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14- 15 D 7 LOS DOMINGOS DE aprende. Alfonso Cortina es uno de los que más entiende. Lo malo son los nuevos ricos... También lo normal es que la comida cueste más que la bebida, pero en ocasiones sucede lo contrario, aunque también hay los que con los grandes vinos piden caviar, trufa blanca... y eso encarece el menú asegura Mario García, quien añade que, curiosamente, cuando un bodeguero acude al restaurante si es un clásico como Riscal, Murrieta, CVNE, sí piden sus vinos para comer, pero cuando se trata de bodegueros jóvenes y modernos se inclinan por conocer lo que hacen los demás o, simplemente, se dejan aconsejar por el sumiller si no han probado tal o cual vino. En lo que respecta al mundo de las mujeres, según Mario García, empieza a haber damas que entienden de vino, ejecutivas o no, que acuden con sus amigas a comer y les gusta catar, pero el público femenino por ahora es muy variopinto y desde luego no piden vinos carísimos. Como comentó El Gayo cuando Ortega y Gasset le dijo que era catedrático de Metafísica, hay gente pa tó y mucho más en el mundo del vino. Mariano Rodríguez, el sumiller del restaurante Arzak (San Sebastián) con una bodega con 2.800 referencias de vino (60 por ciento nacional) cuenta que el perfil de los consumidores de grandes vinos son americanos con dinero o muy entendidos en vino, como un japonés que comió hace unos días allí, solo en una mesa, y pidió dos botellas de diferentes añadas del mítico Romanée Conti. La sorpresa vino cuando le pidió mesa para cenar, para poder degustar otros vinos. No se la pudieron dar al estar al completo. A veces lo que propongo a varias mesas es degustar dos o tres vinos estupendos porque mis buenos clientes se dejan aconsejar y porque creo que gastar mucho dinero en un vino en un restaurante es un poco... Cuando yo salgo a cenar no escojo vinos caros porque es una locura pagar más de lo que valen afirma Rodríguez. En el emblemático Hotel Ritz su sumiller, Raúl Villabrille, nos cuenta que la carta de vino tiene unas 400 referencias (60 por ciento españolas y 40 por ciento extranjeras) y españoles que superen los 600 euros, sólo el Pingus. La media del consumo es de vinos de 60 euros. El Ritz- -dice- -tiene un público clásico que se deja aconsejar, pero he visto que el conocimiento del vino, y de sus marcas, genera un incremento de estatus presencial en la mesa especialmente en las comidas de negocios. Gente pa tó El perfil de los consumidores de grandes vinos lo dan norteamericanos con dinero y extranjeros muy entendidos en caldos ga más de ochocientas referencias, pero vinos españoles de más de 600 euros, cuatro o cinco, los demás son borgoñas y burdeos. no de vino toma en los restaurantes cosas razonables y equilibradas. Yo, por ejemplo, suelo aconsejar caldos entre 15 y 20 euros. También influye mucho la puntuación que dan los grandes críticos, tipo Robert Parker, al vino. Por ejemplo el Pisón del 95, de las bodegas de Artadi, al que Parker le ha dado 99 sobre 100 puntos, ha disparado su precio. ¿Es un vino mítico? Ya lo veremos. Además las cosechas de los vinos míticos son escasas, hay pocas botellas, y a los restaurantes las dan por cupos. De todas formas pienso que en España se pueden beber vinos estupendos por 40 ó 50 euros. ¿Qué si lo demás es eesnobismo? Bueno, cada uno es muy libre de beber lo que quiera y yo soy un bebedor de pasiones y placeres, un bebedor de vino Hay quien piensa que los vinos buenos hay que tomarlos en casa y fuera de casa, los de la Casa porque los restaurantes multiplican el precio y no hay que ser bebedor de etiquetas. Mario García, sumiller del restaurante madrileño Goizeko, cuya bodega cuenta con más de 800 referencias, tiene en su carta unos 25 vinos de más de 600 euros, cuatro o cinco españoles y los demás franceses, californianos... No tienen tanta salida como dicen pues los que los piden, que son gentes formadas en vinos (no suponen ni el 1 por ciento de nuestros clientes) que los saben apreciar. Los que saben beber buscan las buenas añadas, pero hay otros muchos que porque conocen 4 o 5 marcas se creen que entienden. Y en las comidas de negocios hay de todo: unos consumen vinos muy caros y otros, la mayoría, buenos vinos a precios normales. Grandes empresarios como Isidoro Álvarez o Fernández Tapias suelen ser frugales con el vino; los políticos suelen beber etiquetas clásicas y en el mundo de los negocios algunos entienden, pero la mayoría no, claro que a base de catar se ABC Los viejos ricos son austeros El vino es un capricho de la gente, como los coches, y gracias a Dios estamos en un país libre asegura Custodio, quien añade que, según su experiencia, los ricos suelen ser bastante austeros, pero como hay mucho dinero cada uno se lo gasta en lo que quiere El vino- -añade- -lo encarecen muchas cosas, su forma de elaboración, su historia, su bodega y, sobre todo, su baja producción. Enológicamente hablando un vino no cuesta más de 100 euros, lo que sube el precio es la escasez y otras historias, y si alguien lo quiere tiene que pagarlo. Los vinos en Francia son mucho más caros que aquí, donde un Vega Sicilia, que es un vino mítico, sale en bodega por 110 euros (algo impensable en un vino francés similar) otra cosa es lo que valga en la tienda o en los restaurantes (aquí lo tenemos a unos doscientos y pico euros) aunque un bebedor de bue- Bebedor de etiquetas El sumiller Custodio Zamarra (Zalacaín) asegura que, por lo general, los ricos suelen ser bastante austeros a la hora de pedir vino y que él les aconseja algunos de 20 euros