Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
6- 7 D 7 LOS DOMINGOS DE Aquel bombardeo fue como el ensayo de una nueva manera de hacer la guerra: con arrasadores ataques sobre la población civil tancia Un día más tarde el mismo Cuartel General decía que: Guernica la han incendiado y convertido en ruinas las hordas rojas al servicio del perverso y criminal Aguirre que ha lanzado la mentira infame de atribuir a la heroica y noble aviación de nuestro ejército nacional ese crimen Queipo de Llano en sus soflamas radiofónica llegó a especificar que fueron los dinamiteros asturianos que han empleado los marxistas para después achacarnos el crimen La Iglesia española respaldó la versión franquista y Pacelli, como Secretario de Estado, recibió muy fríamente a los vascos diciéndoles que la Iglesia es perseguida en Barcelona La historia real de los hechos fue pronto desvelada por los propios alemanes que la justificaron como un error. El gran piloto germano Galland admitió que los alemanes eran responsables e introdujo la idea de que habían intentado bombardear el puente de Rentería a las afueras de Guernica, pero los fuertes vientos habían desviado las bombas. La explicación no era creíble. Ese día no hacía viento. Goering reconoció en 1946 que Guernica fue un terreno de pruebas, un escenario experimental. No era objetivo militar pero era centro de comunicaciones cercano al frente. El ABC de la guerra, en sus dos versiones de Madrid y de Sevilla, constituye una fuente extraordinaria para el estudio de la tragedia. El de Madrid recogió todas las declaraciones del Gobierno vasco, una proclama el día 29 de la Pasionaria a los hermanos de Euskadi y Navarra y los telegramas de apoyo de Companys el día 30. Pero tampoco faltan las versiones del otro lado ideológico como las crónicas que envía José Goñi, la trascripción de las charlas de Queipo de Llano o los editoriales que reflejan la visión franquista de la situación. La historiografía anglosajona ha sido la más contundente en su juicio, sobre todo Southworth (1975) y Gordon Thomas y Max Morgan Witts (1975) La historiografía española se ha polarizado ideológicamente entre los postulados netamente críticos al bombardeo y un revisionismo representado con mayor o menor beligerancia por Vicente Talón, Martínez Bande, los hermanos Salas Larrazabal y De la Cierva. Los grandes temas de debate suscitados por el bombardeo de Guernica han sido: 1. El número de víctimas. Los informes del Gobierno vasco calcularon 1.645 muertos y 889 heridos. Leizaola, consejero de Justicia y Cultura, afirmó que una semana después del bombardeo habían muerto 592 de los heridos. La historiografía revisionista ha empezado por rebajar la población de la ciudad (el censo reflejaría la cifra de 5.299, pero no habría más de 4.000, de las que solo el 25 estarían expuestas a los efectos del bombardeo) y reduce el número de muertos al centenar. Beevor, nada sospechoso de franquismo, considera que no pasarían de 300 los muertos. 2. El grado de participación del ejército español. La responsabilidad directa fue de la Legión Cóndor, pero ¿hasta qué punto estaban informados los generales españoles de la operación? La historiografía revisionista exculpa a Franco. Se apela para ello a las destrucciones voluntarias anteriores (Irún) y al hecho de que los requetés respetaban las tradiciones de Guernica. Se reitera que Franco criticó la operación alemana por su inoportunidad política. Beevor sostiene, en cambio, que al menos Vigón, jefe del Estado Mayor de Mola lo sabía. Viñas atribuye una responsabilidad compartida a Franco, Mola, Kindelán y Sperrle. 3. La metodología del bombardeo. La versión de las víctimas incide en el ametrallamiento a los heridos. Jesús Salas rechaza el presunto ametrallamiento de la población por aviones a baja altura, define a Guernica como punto clave del frente vascongado y reduce el tiempo del bombardeo. Nadie pudo negar el uso de bombas incendiarias ni explicar que si Guernica era plaza importante ¿por qué solo disponía de una ametralladora aérea para su defensa? Guernica fue un latigazo en la conciencia organizativa del ejército vasco cuya capacidad había sido altamente cuestionada. El 5 de mayo, Aguirre asumió el mando directo. La resistencia fue terrible. En junio de 1937 entraron las tropas nacionales en Bilbao, y la guerra terminó en el País Vasco con el pacto y la rendición de Santoña ante las tropas italianas. Perdido el territorio, la guerra por España no interesaba al nacionalismo vasco. El eco europeo fue menor que el deseado por Aguirre. Lo cierto es que más allá del impacto mediático la incidencia política internacional inmediata fue muy relativa. Una vez más, las democracias europeas se lavaron las manos. Ante todo, de Guernica ha quedado la memoria emocional con el compromiso del nunca más y Picasso como la referencia permanente de esa memoria. Lanzó su carga un Heinkel 111, con 1.400 kilos de bombas. La gente salió de sus refugios y un cuarto de hora después sobrevoló la ciudad la escuadrilla al completo Más allá del impacto mediático- -sobre todo en el Reino Unido- la incidencia política inmediata fue muy relativa. Una vez más las democracias europeas se lavaron las manos