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22 4 07 CLAVES DE ACTUALIDAD Al principio Picasso no tenía ningún tema preciso en su cabeza. El detonante para el argumento de su mural fue el indiscriminado bombardeo de Guernica por la Legión Cóndor Así nació POR DELFÍN RODRÍGUEZ El póster del siglo en París, en el 23 de rue de la Böetie, para convencerle de que realizase un mural para el pabellón de la República en la Exposición Internacional de París, que habría de inaugurarse en el verano de ese mismo año. La confirmación de la presencia española en tan difíciles circunstancias se debió tanto al empeño de Largo Caballero como al del embajador en Francia, Luis Araquistáin. En aquella delegación estuvieron presentes amigos y conocidos suyos, responsables del proyecto, como Joseph Renau, Juan Larrea, Max Aub, José Bergamín, José Luis Sert y Luis Lacasa. Aunque se mostró receloso ante el encargo- -nunca había hecho nada semejante- aceptó sin saber muy bien cómo enfrentarse a una tarea que le resultaba muy lejana como género, el mural, ni haber elegido argumento. Picasso se puso a trabajar casi de manera inconsciente o consciente a medias, ya que la visita coincidió con su célebre serie de aguafuertes Sueño y mentira de Franco (enero de 1937) cuya iconografía y formas resultarían- Pintado por encargo de la República, el Guernica se convirtió en emblema de la crueldad de la guerra, el póster del siglo XX e ha descrito y narrado en innumerables ocasiones, aunque persista alguna sombra, el encargo y la génesis del Guernica pintado por Picasso en 1937, con una urgencia relativa, en cinco semanas, entre el 1 de mayo y el 4 de junio. Una urgencia propia de la época, del artista y de la violencia, la misma que llevó la muerte y la destrucción planificadas a Guernica, pensadas para producir terror y desolación. Picasso recordaría a Douglas Duncan que ése fue el peor año de su vida, también desde el punto de vista personal. El Gobierno republicano había mantenido relaciones con él hasta el verano de 1934, cuando realizó su último viaje a España. Iniciada la Guerra Civil en 1936 y él mismo en estado de crisis con conflictos pasionales y artísticos, aceptó, a propuesta de Azaña, el nombramiento de director del Museo del Prado, un gesto solidario en defensa de la República. A principios de enero de 1937, una delegación de intelectuales y funcionarios visitaban a Picasso S fundamentales para el todavía inexistente Guernica como ocurriría con otras obras suyas anteriores como la Minotauromaquia (1935) o la Suite Vollard (1930- 1935) con independencia de su obsesivo repaso, en los meses siguientes, de la pintura de historia, matanzas y sufrimientos que realizó desde Goya a Rembrandt. Sin tema preciso en la cabeza y ocupado en cuestiones vitales, Picasso no dejaba de pensar en su encargo. Durante el mes de abril comenzó a realizar bocetos sobre el tema del pintor y la modelo que ayudarían a la composición final y, sobre todo, como preparando el momento decisivo, había encontrado, en el mes de enero, una rara casa de artista en el número 7 de la rue des Grands- Augustins, en cuya planta alta colocó, levemente inclinado, el enorme lienzo, todavía vacío. El detonante para el argumento de su mural fue el indiscriminado bombardeo de Guernica por la Legión Cóndor, la tarde del 26 de abril de 1937, que conmocionó al mundo por su inusitada violencia sobre la población civil. Un furioso Picasso comenzó a realizar, el 1 de mayo, sus primeros bocetos y transformaciones, antes de pasar, diez días después, a trabajar sobre el lienzo que acabaría acogiendo esa obra universal contra la violencia que es Guernica Un proceso que quedó reflejado en las fotografías de Dora Maar, antes de que fuese instalado en el Pabellón de la República, en el que recibió no pocas críticas de muy diferente signo y origen, incluido el Gobierno vasco y el PNV implicados en todo el proyecto. A partir de ahí se inició su fortuna como obra maestra que aún conmociona.