Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
27 5 07 CLAVES DE ACTUALIDAD Drogas virtuales Colocarse en la Red Son la última comidilla entre los jóvenes usuarios de internet. ¿Es posible drogarse a través de la Red? ¿Qué efectos tienen las descargas sonoras de simuladores de peyote, cocaína, marihuana o éxtasis en el sujeto que las consume mediante ondas binaurales ¿Quién las controla y regula? ¿Un peligro para la salud o un simple timo? La polémica sobre las drogas virtuales está servida POR VIRGINIA RÓDENAS FOTO: SIGEFREDO amás había oído hablar de nada parecido hasta que le llegó el e- mail de un alumno de segundo de Biología. Hace poco- -le confiaba J. A. a su profesor, en la Universidad Autónoma de Madrid- -me enteré de la existencia de un programa de ordenador al que se puede acceder a través de internet, que reproduce supuestamente una serie de sonidos binaurales que provocan presuntamente en el cerebro la misma reacción que cuatro tipos de drogas: marihuana, peyote, opio y cocaína. No es música- -detallaba el universitario- -sino una serie de sonidos sin sentido, y cuyos efectos no he comprobado personalmente (del todo) Lo dejé nada más empezar- -confesaba- -porque no sé si era sugestión, me empecé a sentir raro, sobre todo, ante la terrible idea de que toda esa fantasía fuera cierta. Mi pregunta es la siguiente: ¿No es algo seriamente peligroso el hecho de que se juegue de esa manera con el cerebro? No estoy al corriente del funcionamiento cerebral, aparte de los conocimientos básicos aprendidos, y pienso que si se puede crear un sonido que provoque la fabricación de hormonas o neurotransmisores para inducir el mismo efecto que tienen las sustancias opiáceas, podríamos estar jugando con fuego. Aunque no sea una invasión química, sí lo es de alguna manera desde el momento en que es provocada desde el exterior, ¿no? Le comento todo esto porque es un programa que se comercializa por internet y que, por supuesto, no está regulado. Y creo, desde mi humilde opinión, que es algo que se debería mirar con lupa. Le pregunto, no para que me dé veda abierta para usarlo, que no lo quiero, sino porque es un asunto que podría tener importancia A J. A. le contestaron desde aquella cátedra lo mismo que a D 7: no lo uses, por si las moscas, sobre todo si te patinan las neuronas no vaya J a ser que esos sonidos te conduzcan a un callejón sin salida, dicho, por otra parte, en un lenguaje coloquial que entendería hasta el más colgado de la Red. Luego, calibrando el riesgo, no había otra que probarlo si queríamos hablar con conocimiento de causa, así que descargué el programa, me coloqué los auriculares y a esperar si la dosis de alcohol que me iban a inocular por el tímpano me haría coger una cogorza sin despegar los labios. Para no faltar a la verdad, que de valientes están los cementerios llenos, debo decir que, previamente, había administrado a mi jefe- -que para eso es jefe- -la dosis de peyote strong que se puede obtener de manera gratuita sin que, al menos a la vista, le provocara la menor alteración si exceptuamos el aburrimiento soporífero que aquellos sonidos entre tribales, imperceptibles a veces y siempre repetitivos (bum bum bum) le causaron al pobre. Se acaba el tiempo y las ¿cinco? ginebras deberían haber hecho ya su efecto, sobre todo si tenemos en cuenta el estado de ayuno en que han sido ingeridas. Pero amén de la cara de primo, el experimento en carne propia no produjo ningún otro síntoma, por lo que la teoría de la drogadicción virtual quedó totalmente refutada (ni si quiera se acercó al impacto de un mal tinto de verano) Y se originó, eso sí, una sensación de profunda comprensión hacia todos aquellos que en los foros inquirieron ¿y no se podría mezclar con música? Así solo, la verdad, es como si estuvieras escuchando una lavadora Sin embargo, no todos los internautas parecen estar igual de vacunados o demostrar tal insensibilidad ante la droga virtual. Ahí está el que tras escuchar una dosis de cocaína explica que no podía creer que esta cosa funcionara. En los primeros minutos me preguntaba qué era ese ruido, pero al rato empecé a sentirme extraño. Más tarde fui a entrenar tenis de mesa y me sentía el mejor jugador De hecho, los creadores del software aseguran que está científicamente comprobada su eficacia. Y qué otra cosa decir cuando se ha puesto en marcha el negocio de ofrecer un banco de sonidos con una cantidad predeterminada de archivos cada uno de los cuales representa una dosis de droga que hay que escuchar con auriculares para que funcione. Sus precios, toda vez que se han acabado las existencias de Para jugar mejor al ping- pong El efecto de cinco ginebras Pero ahora la cosa iba en serio. La recreación telemática que me iba a echar al coleto rezaba en su advertencia: Alcohol moderado. Recreación de 35 minutos. Licor, espirituosos, cerveza, vino. El alcohol es uno de los psicotrópicos fuertes más común usado por la gente. Tiene una larga historia de empleo y sus efectos embriagadores han sido estudiados y documentados: relajación, mejora del humor, felicidad, vértigo, locuacidad, desinhibidor, reductor de la ansiedad social y analgésico. Nuestra dosis de alcohol se parece a la que produce beber cinco vasos de ginebra. Los efectos son suaves y rápidos. Te hace sentir ligero y sobreexcitado. Algunos han experimentado la embriaguez pura con un sola dosis. Lo mejor de todo, ninguna resaca Eso será si exceptuamos el dolor de cabeza que produce soportar el zumbido- gin que me han suministrado durante media hora. La nueva experiencia virtual distingue tres grupos: los que no sienten nada, los que se colocan y los que sólo sufren dolor de cabeza El investigador Enric Munar declara que esta polémica oferta de internet tiene muy poco de científico y mucho de sugestión