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2- 3 D 7 LOS DOMINGOS DE El vestíbulo y la sala basilicar Dos espectaculares zonas darán acceso al Cubo de Moneo. Por una parte, el gran vestíbulo en la conexión entre los dos edificios (arriba) que concentrará los principales servicios de atención al visitante: taquillas, información, guardarropa, así como la nueva tienda y la cafetería. En total, este espacio tiene más de 2.000 metros cuadrados. El espectacular techo está compuesto por láminas de bronce. Por otra parte, la apertura de la puerta de Velázquez, hasta ahora sólo utilizada en visitas protocolarias, permite recuperar la sala basilical de Villanueva (abajo) de 360 metros cuadrados, como espacio de acogida. Anteriormente fue un salón de actos. Rafael Moneo ha utilizado tanto en este espacio como en el exterior del auditorio el estuco, planchado en caliente, de color rojo pompeyano. Aquí se instalarán las musas de la colección de Cristina de Suecia, de ahí que se la conozca como Sala de las Musas Las salas de exposiciones Villanueva apenas cuenta con salas para exposiciones temporales por lo que resulta habitual desmontar la colección permanente, con el consiguiente perjuicio para los visitantes. El edificio de Moneo cuenta con tres grandes salas de alrededor de 400 metros cuadrados cada una y una altura útil superior a cinco metros. Hay una cuarta sala más pequeña, de 95 metros cuadrados, para pequeño formato. Las salas cuentan con un espacio contiguo destinado al embalaje y desembalaje de obras y comunican directamente con el muelle de carga y descarga a través del nuevo montacuadros (con capacidad para 9.000 kilos) Todas las salas cuentan con un suelo de madera de roble, en el que se han instalado tomas registrables de luz, voz y datos. Una de las salas (en la imagen) tiene cuatro columnas en el centro, revestidas de pintura dorada El Claustro La integración del Claustro del monasterio de San Jerónimo el Real en el nuevo edificio ha permitido que, tras su desmontaje y posterior restauración de sus casi 3.000 sillares, luzca en todo su esplendor. Tras un exhaustivo estudio se comprobó que el monumento padecía el llamado mal de la piedra y hubo que actuar. Rafael Moneo le ha dado un protagonismo absoluto en su proyecto de ampliación del Prado. Se halla en un espacio de 524 metros cuadrados, bañado de luz natural a través de un gran tragaluz, y está previsto que se dedique a la exhibición de escultura. De momento albergará unas piezas de los Leoni. En un principio, el arquitecto pensó que este espacio acogiera la biblioteca, pero finalmente se descartó la idea. En el centro del Claustro se ha construido una linterna que permite la entrada de luz natural en dos de las salas de exposiciones temporales que hay justo debajo del Claustro, y que aporta una gran belleza a estos espacios