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22 4 07 OPINIÓN TIRA Y AFLOJA Por César Oroz PILAR CERNUDA Política La vie en rose ay que tener mucho tupé para decir a un juez que no conocía la identidad de la personas con las que se iba a reunir, como ha dicho Patxi López al responder por su encuentro con Otegi y Cia, pero últimamente algunos políticos andan sobrados de tupé y de algo más, porque lo del dirigente socialista vasco se queda en nada ante el ministro de Justicia que da una larga cambiada cuando le preguntan por un De Juana Chaos de paseo y haciendo compras por San Sebastián. Explicó Bermejo que había recibido autorización del juez para acudir a una consulta médica y que por tanto todo estaba conforme a ley, y luego desde el gobierno se aseguró que las compras eran productos homeopáticos. Desgraciadamente no es eso lo que afirman algunos testigos presenciales del paseo del etarra, que fueron los que dieron el queo a los medios de comunicación. Por otra parte, en el asunto De Juana la credibilidad del gobierno es menos que cero, no hay más que recordar aquel argumento de que se le enviaba al hospital Donostia porque corría peligro de muerte. Ni peligro ni de muerte, salió de la ambulancia por su propio pie y atendió a sus visitantes con la alegría propia de una parturienta. En fin. Somos multitud los que nos sentimos defraudados, desesperanzados y preocupados por un gobierno que no está dando la talla ni de broma, aunque su presidente ve la vie en rose como la Edith Piaf rememorada estos días por su biografía cinematográfica. Lo malo es que a pesar de que no da la talla, da la impresión de que tenemos Rodríguez Zapatero para rato, porque el PP no acaba de encontrar el punto, y eso que Rajoy ha H estado verdaderamente bien en su comparecencia ante los cien ciudadanos. El problema es que él transmite seguridad, tiene ideas claras y está muy alejado de extremismos, pero a veces todo se viene abajo con un diputado que saca los pies del plato, exagera la nota, se echa al monte o lanza descalificaciones al adversario de tono tan desabrido que echa por tierra la imagen de todo un partido. Decía que me gustó Rajoy, pero Rajoy estuvo bien ante los ciudadanos. Su problema es que a veces algún diputado se le echa al monte por lo visto cuando estuvo mejor fue al finalizar el programa, en la charla que mantuvo con los cien invitados hasta las tantas de la madrugada, canapé va canapé viene, y hablando sobre todo con los que hicieron preguntas más incisivas. No me extraña: Marinao Rajoy gana mucho en la distancia corta, pero le ocurre lo mismo a Zapatero. Con la diferencia de que Rajoy, en esa distancia corta, sin ninguna duda aparece como un político de bastante más peso que el presidente de gobierno. Sin embargo tiene errores de bulto como líder de la oposición, donde Zapatero en cambio sacó nota muy alta. Pero también en otros terrenos el presidente de gobierno saca nota muy alta, sobresaliente. Por ejemplo, cuando cogió un teléfono y llamó a María San Gil al tener noticias de su retirada temporal de la primera línea para dedicarse a pelear contra su cáncer. Zapatero, tan decepcionante en tantas cosas, tiene una fibra personal muy por encima de la media. Y hablando de fibras personales: hoy eligen los franceses a su futuro presidente. La personalidad de Sarkozy es arrolladora y además presenta un programa en el que pretende recuperar la grandeur perdida y que tanto echan de menos los franceses. Ségolène Royal, en cambio, no ha logrado transmitir calidez, aparte de que sus tropiezos han sido sonados. Las encuestas no le son favorables, pero dejemos que decidan las urnas. Zapatero ha sido recibido en Toulouse con entusiasmo arrollador, pero si yo fuera la Royal me andaría con tiento: el presidente español ha dado más de un abrazo del oso: sus apoyos a Kerry y Schröeder acabaron como acabaron. A ver qué pasa ahora.