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6 5 07 CLAVES DE ACTUALIDAD Maragall POR IVA ANGUERA DE SOJO. BARCELONA Ácrata incontrolable La actual política catalana le aburre. Y como lo de jubilarse le parece imposible, se debate entre el proyecto de un nuevo partido paneuropeo y una responsabilidad en el ámbito euromediterráneo S ólo hizo falta una entrevista en un rotativo italiano- -convenientemente filtrada a un medio español, para asegurarse su repercusión- -para que todo el debate político catalán gire de nuevo en torno a él y su ahora repudiado Estatuto de Autonomía. Esperar que el de Pasqual Maragall fuera un retiro discreto y silencioso era mucho esperar para el alcalde olímpico y el president del Estatut, y parece poco probable que la cosa se quede ahí. Eso sí, Maragall, hombre de ideas pero tan imprevisible como poco constante, nos someterá ahora a su tradicional ducha escocesa, con sonadas declaraciones a las que se suceden periodos de la más absoluta opacidad informativa. Pasqual es así afirman entre resignados y molestos en la sede del Partit del Socialistes de Catalunya (PSC) conscientes de que su presidente- -sigue estando al frente del partido- -es un ácrata irredento al que, una vez desalojado del poder, no volverán a controlar, por muy bien trabado que esté el aparato tejido por José Montilla y a pesar de haber aceptado a su hermano, Ernest Maragall, tanto en la Ejecutiva del partido como en el Gobierno catalán. Los refugios del guerrero De momento, tras poner en duda la validez del Estatuto que él personalmente se empeñó en reformar y dejar constancia de la traición de José Luis Rodríguez Zapatero y de su propio partido al proyecto de la España plural, Maragall ha emprendido de nuevo el vuelo, esta vez con rumbo a Estados Unidos. Allí ha pasado toda esta semana, y no regresa hasta el próximo martes, cuando las aguas ya deberían haber vuelto a su cauce. Aunque se mantiene en contacto diario con su oficina de Barcelona y es perfectamente consciente de la repercusión de sus afirmaciones. Otra cosa es que le preocupe. Estados Unidos, y concretamente Nueva York, es uno de los retiros favoritos del ex presidente catalán, desde que en 1973 se licenció en Economía Internacional y Economía Urbana por la New School for Social Research of New York. De su paso por Nueva York viene su admiración por el modelo político norteamericano, que ahora recupera para colaborar en el impulso de un Partido Demócrata Europeo. Aunque en su momento, el cambio más radical fuera sin duda que Karl Marx dejara de ser la verdad absoluta en favor de Keynes. Nueva York, como Roma, es la vuelta al mundo académico, al debate de las ideas en el que Maragall se siente cómodo, a las nuevas influencias que le estimulan, sin el corsé del partido que querría controlar sus palabras y sus actos en Barcelona. Y el regreso al inicio, cuando un jovencísimo Maragall abandonó el Ayuntamiento de Barcelona- -entonces era sólo un técnico municipal a las órdenes de Porcioles- -para vivir la experiencia americana. A su regreso las cosas se precipitaron, la creación del PSC, la candidatura municipal y la asunción del bastón de mando cuando Narcís Serra abandonó la capital catalana para formar el primer gobierno de Felipe González. Tanto es así, que en 1997, cuando rompió por primera vez con su partido y dejó su cargo institucional- -alcalde, por aquel entonces- -buscó de nuevo un retiro académico en el que reponer fuerzas. Entonces fue Roma la ciudada elegida. Aunque cuando tiene que escoger un paisaje no lo duda: el que ve desde su ventana en Rupià (Empordà) las Islas Medas, Montgrí y el Canigó Ahora ha vuelto de nuevo a Roma para sumarse al proyecto de Partido Demócrata Europeo lanzado por su amigo, Francesco Rutelli, ex alcalde de la Ciudad Eter- na. Un proyecto en el que también confluye el líder de la UDF francesa Francois Bayrou y, ¡o curiosidades! el otro gran incomprendido de la política catalana, Josep Duran Lleida. Lo que ya ha llevado a advertir a otro dirigente del PSC- -poco sospechoso de pertenecer al clan de los capitanes que lidera José Montilla- -que el Partido Democráta Europeo se dibuja de momento como una batalla de egos... En todo caso, Maragall ha visto en ese proyecto el cielo abierto, la posibilidad de tejer una formación no constreñida ni a los límites impuestos por los aparatos partidarios- -especialmente fuertes en el caso de los socialistas- -ni al conflicto constante con la política española. Reconoce sentirse fascinado ante la idea de un Partido Demócrata europeo a la americana, en el que las individualidades campen a sus anchas. Y deja claro que el referente es el modelo americano. En los Estados Unidos ¿quién escoge a los candidatos? La gente. ¿Se hacen listas cerradas? No. En cambio, aquí, el aparato del partido decide que el número uno es fulano o mengano y si te portas bien irás de tres, pero ve con cuidado con lo que dices, porque sinó verás... los demócratas norteamericanos pueden escoger entre los candidatos Obama y Clinton. La relación entre representantes políticos y ciudadanos no es tan indirecta, hay más libertad ¿Hace falta ser más claro? Convencido de que la política catalana atraviesa un momento de aburrimiento y falta de ambición general el ex president, después de soltar esa perla, apuesta por el marco europeo, desde el que Cataluña se podrá sentir liberada, porque la contradicción más importante es la referencia estatal, mientras que la relación con Europa o el Mediterráneo nunca será tan limitada Así las cosas, el nuevo proyecto del ex presidente catalán puede parecer una maragallada Un partido a medida Sus nuevos planes le permiten expresar su decepción tanto con el partido socialista como con aquel vano intento de resolver el dilema del encaje de Cataluña en España