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8- 9 D 7 LOS DOMINGOS DE Con orden y concierto Frente a la emigración ilegal hay procesos como el acuerdo entre España y Ecuador para la regulación de los flujos migratorios, que permite la contratación de trabajadores con todas las ventajas y obligaciones legales y el control de su regreso al país. Más de 4.500 trabajadores han sido seleccionados por empresas españolas gracias a ese acuerdo desde 2002, y se calcula que en el primer semestre de 2007 se beneficiarán otros mil. Entre los contratantes hay empresas de agricultura, como la almeriense Primaflor, supermercados como Dia o tiendas de servicios como El Corte Inglés o Vip s. Además, España ha puesto en marcha un ambicioso programa de canje de deuda por inversión en educación y en proyectos hidroeléctricos en Ecuador, como proyecto a largo plazo para frenar la emigración a causa de la pobreza. En total, se han condonado 45 millones de euros. Otro convenio interesante es el Proyecto Codesarrollo CañarMurcia, una experiencia piloto impulsada desde la Agencia Española de Cooperación Internacional, la Comunidad de Murcia, las autoridades ecuatorianas y los propios emigrantes, destinado a que los residentes en España gestionen ayudas para el desarrollo de sus regiones. Una policía boliviana revisa los documentos de sus compatriotas que tramitan el pasaporte en la oficina de Migración de la Paz miento es progresivo. Esta emigración masiva está vaciando de trabajadores los lugares de origen. En Cochabamba (Bolivia) los empresarios de la construcción se quejan de que no encuentran albañiles. Y en Cuenca (Quito) la manufactura de sombreros panamá está condenada a desaparecer, ya que sólo quedan ancianos y niños y no hay una generación a la que transmitir está delicada técnica artesanal a base de paja toquilla, que sufre, además, las embestidas de la producción china. La ausencia de uno o de los dos progenitores, emigrantes, ha detonado otro problema en la juventud de los países andinos: la aparición de maras (pandillas juveniles) que luego son exportadas a España. Hasta ahora, los marroquíes, que representan la mayor comunidad de inmigrantes en España (medio millón, oficialmente) son los más beneficiados por la reagrupación familiar. Sin embargo, sus cifras son constantes, frente al aumento en flecha entre las comunidades iberoamericanas. Aún así, el número de inmigrantes que trabajan en España de forma ilegal sigue subiendo: 800.000 a día de hoy, una cifra similar a la registrada antes de la regularización masiva. El dato hay que calcularlo restando los de la Encuesta de Población Activa- -que calcula las personas ocupadas y su procedencia- -de los registros de afiliación de la Seguridad Social. De esa forma, en el último trimestre de 2006 había en España 2,6 millones de inmigrantes con empleo, de los que cotizaban sólo 1,85 millones. la diferencia entre los extranjeros con permiso de residencia y los que figuran en el padrón puede dar una primera aproximación: más de un millón de extranjeros empadronados no tienen sus papeles en regla. Pero no todos los extranjeros sin papeles se empadronan en su lugar de residencia, algunos ya no están en el país, muchos pueden registrarse en varios lugares al mismo tiempo, decenas viven oficialmente en el mismo domicilio... De ahí que el citado padrón de 2006 no incluyera a casi medio millón de extranjeros no comunitarios sin papeles. Aparte, hay que añadir un 10 o más en el caso de rumanos y búlgaros según sindicatos policiales: a través de los Pirineos entran cada día 2.000 extranjeros procedentes de países ajenos a la UE. De hecho, SOS Racismo calcula entre 750.000 y un millón las personas en situación irregular en España. Otro diplomático es categórico al lamentarse: En España siempre habrá un colchón de un millón de ilegales. No hay ningún tipo de política migrato- Descontrolados Según el Instituto Nacional de Estadística el 1 de enero de 2006 había en España 4.144.166 extranjeros, el 9,3 de la población nacional. Pero resulta difícil conocer la cifra exacta de inmigrantes descontrolados De nuevo, hay que echar mano a la calculadora: La concesión de la nacionalidad española a los hijos y nietos de españoles que emigraron va a provocar otra gigantesca oleada de nuevos compatriotas ria Para colmo de males, sólo el 15 de los inmigrantes es mano de obra cualificada. Pero la verdadera avalancha de nuevos españoles llegará de la mano de la nueva legislación que proyecta el Gobierno para que los hijos y nietos de españoles emigrados puedan obtener la nacionalidad española. El número es incalculable. Sólo entre Argentina, México, Venezuela y Cuba pueden suponer varios millones comenta un diplomático. Por lo pronto, en el consulado en Caracas crecen las filas para solicitar un pasaporte español entre la nutrida comunidad española. La mayoría busca un seguro ante el imprevisible futuro que le espera al país del Orinoco en manos de Chávez. La secretaria de Estado de Inmigración y Emigración, Consuelo Rumí, no concedía especial importancia a este fenómeno, durante un encuentro con periodistas en una reciente visita a México. Pero, como señala el mismo diplomático, nuestros Gobiernos primero crean el problema, y después buscan la solución