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2- 3 D 7 LOS DOMINGOS DE ra de la Universidad de Moscú que pasó por esa feria para curiosear, sentencia: La mayoría de los ricos rusos carece de gusto. Son poco sofisticados y no saben qué hacer con todo el dinero que tienen Un magnate con imaginación a la hora de dilapidar su patrimonio es Mijaíl Prójorov, dueño de Norilski Nikel la factoría de níquel y paladio más importante del planeta. Su fortuna asciende a 10.000 millones de euros, la quinta de Rusia y la 38 a escala mundial. A Prójorov lo que le gusta es organizar juergas en la estación de esquí francesa de Courchevel con prostitutas de lujo traídas desde Moscú. Cada temporada, Prójorov, soltero y con 41 años, se traslada al balneario galo acompañado de un enorme séquito de amigos, músicos y bellísimas jóvenes, de las que compaginan la pasarela con el club nocturno. Él mismo confecciona las listas de invitados y paga por adelantado las habitaciones de un hotel al completo, se ocupen después o no. En sus fiestas corre a raudales el champán y el caviar. Y su costumbre de ofrecer a sus amigos franceses espigadas chicas rusas de vida alegre le valió ser detenido por la Policía gala por sospechas de proxenetismo y corrupción de menores. Al final, fue puesto en libertad sin cargos y pudo regresar a Moscú. Serguéi Kniázev, un antiguo psicólogo que se dedica a organizar juergas para millonarios, explica así las preferencias de sus clientes: Los rusos somos apasionados, nos gusta la emoción, el riesgo, lo desconocido y, sobre todo, el lujo. Ya la alta sociedad rusa de la segunda mitad del siglo XIX viajaba por Europa, gastando su dinero en los mejores establecimientos de entonces: casinos, hoteles, balnearios... La idea desarrollada en la película The Game (El Juego) de David Fincher, ya se le ocurrió a Kniázev mucho antes de que se estrenase la cinta. Uno de los juegos más antiguos de mi repertorio, y que aún hoy continúa teniendo éxito, es el de hacerse pasar por mendigo nos cuenta. Sus acaudalados clientes se visten con harapos y se pintan la cochambre con maquillaje. Y de esa guisa recorren la ciudad pidiendo limosna. Para un mayor realismo, están prohibidos los móviles y las tarjetas de crédito. Aunque los participantes están bajo continua vigilancia y, en caso de contratiempo, serían rescatados y puestos a salvo Otro juego que, según Kniázev, tiene mucha aceptación entre las esposas de grandes magnates, cuyos nombres se niega categórica- El millonario Abramóvich, dueño del Chelsea, se hizo construir un velero de 200 metros de eslora, es gobernador de la remota región de Chukotka y quiere hacer turismo en la luna mente a revelar, es el de hacerse pasar por prostitutas. Tras vestirse con una diminuta minifalda, un generoso escote y zapatos de tacón alto, nuestras heroínas acuden a las habituales esquinas de Moscú para ofrecerse a los viandantes explica. El truco consiste en pedir a los potenciales clientes cantidades exorbitantes. Y si a pesar de todo, alguien acepta el trato, se escenifica una redada con policías falsos, y se da por terminado el juego. Kniázev cuenta que ciertos personajes del ámbito empresarial ruso le propusieron organizar un juego en el que pudieran hacerse pasar por asistentes de una consulta ginecológica. Lógicamente me negué, y no sólo porque es prácticamente imposible encontrar a un ginecólogo que se preste a colaborar en algo así, sino por motivaciones éticas El célebre animador ruso afirma que las actividades que con más frecuencia organiza para la élite son bailes de disfraces en edificios históricos, safaris y conciertos con estrellas mundiales del pop en los que el maestro de ceremonias suele ser algún actor o actriz de Hollywood Por amenizar las fiestas privadas de magnates rusos figuras mundiales del espectáculo reciben cantidades de ensueño. El cantante británico George Michael se embolsó por una actuación de menos de una hora 2,2 millones de euros. Fue la pasada noche fin de año en la fiesta organizada por Vladímir Potanin, propietario del consorcio Interros quien figura en el cuarto puesto de la lista de Forbes de hacendados rusos. Suleimán Kerímov, diputado y dueño de la empresa Nafta- Moskvá el segundo hombre más rico de Rusia, invitó a Cristina (Pasa a la página siguiente) Pasión por el riesgo y el lujo AP última de estas ferias para ricos se celebró en noviembre en el Crocus City Mall, inmenso centro comercial de Moscú. El consorcio de empresas que participó ganó en sólo tres días más de 600 millones de euros en ventas. Los artículos que más sensación causaron fueron los mini submarinos, al precio de 16 millones de euros la unidad, y los potros pura sangre turkmenos, que se situaron en torno al millón de euros cada uno. Había camas de matrimonio de 80.000 euros, móviles suizos de oro y brillantes de un millón de euros y helicópteros que oscilaban entre los 500.000 y los dos millones de euros. Anna Shelgunova, responsable del departamento comercial de Aviamarket afirma haber vendido en Rusia en los últimos dos años 82 helicópteros de lujo. Y puntualiza: Habríamos despachado muchos más si no hubiese sido porque está prohibido sobrevolar el espacio aéreo de Moscú Nadia Verjóvtseva, una profeso- Kniazev, en el centro, organizador de fiestas, posa junto a los actores de un happening preparado para que sus clientes vivan la experiencia de unos rusos blancos en la revolución ABC