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24- 25 D 7 LOS DOMINGOS DE Cúpula del hall del Hotel Solares Baños de oleaje Todo empezó el 17 de julio de 1847 cuando la Gaceta de Madrid publicaba el primer anuncio de los Baños de oleaje en Santander Nacía así lo que hoy conocemos como vacaciones de sol y playa, y nacía también un nuevo estilo de veraneante, que con el tiempo se convertiría en el turista. Decía el vetusto anuncio que habilitados los baños de ola en la espaciosa playa del Sardinero habían empezado a llegar muchos bañistas. En aquella época, no era frecuente bañarse al aire libre (algunos historiadores aseguran que tampoco en los cuartos de baño) Tomar el sol era por aquel entonces algo mal visto y difícil de realizar si tenemos en cuenta como eran de amplios los trajes de baño. Santander, como San Sebastián, apostaron por esta forma de pasar los meses estivales. La capital cántabra se convertía, seguramente sin darse cuenta, en la pionera del turismo de playa y afianzaba su prestigio como lugar de balnearios. Al principio, los baños de ola se utilizaban sólo bajo prescripción facultativa para curar algunas enfermedades, aunque era mucho más frecuente ir a un balneario para tomar las aguas La gran piscina termal (849 metros cuadrados) del Balneario de Solares aúna funcionalidad y moderna estética arquitectónica cionalidad y estética, aún siendo muy respetuosos con el estilo y los materiales de 1910. Unida su fama a la de sus aguas embotelladas, el Hotel Balneario de Solares (www. hotelbalneariodesolares. es) cuenta con unas magníficas instalaciones inauguradas el año pasado. Todo en él se basa en la luz. Desde el hall de entrada, con una cúpula circular que parece abrirse al cielo pintado en el interior de su cimborrio, hasta sus habitaciones claras, diáfanas, decoradas siempre en suaves tonos pastel. Como no podía ser menos, entre sus tratamientos ocupa un lugar destacado la cromoterapia. El juego de colores es también importante en su principal piscina de 849 metros cuadrados, cuya techumbre de madera está sostenida por una columna central que se abre como un enorme paraguas. Orientado al sur, para poder recoger mejor la energía del sol, el Hotel Real (www. hotelreal. es) cuenta hoy con 123 habitaciones convenientemente renovadas, aunque muchas conservan algunos muebles originales. Desde la 505, por ejemplo, y a través de su ventana abuhardillada, se puede asistir al incomparable espectáculo de las regatas vespertinas en la bahía. Perteneciente a la cadena HUSA y al exclusivo club The Leading Hotels of the World, el Real se ha unido a la tendencia balnearia y desde 2003 cuenta con más de 1.400 metros, en lo que fueron antes cocheras, dedicados a la talasoterapia: tratamientos lúdicocurativos con aguas marinas. Mar Cantábrico Santander Solares Habitación con vistas. Este es el panorama desde la habitación 505 del Hotel Real de Santander Refinamiento Modernidad El Balneario de Solares, sin embargo, se encuadra mejor en la modernidad. No es que sea reciente- -las primeras noticias de su existencia datan de 1753- -sino que su última remodelación a cargo de un grupo de excelentes arquitectos ha sabido combinar fun- Desde que la Familia Real respaldase con su presencia los modernos baños de ola a mediados del siglo XIX, Santander ha sido sinónimo de veraneo elegante y señorial. A la creciente llegada de la nobleza, la ciudad reaccionó en 1917 inaugurando el Hotel Real, el refinamiento hecho palacio. Su silueta blanca de estilo neofrancés se levanta sobre una colina que domina la bahía. Las Caladas de Besaya La Hermida Puente Viesgo Alceda Liérganes CANTABRIA Corconte Manantiales de aguas termales Cantabria ABC N