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8- 9 D 7 LOS DOMINGOS DE NUESTROS CORRESPONSALES Roma B. Aires Portugal Bruselas París ¿Se puede vivir en dos horas a la vez? Una hora es una gran diferencia: para lo bueno y para lo malo. Y en Portugal muchos empresarios no dejan de quejarse por tener que vivir, madrugar y trabajar en dos husos horarios a la vez POR BELÉN RODRIGO N Rabat Nueva York Jerusalén LISBOA BELÉN RODRIGO México Washington Berlín o hace mucho la prensa portuguesa se hacía eco de una carta enviada por cuatro confederaciones patronales al primer ministro, José Sócrates, en la que piden la equiparación de la hora legal en Portugal con la que está en vigor en la mayor parte de los países de Europa occidental. Quieren que en el próximo otoño no cambie la hora y así, cuando la atrasen el resto de países del continente, ésta coincida con la portuguesa. Puede parecer anecdótico o un capricho de los empresarios. Pero lo cierto es que se trata de una muy real preocupación de industriales, comerciantes y empresarios agrícolas, que ven perjudicados sus negocios por esta diferencia. Una hora es una gran diferencia, para lo bueno y lo malo. Cuando las firmas portuguesas trabajan en línea con empresas de otros países europeos se encuentran con que esa hora de diferencia les provoca un permanente retraso, que tienen que dejar asuntos sin resolver para el día siguiente porque en las oficinas lusas ya es hora de cierre cuando en las demás aún quedan 60 minutos de horario laboral. Y no hablemos de reuniones de trabajo en otros países, Para estar a las 9 de la mañana en Madrid a un portugués no le queda otra opción que viajar el día anterior para llegar a tiempo. Cada vez son más las empresas lusas que trabajan con socios españoles. Así que estas diferencias- -por pequeñas que parezcan- -acaban por tener consecuencias negativas en la contabilidad de las compañías lusas. El lado positivo está en que la diferencia horaria permite ajustar la vida de los ciudadanos al horario solar. Es decir, despertarse en invierno cuando comienza a amanecer y no en mitad de la noche. Y disfrutar de días más largos en verano. Atenas Londres Guterres no quiso ser cruel Sao Paulo Pekín Viena Estocolmo Torre de los clérigos en Oporto. El tiempo es eterno; las horas, un capricho de los hombres No es la primera vez que se oyen estas quejas. Algunos se acuerdan de cuando Cavaco Silva, en su etapa de primer ministro, ajustó el horario del país al de la mayor parte de Europa. Una medida que fue inmediatamente retirada por su sucesor, Antonio Guterres, apelando a la crueldad que suponía para los niños tener que salir de casa para el colegio cuando aún era de noche. La opinión pública acepta un término medio. Es decir, creen positivo que las empresas, la bolsa y los bancos ajusten su horario de trabajo con los del mercado europeo, pero prefieren mantener el actual huso horario para el conjunto del país. Vamos, que habría un horario empresarial paraoficial- -de contenido económico- -y otro nacional y debidamente oficial.