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18- 19 D 7 LOS DOMINGOS DE Planes nuevos, mismas posturas LUIS DE VEGA RABAT. Ha ocurrido como en el cuento de Pedro y el lobo. Marruecos llevaba meses y meses anunciando que iba a presentar un plan de autonomía para el Sahara Occidental y llegado el momento ha sido el Frente Polisario el que ha presentado el suyo en la ONU a la vez que Rabat. Para sorpresa de los marroquíes, el secretario general de la ONU no sólo ha acogido ambos planes por igual sino que ha recordado que el derecho de autodeterminación de los saharauis es inalienable. Pero esos planes guardados hasta hace pocos días con tanto celo por las dos partes no esconden más que unas posturas conocidas de antemano por todos porque hace años que no cambian un ápice. Rabat presenta como novedad el otorgar al territorio ocupado ciertas competencias siempre que la ex colonia esté bajo su bandera y no haya la más mínima posibilidad de autodeterminación. Los independentistas, en cambio, propugnan la celebración de un referéndum en el que los saharauis decidan si quieren pasar a ser territorio marroquí o un estado por sí mismos. Pero por mucho que las resoluciones de Nueva York apoyen las tesis del Polisario en cuanto a su derecho de autodeterminación, la ONU recuerda que no puede imponer soluciones. Y es también esa incapacidad resolutiva de la ONU la que impide a su misión sobre el terreno, la Minurso, poner fin al atropello sistemático de los derechos de los saharauis en la zona ocupada por Marruecos. Este bloqueo, sostenido por países como España y Francia, es lo que hace inclinar en la práctica la balanza del conflicto hacia el lado marroquí mientras se intenta sentar a ambos enemigos en la misma mesa. ¿Hay contactos entre polisarios marroquíes? Algunos analistas aseguran que se están celebrando reuniones en Mauritania o Senegal. Quizá en España. En cualquier caso, ambas partes tratan de meter el dedo en la yaga del contrario para hallar su punto débil. Así es como Rabat podría estar planteando un futuro de color de rosa a los opositores del presidente Mohamed Abdelaziz si aceptan el plan de autonomía. Son muchos los saharauis que han sucumbido ya a las ofertas de la Monarquía alauí y han cambiado su casa de adobe en los campos de refugiados por acomodadas villas con un cargo político que les asegura más su estabilidad económica que la de su conciencia. Manifestación de saharauis contra la ocupación marroquí, en El Aaiún las ayudas hasta un 43 por ciento. Médicos como Hassan o Jatri piensan lo mismo. Se quejan de la falta de medios para realizar su trabajo. Junto a ellos, otros 170 médicos, la mayoría preparados en Cuba, atienden a los saharauis. En las mismas calles que Maimuna tuvo que abandonar hace 31 años, en El Aaiún, miles de saharauis siguen resistiendo para liberar a su pueblo. Tahar es uno de ellos. Torturado durante años en cárceles secretas de Marruecos, enseña su cuerpo lleno de cicatrices, aunque asegura que tardan más en curar las del corazón. Sidi Mohamed Daddach, presidente del Comité de Apoyo a la Autodeterminación, y Hmad Hammad, su vicepresidente, ven cada vez más cerca la liberación y se muestran satisfechos de la postura del secretario general de la ONU a favor del derecho de autodeterminación. Nuestra espera es larga, pero nos respalda la legalidad internacional, aunque haya países como Francia o España que se desmarquen de ese contexto No ha sido fácil hablar con ellos. El Aaiún está plagado de policías y de agentes secretos que vigilan a estos activistas. Desde la Intifada (iniciada en 2005) todo está mucho peor cuentan Tamek, Haidar y Brahim Numria, del Colectivo de Defensores Saharauis de los Derechos Humanos. Como ex presos han sufrido la represión en sus carnes, y ahora luchan para que no se repitan casos como los de Lambarki o Lahklifi, muertos en los últimos meses. Piden que cesen los registros en las casas y otras violaciones; que los miembros de una manifestación pacífica no terminen quemados en una comisaría, como el hijo inválido de un anciano que habla con esta reportera; que los niños no sean encarcelados o que presos políticos juzgados sin garantías no tengan que hacinarse en la infame Cárcel Negra. Cerca del barrio de Matala, centro de las manifestaciones en El Aaiún, se despliegan varios carros de combate. La vigilancia también es férrea en torno al Tribunal donde son juzgados Amidan El Ouali y otro saharaui, ambos condenados a cinco años por presunto sabotaje a la cinta de la mina de fosfatos de Fos Bukraa. Ni testigos, ni pruebas. El único instrumento de decisión es el informe de la Policía, cuentan los abogados presentes en el juicio. Siempre es así, añaden los saharauis, aunque dicen que la situación ha mejorado gracias a los observadores españoles del Consejo General de la Abogacía. Para Brahim Laghzal, vicepresidente de Cultura y Comunicación del Consejo Real Consultivo para Asuntos Saharauis (Corcas) una institución creada por la Monarquía alauí para intentar que el Sahara se quede bajo soberanía de Rabat, las cosas no están tan mal. Piensa que la situación en El Aaiún es de calma, a excepción de algunos problemas de orden social y económico. Opina que el Plan de Autonomía es una buena oportunidad para solucionar el conflicto. Un plan que los saharauis de uno y otro lado del muro no piensan aceptar jamás. Por eso han presentado el suyo. Nadie puede decidir por nuestro pueblo claman sin cesar.