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18- 19 D 7 LOS DOMINGOS DE Terror nacional A. S. La Guerra Civil fue una carnicería en la que, como dijo León Felipe, no hubo dos Españas, sino una sola hacha asesina Pero todavía se discute hasta dónde llegó la obra destructiva del hacha. Hay cierto consenso entre los historiadores en que el número total del víctimas fue de unas 600.000 personas. Pero ahí termina el consenso. La guerra aún suscita pasiones y, si se da por descontado que hubo barbaridades en ambos bandos, las cifras aún difieren mucho cuando se trata de cuantificar las victimas en uno y otro lado. Los historiadores más vinculados a una línea comprensiva con el antiguo régimen cifran las víctimas de la represión franquista en unas 57.000. Es una cantidad que les permitiría mostrar que la represión roja fue más feroz. En cambio, Alberto Reig Tapia, en la obra La guerra civil española coordinada por Edward Malefakis, eleva la cifra a entre 130.000 y 150.000, aunque matiza que el bando republicano, al ser perdedor, no pudo ejercer la represión que llevó a cabo el franquismo tras ganar la guerra. En España no hubo un Lincoln ni generales como Grant o Lee, para quienes el fin de la guerra fuese el principio de la reconciliación. Como cantó León Felipe tras aquella carnicería: En España no hay bandos en esta sierra no hay bandos No hay más que un hacha amarilla que ha afilado el rencor. lofriantes. En Madrid son asesinadas 726 personas. En Aragón, 488. En Cataluña, 730. En las regiones de Levante, Murcia y Baleares, 467. En Andalucía, 478. En Extremadura, 67. En La Mancha, 409. En Asturias, 218. En Santander, 44. En el País Vasco, 79. Martín Rubio rescata de la Causa General el testimonio, sumamente ilustrativo, del médico forense del juzgado de instrucción de Gijón, distrito de Oriente, Honorio Manso Rodríguez: Y así seguimos un día y otro día, encontrándonos al acudir todas las mañanas al depósito judicial con verdaderos montones de cadáveres El día 14 de agosto con 91 cadáveres, el 21 de mismo mes con 142, el día 27 con 32, el 28 con 20, el 30 con 47, el 6 de septiembre con 25, y otros muchos días con cifras superiores a 10 cadáveres Todavía no constituyen la totalidad de las personas asesinadas en Gijón, pues una tercera parte, o más, de los asesinados fueron arrojados al mar Por último se dio orden terminante de que no fuesen conducidos más cadáveres al depósito judicial, sino que fuesen llevados directamente al cementerio. mando anarquista que avanzan sobre Aragón militan 18.000 milicianos y 4.000 soldados regulares, pero en Cataluña los gubernamentales disponían de 100.000 fusiles. ¿Qué se hacía con los 78.000 fusiles que no fueron al frente? Matar fascistas Ha comenzado la caza. Cementerio de las víctimas de la matanza de Paracuellos Milicias para la represión, fusiles para la caza En Madrid, tras la toma del Cuartel de la Montaña, los milicianos habían obtenido 100.000 fusiles: más fusiles que combatientes. Desde el día anterior funcionaban ya cinco unidades de milicias organizadas, pero ni los socialistas ni los anarquistas las movilizarán para el combate. Sólo las milicias comunistas estaban dedicadas al esfuerzo de guerra De hecho, hasta el 27 de septiembre, ya caído Toledo, no se movilizará militarmente a las milicias socialistas y anarquistas. ¿Qué hacían hasta entonces? Dedicarse a la represión. Exactamente lo mismo está ocurriendo en Barcelona: en las columnas de Los milicianos, conscientes de su recién adquirido poder, intensifican la represión. El 25 de julio, en Morón de la Frontera (Sevilla) asesinan a 25 personas. El día siguiente los asesinados son 14 en la misma provincia, en la localidad de Utrera. En la primera semana de agosto morirán 128 personas en Jaén. Son sólo unos pocos ejemplos de la convulsión de muerte que llena el país. Según los datos de Martín Rubio, las víctimas del Terror rojo se cuentan por miles en los trece días que van desde el 18 de julio hasta el final del mes. Las cifras son esca- Miles de asesinatos en trece días A los pocos días de estallar la guerra, el general López Ochoa, convaleciente en un hospital militar, es secuestrado por los milicianos, fusilado y decapitado; los milicianos pasearán su cabeza clavada en una bayoneta por las calles de Madrid En Motril (Granada) el 26 de julio, el sacerdote Manuel Martín Sierra es apresado y conminado por los milicianos a escupir sobre un crucifijo; como el cura se negó a hacerlo, le clavaron el crucifijo en los maxilares antes de asesinarlo. En Caspe (Zaragoza) el 27 de julio, fue apresado por los milicianos Antonio Guiu Giral; se le hizo caminar por las calles amarrado, descalzo y semidesnudo, hasta la casa de su madre, a la que se obligó a salir al balcón para ver cómo arrastraban a su hijo hasta el cementerio, donde fue fusilado. El obispo de Cuenca, Cruz Laplana Laguna, fue asesinado el 8 de agosto de 1936; su cadáver fue mutilado con un hacha y parcialmente calcinado. En Onteniente (Valencia) Rafael Alonso Gutiérrez, católico, fue detenido y llevado ante el comité revolucionario de Ayelo, donde se le sometió a diferentes torturas: fue enterrado vivo y le desollaron la espalda. Devuelto a Onteniente, fue fusilado el 11 de agosto Los casos de ensañamiento salvaje serán relativamente numerosos en las áreas rurales, donde los comités de milicianos se han convertido en único poder. Con cruel ensañamiento en los pueblos