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14- 15 D 7 LOS DOMINGOS DE Piratas Al abordaje de la leyenda Su historia es de 3.000 años, pero su mito navega siempre unas millas por delante. Aunque la vida de los piratas fuera más prosaica, la literatura y el cine han explotado su perfil romántico y aventurero. Espectaculares barcos, batallas navales, tesoros enterrados... Y una botella de ron POR MIGUEL ÁNGEL BARROSO INFOGRAFÍA CARLOS G. SIMON ELENA SEGURA exclamó con voz fuerte: Exijo 20 talentos ¿Veinte? Si entendieras tu negocio sabrías que yo valgo por lo menos cincuenta Aquel rehén era Cayo Julio César. Se pagó el rescate, y cuando César se vio libre organizó una expedición a Famacusa, apresó a 350 piratas, recuperó su dinero, hundió las naves de sus captores y los crucificó. Su rival político, Cneo Pompeyo terminaría de limpiar el Mare Nostrum de delincuentes. El Medievo inaugura la primera edad de oro de la piratería, protagonizada por vikingos y árabes. Desde el año 793, con su brutal ataque a la isla inglesa de Lindisfarne, hasta poco después del año 1000, los dragones del mar de las nieblas causaron estragos en el Atlántico, el Cantábrico y el Mediterráneo (llegaron incluso a Sevilla remontando el Guadalquivir) ¡Vienen los vikingos! se convirtió en el grito de espanto en las costas europeas. El nombre de sus caudillos bastaba para ponerle a uno la piel de gallina: Harald Dienteazul (la tecnología Bluetooth fue bautizada así en su honor) Gunnlaug Lengua de Serpiente, Erik Hacha Ensangrentada... Los árabes fueron marinos consumados, y la primera yihad de la historia sembró de navíos sarracenos el Mediterráneo. El pulso entre la media luna y la cruz se mantuvo durante siglos, adquiriendo su momento álgido en el XVI, con los corsarios turcos y berberiscos frente a los navíos de los caballeros de la Orden de Malta. Estos piratas dieron origen a una frase que ha perdurado desde entonces: No hay moros en la costa El famoso Jeireddín Barbarroja (1475 1546) almirante y corsario otomano, sirvió bajo las órdenes del sultán Suleimán. La segunda edad dorada cambia de escenario para trasladarse a América: piratas nacionales (holandeses, franceses e ingleses) contra la España de los siglos XVI y XVII. Los asaltos a los cargamentos de oro y otras mercancías abundaron en el Mar Caribe, lugar ideal para la piratería por la abundancia de islas en que refugiarse. Es la era de los corsarios que actuaban por cuenta de reyes. Enrique VIII fue el primer monarca que expidió patentes de corso, e Isabel I de Inglaterra amadrinó con entusiasmo esta actividad, que tuvo en Francis Drake, Henry Morgan, Laurens de Graff Lorencillo y Jean- David Nau El Olonés sus principales exponentes. La historia continúa en el siglo XXI en reductos del Tercer Mundo como Somalia, Indonesia y Malasia. Las espadas y cañones han sido sustituidos por armas automáticas y tecnología GPS. (Infografía en páginas siguientes) Vikingos y berberiscos l gran público ve hoy la piratería por los ojos de Jack Sparrow, el protagonista de la saga Piratas del Caribe cuya tercera entrega llega a los cines la próxima semana. El personaje extravagante y habilidoso al que da vida Johnny Depp es, probablemente, la quintaesencia del pirata tal y como ha calado en la cultura popular, una visión que tiene sus clásicos en el celuloide- El pirata negro (1926) con Douglas Fairbanks; El capitán Blood (1935) dirigida por Michael Curtiz y con Errol Flynn y Olivia de Havilland como protagonistas; El temible burlón (1952) con un saltarín Burt Lancaster- -y en la literatura, con La isla del tesoro de Robert Louis Stevenson, como indiscutible obra de referencia. Partiendo de las andanzas de Jim Hawkins con John Silver El Largo y demás maleantes en busca del tesoro del capitán Flint, podemos introducir un elemento realista los piratas solían enterrar sus cofres muy pocas veces. El oro escondido no produce réditos y, según la estadística, la mayor parte de los bucaneros se fue de este mundo por muerte natural como ciudadanos honrados Hay piratas desde que hay navegación, aunque las primeras referencias históricas- -barnizadas de mitología- -hay que buscarlas en la Grecia antigua, hacia el año 1400 a. C. Jasón fue el primer pirata conocido: acompañado de cincuenta héroes (los argonautas) organizó un viaje hacia la Cólquida- -país a orillas del Mar Negro, en lo que hoy sería Georgia- -para robar el vellocino de oro. Los héroes de Troya también tuvieron este sello ¿acaso Paris no hurtó a la bella Helena, además de los tesoros de Menelao? ¿Y qué decir del astuto Ulises? Dejando al margen esas epopeyas, Tucídides menciona a los vagabundos del mar como aliados de Jerjes, rey de los persas, en su empeño por triturar E Los orígenes El pirata negro con Douglas Fairbanks haciéndose respetar entre los filibusteros a los griegos en la II Guerra Médica. Los primeros piratas profesionales del Mediterráneo fueron los cilicios, que tuvieron su momento de esplendor en los últimos años de la República romana. Sus bases estaban en Cilicia, en la costa suroriental de Asia Menor (la actual Turquía) y se especializaron en la captura de gente adinerada para pedir un rescate. El historiador Philip Gosse relata este suceso: En el 78 a. C. viajaba hacia Rodas un joven romano de familia distinguida Mientras el barco daba la vuelta a la isla de Famacusa, en la rocosa costa de Caria, fue avistada de pronto una larga nao que les iba a la caza Enseguida se vieron sus cubiertas invadidas por los extraños vagabundos. Cuando el capitán pirata pasaba revista a los aterrados pasajeros, se detuvo su mirada en un joven noble que había quedado sentado, absorto en su lectura El capitán, enojado por el estilo soberbio del joven aristócrata, ABC