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30- 31 D 7 LOS DOMINGOS DE ROSA BELMONTE Expediente Ñ Razones para deprimirse P Rocío Carrasco, hija de Rocío Jurado, en un homenaje a su madre y sus hermanos (a fin de cuentas, a su marido Ortega Cano no le dejó nada salvo las vacas que juntos compraron) Cuando apenas faltaban unos días para realizar la firma oficial del testamento, los hermanos de la más grande se encontraron con la sorpresa de que la finca que Rocío les dejaba a los dos, Los Naranjos ahora aparecía dividida en cinco partes y no en dos como ellos pensaban, Así se lo comunicó la albacea del testamento, Ana Iglesias, que ha tenido que ajustar las últimas voluntades de Rocío con lo que marca la ley. Esto significa que la legítima que tienen que heredar sus tres hijos no se cumplía con la tasación que se ha hecho de la casa de La Moraleja y de ahí que haya tenido que ajustar los bienes de libre disposición para acatar la ley y no perjudicar a nadie. De todo lo que Rocío tenía se ha elegido la finca Los Naranjos y es ahí cuando ha saltado la alerta entre los Mohedano, que no están nada conformes en repartir esa finca que su hermana quería que fuera para ellos. Este fin de semana va a ser crucial en la familia, puesto que los únicos que faltan por firmar son Rocío Carrasco y Ortega Cano, que se re- KAKO RANGE unirán el lunes con la albacea. A la espera de lo que pueda pasar en esa nueva reunión el resto de la familia intenta no hablar más de la cuenta y confiar en que alguien recapacitará y las cosas se harán como quería Rocío o, por lo menos, ajustando las partes sin tocar la mencionada finca que se ha convertido en el tesoro más preciado. Aparte del valor sentimental (Rocío compró ese terreno de soltera, cuando era novia del valenciano Enrique García Vernetta, quien seguramente le presentó a quien que le vendió Los Naranjos resulta que hay un plan de recalificación por el que en cuestión de siete años ese terreno, que hoy es rústico, pasará a urbano incrementando su valor de forma espectacular. Este dato no es baladí y explicaría porqué los Mohedano no quieren que nadie toque lo que su hermana ha dejado escrito y porqué otros quieren también su parte del pastel más apetecible de todo el legado. Como ocurre con todas las herencias, al final la familia acaba en trifulca. Está claro que los únicos que no discuten son los que no tienen nada que repartir. Qué tranquilidad. Se acaba el mundo tal y como lo conocemos. No sería más disparate que Cherie Blair quisiera posar para la portada de Playboy Con rabo de conejita y todo. Pero hay más. Las gemelas Olsen también parece que están negociando con los productores una cláusula según la cual no participarían en escenas de sexo. Sólo ayudarían al agente secreto en su misión, pero sin tocamientos. Las gemelas Olsen siempre incluyen en sus contratos cosas raras. Por ejemplo, en los que firmaron con la empresa que vende su apabullante merchandising en España (y supongo que en todos sitios) incluyeron que no se las podía denominar las gemelas Olsen Supongo que de tontalhabas Olsen ni hablamos. En cualquier caso, y volviendo a la exclusión de las escenas de sexo (ni aunque lo exigiera el guión, que es una frase que me encanta) pues alabados sean los dioses de Kobol. No vayan a creer que no agradecemos la cláusula. Antes preferiría ver a Judi Dench revolcándose en la cama con Daniel Craig que a esas dos. Aunque lo de ser gemelas siempre haya tenido un muy explotable aspecto sexual. Obviar esas connotaciones resulta un poco absurdo, tan absurdo como un Manolo Escobar no queriendo cantar en sus películas. Las chicas Bond se dividen en tres (y aquí voy a tomar prestada la clasificación que Juan Tejero hace en Su nombre es Bond, James Bond Están las florero, las que sólo son decorativas pero, desde luego, se acuestan con el protagonista. De éstas no podrían ser. Por un lado, las Olsen decoran bien poco. Por otro, van cantando por ahí lo de No al sexo, no al sexo igual que Tita Cervera canta lo de No a la tala, no a la tala arece que las gemelas Olsen van a ser chicas Bond. ésta con unas cadenas colocadas a modo de pashmina. En segundo lugar están las sicarias del malo, que, pese a tener malas intenciones, también se acuestan con Bond, cayendo rendidas o no. Finalmente, en tercer lugar, tenemos a la chica buena, a la que el héroe igualmente se pasa por la piedra. Pero ellas de piedra nada, así que da la impresión de que, si hacen la película, van a consagrar una nueva categoría en la serie. En el fondo, las gemelas Olsen serían perfectas para un papel de personajes extravagantes, pero no para chicas Bond. Algo así como, tirando por lo bajo, el de Hervé Villechaize en El hombre de la pistola de oro O, tirando por lo alto, el de Richard Kiel, el gigante Jaws de La espía que me amó y Moonraker En buenas, eso sí. Pero en peculiares. Vamos a ver, cómo va a ser posible que Julie Christie no pudiera participar en Operación trueno porque no tenía las suficientes tetas y van a dejar a estas dos que, como diría mi adorada Lorelay Gilmore, pesaban más cuando salían en Padres forzosos (ya saben, las dos hacían de Michelle, la niña pequeña) En el otro extremo del concepto de cine, Lars von Trier está deprimido e incapacitado para trabajar. Esto es una costumbre nórdica porque hace unos años Igmar Bergman dijo, a buenas horas, que le deprimían sus películas. Ya sé que la depresión no tiene ninguna gracia, pero quizá el cine coñazo (también llamado Dogma 95) del danés tenga mucho que ver con su estado actual, que, vaya, amenaza su carrera. Bueno, hay más cosas en su atribulada vida. Sus padres eran comunistas y nudistas. Ver a tus padres desnudos debe de ser un trago para cualquiera. Von Trier también tiene pánico a los aviones. Y a Björk. Al menos después de trabajar con la islandesa rarita en Bailando en la oscuridad Relaciones tormentosas en el rodaje que cuenta Catherine Deneuve en A la sombra de mí misma sus memorias. Propone la revista Rolling Stone en su número de mayo una lista de personajes odiados. Desde Myke Tyson a Marco Materazzi pasando por Axl Rose, Valentino Ros- si, Cayetana Guillén- Cuervo o Courtney Love. Pero se deja fuera a un peso pesado (pesadísimo) como es Lars von Trier. Y también a las gemelas Olsen, que bien podrían ser contratadas por el danés, cuando se recupere, para el que iba a ser su próximo proyecto, Antichrist En Antichrist el director pensaba plantear la teoría de que fue Satán y no Dios el que creó el mundo. Claro, así cómo se va a recuperar. ¿No podría rodar una nueva versión de Sonrisas y lágrimas