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29 4 07 VIAJES Cantabria Tomar las aguas con clase Los balnearios ya no son aquellos lugares tristes plagados de ancianos enfermos. Tomar las aguas hoy puede ser una opción divertida para todos los públicos. En Cantabria, además, se hace con estilo POR FERNANDO PASTRANO FOTOS: PILAR ARCOS ay que reconocer que los balnearios han atravesado una época de mala fama. Durante el siglo XIX se asociaban exclusivamente a la sanación de enfermos a través de los efectos beneficiosos de las aguas minero- medicinales. Eran lugares de retiro, una especie de ghettos para ancianos, que los menos viejos veían con recelo y, sobre todo, con aburrimiento. Desde que los romanos construyeron los primeros balnearios (termas) en Occidente- -los indios (abishekam) los japoneses (onsen) y los turcos (hamam) ya lo habían hecho en Oriente- -sus clientes se dividían en dos grupos irreconciliables: los curistas que buscaban la curación, y los H agüistas que simplemente tomaban las aguas por placer. Hoy, ambas corrientes se han unido y gracias a los esfuerzos de los propietarios de los balnearios, que han dotado a sus instalaciones de todo tipo de diversiones, el usuario busca tanto la salud como el entretenimiento. Cantabria es un buen ejemplo. A sus siete manantiales de aguas termales hay que añadir una lista cada vez más larga de hoteles con instalaciones balnearias. Tradición La tranquilidad del pueblo de Puente Viesgo (2.300 habitantes en el corazón de Cantabria) se contagia a su balneario. El Gran Hotel (www. balneariodepuenteviesgo. com) es un lugar ideal pa- ra el descanso. Absténganse los que busquen turismo de aventura, aunque lo podrían encontrar muy cerca, en los Picos de Europa, por ejemplo, o en la movida santanderina, pero en el balneario reina la paz. Sus instalaciones, que nacieron como caseta de baños en 1766 se encuentran a la orilla del salmonero río Pas y se nutren de un manantial propio con aguas que brotan a 34,6 grados. Cabe destacar el llamado Templo del agua una gran piscina rodeada por un conjunto de instalaciones en las que se aplican tratamientos antitoxinas, aromaterapia, cromomusiterapia que pueden durar desde unas horas a varios días. El hotel, de un refinado estilo inglés, es la imagen viva de la tradición, que se refleja hasta en sus cuidados jardines repletos de magnolios centenarios. Lugar habitual de concentración de selecciones deportivas desde que lo hiciera la nacional de fútbol en 1994 para preparar el mundial de Estados Unidos. En aquella ocasión llegaron a los cuartos de final. ¿Tuvo algo que ver el balneario? La reconstrucción del Balneario de Solares ha respetado el estilo neomudejar original que data de 1910 A los siete manantiales de aguas termales con que cuenta Cantabria hay que añadir una lista cada vez más larga de hoteles con instalaciones balnearias