y Judith Nathan acapara significativas cuotas de morbo electoral. Y es que entre los dos suman un total de seis matrimonios, tres por cabeza a tenor de las últimas cuentas. Porque ella se había olvidado de contabilizar uno de sus enlaces hasta que el pasado mes de marzo hizo memoria con ayuda del New York Post Giuliani, convertido en personaje muy admirado por la nación por su actuación durante el 11 de septiembre, está poniendo a prueba la tolerancia de los votantes más conservadores del Partido Republicano ante tamaña acumulación de triunfos de la esperanza sobre la experiencia. Además de una sucesión de detalles tan comentados como el de pagar a su mujer una mensualidad de 10.000 dólares por ayudale en la elabora- S Política conyugal en la era post Clinton Aunque en la era post- Clinton Estados Unidos parece dispuesto a tolerar más escandalillos matrimoniales que en el pasado, el acceso a la primera fila política de este país continúa pasando por la inevitable prueba del frente conyugal. Y los aspirantes a la Casa Blanca no se libran de ser examinados por sus matrimonios. Por más que las candidaturas sean individuales, las campañas para el Despacho Oval terminan siendo cosa de dos en un mundo en el que no aparece nada clara la frontera entre la vida pública y la privada. No importa que las sonrisas ante las cámaras no quieran decir mucho, ni que la felicidad marital sea garantía de buen gobierno. De cara a las elecciones del 2008, la política conyugal sigue fascinando. ción de sus discursos. El idilio de Rudolph y Judith se remonta a los días del público y complicado divorcio del todavía alcalde neoyorquino de su segunda esposa, la presentadora de televisión Donna Hanover. La relación se cimentó durante la batalla del político con un cáncer de próstata. En noviembre de 2002, el hombre finalmente demostró su lado más romántico solicitando la mano de su compañera sentimental en un viaje de trabajo a París y con ayuda de un anillo de platino con un rubí ovalado de Ceilán y diez diamantes. Otro detalle que no ha pasado desapercibido es la pésima relación entre el candidato y los dos hijos ya mayores de su segundo matrimonio, hasta el punto de haberse negado a participar en la campaña del padre. De ser presidente, Giuliani ha prometido que su esposa, enfermera de profesión, asistirá si quiere a los consejos de ministros y tendrá un papel similar al del Hillary.