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4- 5 D 7 LOS DOMINGOS DE Un indigente con su gatito se refugia en el metro de Moscú de las gélidas temperaturas del exterior AP Ser pobre en Rusia Indigente y abandonado Este país ha pasado de ser patria del comunismo más ruinoso a convertirse en emporio del capitalismo más salvaje. Antes y ahora ha habido pobres. Los indigentes del comunismo tenían el consuelo de sentirse acompañados; los del capitalismo viven en el más cruel abandono TEXTO: R. MAÑUECO. MOSCÚ ese a que la exportación de petróleo y gas ha mejorado la economía rusa y aumentado los ingresos del conjunto de la población, las diferencias sociales continúan siendo abismales. Frente al 1 por ciento que vive en la opulencia, un 20 por ciento de los rusos se encuentra en la más absoluta pobreza y subsiste con menos de 90 euros al mes. Un 40 por ciento se las ve y se las desea para llegar a fin de mes con sueldos que no superan los 250 euros, y un 20 por ciento es clase media, con salarios de 310 y 700 euros. Oleg Grankin, uno de los pocos veteranos de la Segunda Guerra Mundial que van quedando, asegura que con las pensiones de P miseria que cobramos es imposible pagar los cuidados médicos que exige nuestra edad El anciano tiene el convencimiento de estar condenado a muerte en cuanto contraiga cualquier enfermedad que requiera hospitalización o un tratamiento prolongado, pues carezco de medios para pagármelo La pensión media en Rusia es de unos 90 euros y, aunque sobre el papel la seguridad social es universal, en la práctica de poco sirve si no se paga al médico bajo cuerda. Rusia no se ha recuperado del derrumbe de su industria tras la caída de la URSS, cuando el cierre de fábricas hizo desaparecer 290 ciudades y 11.000 pequeñas poblaciones Rusia no se ha recuperado aún del derrumbamiento que sufrió su industria tras la desintegración de la URSS. El cierre de fábricas hizo desaparecer 290 ciudades y 11.000 pequeñas poblaciones. Pero la relativa bonanza que goza el país en la actualidad, gracias a los altos precios de los hidrocarburos, no consigue eliminar las grandes bolsas de pobreza del país. La imparable subida de los precios es un factor de crisis añadido. Mijaíl Deliaguin, director del Instituto de la Globalización, afirma que como la ley no limita la acción de los monopolios, los precios se ajustan al poder adquisitivo de sólo el 5 de los ciudadanos Por su parte, Tatiana Máleva, responsable del Instituto Inde- pendiente de Política Social de Moscú, reconoce que el número de pobres en la época soviética era casi inexistente y la clase media entonces superaba el 80 por ciento de la población Claro que también puede decirse que entonces todos los soviéticos eran pobres. Otra ventaja que los rusos han perdido son los desaparecidos bajos precios de los llamados servicios comunes (agua, luz y calefacción) Las facturas suben a velocidad vertiginosa, pese a que siguen siendo mucho más baratas que la media europea. La principal consecuencia de la dura realidad que padece el grueso de la población rusa, según Máleva, es un descenso demográfico sin precedentes Cada año, Rusia pierde un millón de habitantes. No es de extrañar, por tanto, que exista una cierta nostalgia hacia el pasado soviético. Un 55 por ciento de los rusos cree que en la URSS se vivía mejor. Los jubilados, además, fueron despojados en 2005 de los privilegios que el viejo régimen les reconocía (transporte gratuito y descuentos en los precios de las medicinas y varios artículos y servicios) La ostentación de la clase pudiente contribuye además a atizar el descontento. Y es que los gerifaltes de la época soviética, aunque gozaban de un bienestar muy superior al del resto de la población, eran muy discretos y bien que procuraban no hacer gala de sus privilegios.