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22- 23 D 7 LOS DOMINGOS DE co al mundo al recalar allí en una de sus frecuentes excursiones de pesca. Viejo balneario de las estrellas de Hollywood en los años 40, experimentó un importante boom turístico tras la revolución cubana de 1959. En los 60, los americanos cambiaron Varadero por los Hornos y la Caleta. El bolero (limpiabotas) de Raquel de Cantinflas, mostró en 1956 lo que ya era un centro internacional de vacaciones. La época dorada se prolongó hasta los 60. Famosos de todo el mundo se dejaron ver por estas costas tropicales. El primer Tarzán, Johnny Weismuller, vivió sus últimos años en el hotel Los Flamingos, que aún sigue en su acantilado, reflejando su color rosáceo sobre las aguas turquesa. En Acapulco se casó por tercera vez Elizabeth Taylor, y lo hizo con el productor Mike Todd, 24 años más joven que ella. Y Henry Kissinger pasó una de sus lunas de miel. John F. Kennedy, Brigitte Bardot, Frank Sinatra, Judy Garland, John Wayne, James Stewart, Gary Cooper, Harry Belafonte... todo el que era alguien entre los famosos se dejaba ver por allí de vez en cuando. Pero la decadencia llegó a Acapulco casi al mismo tiempo que el éxito se apoderaba de Cancún. Los 70 y los 80 fueron sus peores décadas, hasta que a finales de los 90 el entonces presidente Ernesto Zedillo se propuso devolver al balneario todo el brillo perdido. Nuevos hoteles y restaurantes, remodelación del casco antiguo, limpieza urbana. Durante cinco años las inversiones se han volcado en el viejo Acapulco hasta conseguir una nueva ciudad, que ha atraído a las nuevas estrellas. Silvester Stallone, Plácido Domingo, Julio Iglesias, Luis Miguel, Maria Carey y Ana Kurnikova son sólo el principio de una larga lista de famosos habituales en el nuevo Acapulco. Y aunque es cierto que existen las bandas de traficantes de drogas que de vez en cuando ajustan sus cuentas en plena calle, también es verdad que al viajero Acapulco le ofrece la suficiente seguridad para volver a ser la meca del turismo mexicano. Eran las cinco de la mañana y me encontraba dentro de un atrancón (atasco) de tráfico en la Costera Miguel Alemán. Menos mal que el taxímetro, inexistente, no corría. El sol ya despuntaba por Puerto Marqués y noctámbulos y madrugadores nos entremezclábamos en la calle. -Y bueno ¿qué le pareció Acapulco? -Padrísimo, Pancho, padrísimo. Nuevo brillo, nuevas estrellas La bahía de Acapulco desde el Mirador de la Capilla. En primer plano el buque escuela Cuauhtémoc de la Armada mexicana Tres segundos largos cayendo en picado hasta un círculo hecho con fuego en el mar. ¡Diana! -Ha sido un fuego padrísimo (muy bueno) Hay varios tipos de salto: el sencillo o parado (de pie) el avión, el doble, el picado... Este ha sido un fuego con antorcha inmejorable. Dos margaritas más. El tiempo justo para ver a otros cinco clavadistas. Fue a principios del siglo pasado cuando dos pescadores acapulqueños se desafiaron a ver quién saltaba desde más altura. A Teddy Stauffer, un músico, playboy y promotor turístico, le pareció una buena idea y la convirtió en atracción turística. Hoy el espectáculo sólo es comparable con otro similar en el legendario Rick s Café de Negril, en Jamaica. -Mire patrón, la noche no ha hecho más que comenzar. Pancho, de nuevo, tenía razón. Y a pesar de que amanece muy temprano, la noche de Acapulco da mucho de sí. Me propuso ir a la discoteca Palladium y fuimos. Es el paraíso de los fresitas, donde las chaMexicali Hermosillo Y ESTADOS UNIDOS Río Grande Chihuahua Duarango Monterrey La Paz Océano Pacífico EE. UU. Golfo de México Mérida Oaxaca GUATEMALA 0 Km 250 México D. F. Acapulco ABC N Cómo ir Iberia vuela directamente a la capital mexicana dos veces al día (658 euros ida y vuelta en clase turista, 12 horas y 15 minutos) Tel. 902 400 500. Desde allí el vuelo a Acapulco de Mexicana de Aviación tarda 55 minutos. Viajes El Corte Inglés ofrece paquetes de 5 días en México desde 1.220 (avión y alojamiento) www. viajeselcorteingles. es vas (chicas) son bien chilas (guapas) Es un local moderno al que todavía no ha llegado el bacalao ¡Bendito sea Dios! pero sí la última música americana y el hip hop. Para algunos exagerados es la mejor discoteca del planeta. Para otros, la más grande de Acapulco. Baby O sin embargo, es más un lugar de encuentro que de baile. Desde su inauguración en 1976 es el mejor sitio de Acapulco para ver y dejarse ver. Refugio de la gente guapa, a pesar de su entrada mas bien horterilla de cartón piedra simulando una cueva galáctica. En la puerta hay que someterse a concienzudos cacheos de los porteros. -Seguro que dentro podrá encontrar quien le consiga de todo, carrujos (canutos) chiva (heroína) cualquier cosa, pero nada de fuscas (armas) Me arrepentí de no haber llevado encima un bloc de notas. Mañana, más fresco, le haría repetir a Pancho todas esas palabras tan exóticas para mí. Fue en 1920 cuando el Príncipe de Gales, que llegaría a ser el rey Eduardo VIII, descubrió Acapul-