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20- 21 D 7 LOS DOMINGOS DE M. FRANCISCO REINA Cultura Pollos a la Flamenca uro que, aunque debo ser el único, no tenía ninguna intención de hablar de la cantante Isabel Pantoja y sus peripecias a lo Hermanos Álvarez Quintero. No por esnobismo intelectual, los que me leen habitualmente saben que soy un defensor convencido de este género musical y de mi valoración de la Copla y el Flamenco como productos culturales de primer orden, y tampoco por la fama de gafe de la presunta blanqueadora y no de dientes, dientes sino de dineros fraudulentos robados al pueblo de Marbella, más bien por la falta de relación con los temas que me corresponden. Sin embargo la tombolización o tomatización del mundo de la cultura actual hace que, presuntos ilustres intelectuales tomen partido por la señora del pollo a la Panto a la que no han llevado a los tribunales porque se le queme el plumífero en cuestión o ser mala cantante, sino por cosas más graves tipificadas como delito. Yo, como el camarada Antonio Burgos, he sido más de la hurta a la chipionera de Rocío Jurado o, como el amigo Nacho García Garzón, de la hoya gitana a la Lola Flores, por no hablar de las y los nuevos intérpretes que están revolucionando el género como Martirio, Mayte Martín, Carmen París, Clara Montes, Miguel Poveda o Aurora Guirado. Comprendo que por los amigos uno se equivoque a propósito si es necesario, pero no muy bien que un señor Académico esté a la que salte, apuntándose a todas, como los niños frente al televisor en época de reyes: Esto me lo pido y esto también y esto Así está el conspirador confeso y miembro de la Real Academia, Luis María Ansón, a la que salta, y se lo pide todo y se apunta a todo. Aprovechó la fiesta de cumpleaños del J cantante Raphael para decir a la prensa, y no precisamente cultural, sobre la detención de la intérprete: Yo estoy convencido de que Isabel conscientemente no ha cometido ningún delito Debería saber que el desconocimiento de la ley no exime de su cumplimiento. Ya veo un plato nuevo en el bar de la folklórica como agradecimiento: Ánsar a la Ansón que debe ser una especie de ánade engordado a la canela fina o a la naftalina o con cualquier conservante de arcón de la Piquer. No conforme con esto, y por un lúdico artículo de la escritora y periodista Eva Orúe, en su divertinajes. com, que yo no suelo leer los artículos del señor Académico porque las letras al alcanfor me repiten mucho, me enteré de otra a la que se apuntaba y ponía en evidencia el señor de los corrillos un artículo en la víspera de la entrega del Premio de Novela Fernando Lara en Sevilla. Entre otras lindezas, decía: El fundador de Planeta, José Manuel Lara, me escribió en 1996 una carta que conservo, proponiéndome que aceptara ser presidente del jurado del premio Fernando Lara de novela. Al fin decidí aceptar el ofrecimiento no solo por mi amistad con Fernando, sino porque estaba y estoy a favor de los premio literarios Todavía continúa: Yo conocía bien en qué fogones me metía. Sabía, pues, lo que estaba haciendo cuando acepté la presidencia del jurado del premio Lara. Decidí participar en la farsa porque, a mi manera de ver, por encima del paripé y el engaño, resulta positivo el premio como estímulo y propaganda de los autores y de sus obras. No me he arrepentido nunca de esa decisión Se pregunta Eva Orúe, después de esta confesión y cómo sale del jurado del premio vomitando contra él, como en este artículo si coherencia aunque venga matizada por el calificativo ideológica es la palabra Yo lo que de verdad me pregunto es si el señor académico está ya gagá o cree que todos lo estamos, para tragarnos este pollo a la flamenca tan mal cocinado. Uno pasa porque esté en la Academia, con la consiguiente caspa como dote a la institución, pero no que le den rata por liebre. Es evidente que está atacando al grupo Planeta por resentimiento, por haber dejado de controlar su periódico, pero no se puede ser más torpe a la hora de evidenciarlo por escrito, confesando que aceptaba algo que él dice fraudulento. ¿Dónde está la honestidad? Le dan ganas a uno de cantarle al frustrado confeso lo de la falsa monea Gitana que tú serás, como la falsa monea, que de mano en mano va, y ninguno se la quea Vivir para ver. JESÚS GARCÍA Economía Crisis de valores L a crisis de Astroc no es representativa del sector del ladrillo, es otra cosa, ni mucho menos de la promoción. Son gestores de suelo. Había una sobrevaloración implícita que todos conocíamos, pero nadie se atrevía a ir contracorriente. El sector inmobiliario no está tan mal como lo pintan. Influye mucho también la desconfianza en la CNMV dice atropelladamente un inmobiliario, multimillonario y consejero de una de las mayores empresas del sector. Astroc es una inmobiliaria valenciana fundada por un joven de 41 años llamado Enrique Bañuelos que ha pasado del anonimato a Forbes, de la venta de tarros de miel a la lista de los más ricos del mundo, que observó atónito cómo su empresa se disparó un 1.000 por cien en pocos meses. Astroc, convertida en icono de la burbuja bursátil de un sector que ha seguido las mismas pautas que otras grandes empresas, partiendo de valoraciones estratosféricas, irracionales, increíbles. Igual que Terra llegó a capitalizar más que el Banco Popular en algunos momentos. Astroc llegó a pagarse a 9.000 millones de euros, lo mismo que Mapfre, Cintra, Inmocaral- -preñada ya de Colonial- -Telecinco o Bankinter. Después vino el desplome, la pérdida de confianza tras conocerse unas cuentas que no gustaron, unas operaciones de compraventa entre la empresa y la fundación de Bañuelos- un castillo tuvo la culpa- y el repentino anuncio del cambio de auditor. Bañuelos, como mandan los cánones de la bolsa más chic, logró rodearse de millonarios que compraron pellizcos de Astroc y multiplicaron su fortuna, alguna caja de ahorros también picoteó y después una sobredosis de endeu- damiento, con pignoración de títulos y una compulsiva política de compras. Se hizo con Landscape, la inmobiliaria del Sabadell y con Rayet y compró un 5 del banco catalán. Todo va bien hasta que se pincha el valor, que perdió 7.000 millones de capitalización de un plumazo y ahora vale unos 2.000 millones. Los mismos ricos que le auparon ahora le pasan por la turmix y le queman en la pira de las fallas bursátiles. Amancio Ortega, Carmen Godía, la familia Nozaleda, Félix Abánades, le han invitado a cambiar el consejero delegado, Bañuelos ha perdido la mayoría del capital y ahora van a hacerse efectivamente con le gestión por que había acuerdos y opciones de compra a precios de más de 40 euros, que se han quedado obsoletos al precipitarse la acción. No quieren perder más dinero y ya no se fían. Los Nozaleda han anunciado que se harán hasta con un 24,9 de Astroc, desde el 8,5 actual. Se lo cederá Bañuelos, que tuvo que vender también su 5 de Sabadell para hacer frente a la presión crediticia. La crisis de gestión se ha desatado coincidiendo con una caída de resultados del 82 y un endeudamiento de 3.200 millones, que supera el valor de Astroc. El shock de Astroc trajo un vendaval vendedor por parte de inversores extranjeros que esos mismos días observaban como la CNMV iniciaba su autodestrucción por ese episodio de la intervención del Gobierno en asuntos energéticos privados. La dimisión de Conthe pidiendo el cese de Arenillas contribuyó también a esa huida de inversores foráneos. Incluso el FMI de Rato, en plena campaña electoral, exige más independencia a los reguladores tras la Opa de Endesa. Lo cierto es que los bancos han vendido sus inmobiliarias. Lo hicieron los grandes hace años y después los medianos. Carlos March habló del recalentamiento excesivo del sector después de vender su parte de Urbis, Sabadell se deshizo de su inmobiliaria, igual que La Caixa, Ferrovial y otros tantos, al tiempo que bancos de inversión, Banco de España, servicios de estudios hablan de la ralentización, de la sobrevaloración de los pisos y de que la crisis dobla la esquina, con miedo al pinchazo. Las entidades financieras tienen sus alforjas repletas de créditos a los promotores, los extranjeros llevan meses desinvirtiendo, las noticias de corrupción urbanística sobresalen, se reflejan en la prensa extranjera, y en la bolsa el sector ha sufrido un varapalo en sus cotizaciones tras el fenómeno de la inmobiliaria Astroc. Una crisis de valoraciones y de valores.