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13 5 07 CLAVES DE ACTUALIDAD Madrid sitiado La hazaña de salir a pie (Viene de la página anterior) cha, tras el muro de rigor, la carretera. A la izquierda, donde muere el terraplén, una verja de alambre y tras ella, tres perros. Llega un momento en que el camino es tan angosto que confluyen la verja, el terraplén y el muro, y no hay avance posible. Lo intento, pero pierdo pie y acabo rodando por la pendiente. Por segunda vez tuve que desandar el camino. Esta vez sin remedio. El fracaso estaba cantado. Fue Jesús Sánchez Jaén, de Ecologistas en Acción, quien me explicó por qué el minucioso mapa conducía a un callejón sin salida. El propietario de la finca junto a la Playa de Madrid heredó el terreno en tiempos de Alfonso XIII. Fomento presentó un contencioso para que refranqueara la valla y permitiera el paso. Cuando Fomento traspasó la propiedad y la gestión de la M- 30 al Ayuntamiento de Madrid, éste se quedó con un litigio que sigue en los tribunales. A fuerza de vivir en Madrid y empaparse de su historia y sus aficiones, el estadounidense Bill Lyon se ha convertido en parte del paisaje de la villa y corte. Legendario fue el artículo sobre Pinto y Valdemoro, que publicó en 1993, y en el que constató que entre Pinto y Valdemoro parece que no hay nada digno de destacar Llega un momento en que el camino es tan angosto que acaban juntándose la verja, el terraplén y el muro. Lo intento, pero pierdo pie y acabo rodando por la pendiente Yacía y respiraba. Un cielo llano y oscuro, como una llanura vuelta del revés, cubría con su losa cárdena la ciudad escribe Ferlosio cuando Alfanhuí llega a Madrid De afanes científicos como ese surgió la idea de tratar de salir de Madrid a pie, así como la acción que acometió el 22 de marzo pasado el pintor Perejaume: salir de la ciudad sin límites transportando a su espalda tres dibujos de la biblioteca de la Academia de Bellas Artes de San Fernando. Tres estudios anatómicos de pies, como no podía ser menos. Madrid, ciudad que crece como las ciudades chinas es una entelequia que sólo pueden manejar los ingenieros anotó en La Vanguardia Carles Guerra a cuenta del acto poético y esforzado de Perejaume. Los límites de la ciudad se han desvanecido. Antes, la ciudad terminaba. En el Madrid de los 70, nadie iba a plaza de Castilla. Allí se alzaban las últimas casas y se veían ovejas se lamenta Bill Lyon. Acometemos el siguiente intento por la Casa de Campo. Aunque Sánchez Jaén se mostraba escéptico- -debido al movimiento de tierras en Prado de Rey- -el viajero quería comprobar si por ahí seguía siendo posible salir andando de la metrópoli sitiada. Los problemas arrancan en el mismo punto de partida de la glorieta de San Vicente. Cruzo el río escuálido, reducido a un hilo encajonado por los escombros. De la Puerta del Rey, núcleo originario de lo que sería el Real Sitio de la Casa de Campo, arranca la Senda de las Merinas. Una prostituta rubia y flaca bosteza ante el paso de un convoy de la policía municipal. La senda sube hacia el lago. Si se echa la vista atrás, asoma el palacio Real entre el follaje, y a la izquierda, el edifico de la Telefónica. Dejo el lago a la derecha y sigo la senda, que no parece tener pérdida. Un panel da cuenta de los hitos de la ruta: metro Lago, recinto ferial, pinar de las Siete Hermanas, albergue juvenil Richard Schirrmann, parque de Atracciones, puente y venta del Batán, parque zoológico, ermita de san Pedro, puente del Álamo negro, puente de la Culebra, puerta del Zarzón. Me cruzo con ciclistas, un marchador sudoroso, jubilados sin propósito... Gritos de angustia brotan súbitamente de entre la floresta. Como si estuvieran matando a alguien. El miste- rio de resuelve: se trata del parque de atracciones, de las delicias perversas de la nueva montaña rusa y otros señuelos sadomasoquistas. Un grupo de muletillas practica en un escueto albero. Las prostitutas se hacen más ostensibles a la salida del Batán. En segundo término, coches solitarios, con bicho dentro: chulos de melancolía asquerosa. La obra de mayor calidad artística en el parque es el puente de la Culebra, que salva el arroyo de Meaques, tributario del Manzanares. Da paso a la puerta del Zarzón, construida en el año de desgracia de 1898. Mientras el cielo se entenebrece, salgo del parque por una puerta que desemboca en una urbanización de nuevos chalets De la lujosa colonia de Los Ángeles salgo a la Avenida de los Ángeles. Me río de la M- 502 gracias a una pasarela que salva seis carriles y baja a la estación del nuevo metro ligero. Tuerzo por la Avenida de la Carrera. Dejo a mi derecha, Prado del Rey. Barrios nuevos, carreteras nuevas. Un cartel con una vaca eléctrica me confirma que voy por el buen camino: Vía Pecuaria y una recomendación avalada por las banderas de la UE y la Comunidad de Madrid, paradójica, en medio de casas de pisos y vías de asfalto: Consérvala El rumor del tráfico se queda atrás. A un lado, una gran finca virgen, y más lejos, un campo de golf. A la diestra, viviendas de lujo. El viajero tiene la impresión de que está a punto de lograrlo. La cañada atraviesa la avenida de la Finca, retoma el nombre que traía desde Prado del Rey: Avenida de la Carrera, con la vía pecuaria milagrosamente sin asfaltar en su margen derecha. Aquí el abismo es llano: el campo abierto, el triunfo de la luz. Agotado, llego a una rotonda que es paso previo, descansillo, a la M- 40. Y en los márgenes de ese distribuidor, una señal reconfortante: Atención. Vía Pecuaria Se detiene un mensajero mexicano montado en una motocicleta. Me pregunta cómo ir hacia Madrid. A las 4.50 de la tarde consigo pasar al otro lado. Atrás queda el último cinturón, el último foso, la última muralla, la M- 40 y su tráfico incensante. Me dejo llevar por el cansancio. Sigo leyendo señales: Parque periférico Monte Gancedo. Prohibido cazar Y una que todavía me gusta más: Cañada de la Carrera Si siguiera caminando podría, imagino, llegar al océano Atlántico. Pero ese es otro viaje. Es hora de regresar. ABC. es Versión extensa en www. abc. es prensa domingos. asp Kilómetro 0 de todas las carreteras radiales, en la Puerta del Sol CORINA ARRANZ