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12- 13 D 7 LOS DOMINGOS DE YOLANDA CARDO Mariano Rajoy se esfuerza en mejorar la imagen cercana, uno de sus puntos débiles Alborch, nada neutra DE SAN BERNARDO Blair, un político entrenado AFP aún no hemos visto sus piernas americanas sastre y cuello chimenea, y mechas más claras. Al socaire de tanta actividad, nos preguntamos qué haría la consultora con batasunos, nekanes y demás elementos sórdidos- ¿quién los peina? La solución: cambio radical. El gran show No cabe duda: el poder de la imagen (a ser posible con entrañas) no tiene vuelta atrás. De ahí el éxito del curso de Experto en Imagen y Marketing Personal, de la Escuela Internacional de Protocolo de Elche (www. protocolo- universitas. com) que dirige Concepción Alhama. Como muy bien decía Séneca- -incide- nunca corren buenos tiempos para quien no sabe a dónde va y es clave que nuestra imagen comunique perfectamente lo que pretendemos. La regla de oro, tal y como enseñamos en el curso, es saber jugar y equilibrar las líneas ascendentes (alegría, juventud y tenacidad) con las descendentes (tristeza, apatía y vejez) para captar dónde hay que trabajar más y sacar el máximo partido a las posibilidades de cada persona Empeñados en ello, analizan con detenimiento desde los usos y costumbres sociales hasta la erradicación de los pelos de la nariz para que nada chirríe. Vivimos unos momentos- -declara- -en que el protocolo ha pasado de entenderse como corsé y distanciamiento a adquirir gran relevancia como ordenamiento, buen hacer y armonía De tal guisa, lavados, vestidos y peinados ad hoc, aún queda trecho para conquistar la mente de los electores tal y como anima a los suyos Pepe Blanco- -y cualquier responsable de campaña que se precie- Adriana Kaplan, coach de comunicación y entrenadora de los principales presentadores televisivos de España, advierte que para convencer a alguien lo primero es que tú estés convencido, cosa que no suele suceder, y, lo segundo, es sentirte con la suficiente autoridad para acabar persuadiendo a la gente, para lo que es clave la autoconfianza. Sólo el 5 por ciento de lo que decimos sale de la boca; el resto se expresa en lo no verbal. El yo de Zapatero aún no se ha podido sacar y Rajoy no se pone en juego. Gallardón es el más imprevisible y por tanto el más interesante, aunque tenga un fondo que hace desconfiar; Esperanza Aguirre irradia seguridad, y de Miguel Sebastián y Rafael Simancas no tengo opinión porque no los conozco. Todo ellos, a años luz del seductor Felipe González, del sorprendente Alfonso Guerra y del fabuloso comunicador que es Tony Blair. Se nota que en España no hay cultura de entrenamiento de la comunicación, y eso se paga De lo que muy bien pueden dar fe algunos. Blanco, imagen del cabreo, maestro de candidatos F. SECO Gallardón y Aguirre, dos maneras de ser del mismo partido DE SAN BERNARDO La belleza interior de Moda de España: Kennedy es el único señor del planeta que podía y podrá llevar calcetines blancos con traje. Él y Jackie, a cuál más fantástico y glamuroso, fueron la pareja perfecta, que nunca volvió a repetirse en política y rara vez fuera de ella. La verdad es que el político no tiene que estar a la última moda, porque lo primero debe ser el programa, luego el carisma y después la estética, que sumados son el conjunto perfecto para conquistar el objetivo. Además, echando un vistazo a los políticos del resto del mundo, ves que la imagen no sólo es un problema español. Sabiendo lo importante que es el lenguaje no verbal, deberían contar con potentes asesores Como la estilista Ángela Navarro, para la que los políticos, como no podía ser de otra manera, se están relajando y actualizando, aunque de momento este cambio afecte más al vestuario que al cabello, a pesar de su importancia crucial en la imagen global o como Carmen Cazcarra, directora de la Escuela Superior de Imagen Personal, de Barcelona, que, directa al grano, propone diversas mejoras en el frontispicio de la política na- cional. Así, ZP debería estructurar sus trajes, dejar crecer las capas del cabello en la parte superior para cubrir la frente que muestra un exceso de volumen, corregir su postura ligeramente curvada hacia adelante y trabajar el dominio de su expresión corporal para que pueda ganar efectividad en el discurso El remozado de Rajoy se iniciaría por un tratamiento exhaustivo en el cuidado de la piel, y seguiría por un corte y definición del acabado del cabello, el dibujo de la barba, el uso de colores más claros para transmitir más accesibilidad, suavizar la expresión facial para conectar mejor con la audiencia y acrecentar el carisma, la estimulación de la transmisión de sentimientos a través de la comunicación verbal y el uso de gafas con monturas que no sean de titanio para aportar más personalidad Y ya que estamos, la asesora Cazcarra sugiere a la vicepresidenta Fernández de la Vega el uso de colores claros que dulcifiquen su rostro, pequeñas dosis de bótox que suavicen las arrugas, el uso de faldas Ponga un coach en su vida Juan Carlos Cubeiro, director de Eurotalent y uno de los coach más prestigiosos de España, afirma que los políticos que utilizan el coaching (entrenamiento de sus habilidades) no deben ser obedientes sino inteligentes; es decir, son conscientes de que siempre se puede mejorar. Un coach es un espejo que te permite ver cómo eres sin las distorsiones de los que te halagan (y en campaña es esencial) que te ayuda a reflexionar, a sopesar los pros y los contras, y a asegurar que alcanzas lo que te propones, pero jamás el coach debe proponerte nada. Nunca puede caer en la tentación de decidir por el interesado. Sería un error catastrófico actuar como una especie de Rasputín o de valido de Felipe IV o Carlos II. La imagen, el que se juega su vida personal y profesional, el que se atreve es el político. Estamos en una economía de la atención -subraya Cubeiro- -y conseguir que un político sea conocido, respetado e incluso admirado (por los suyos, no por todos) es enormemente difícil. Aquí se aplica aquella frase del humorista Bill Cosby: No sé cuál es el secreto del éxito, pero sí el secreto del fracaso, y es querer contentar a todo el mundo todo el tiempo