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22 4 07 EN PORTADA En la matanza de la Universidad de Texas, de 1966, Charles J. Whitman, acabó con la vida de 13 personas tras asesinar a su madre y a su mujer AP EE. UU. La cultura del rifle (Viene de la página anterior) prar un arma de verdad me tienta. Lo difícil es decidir. La galería de armas es casi rococó: vitrinas cargadas de chalecos, cartucheras, machetes y municiones como para armar hasta los dientes a todos los rambos del estado. Un arma da poder reflexiona Gregorio con un deje de rencor. La droga te aísla del mundo, las armas te dan posesión del mundo En Roanoke, Markell confirmará sin pretenderlo su análisis: El revólver me tranquiliza. Antes solía ponerme de mala leche en el coche, ahora ya no me importa la gente, tengo más confianza en mí mismo El psiquiatra James Gilligan, de la Universidad de Nueva York, cree que hay mucho acomplejado detrás de la violencia. El uso de la violencia, dice, aumenta el sentido de la masculinidad y la autoestima Al introvertido Cho no le faltaban razones para sentirse inseguro. Con esa voz no me extraña que no hablase con nadie observaba en el campus una periodista estadounidense. Sonaba como si fuera tonto Las televisiones han tenido que subtitular sus palabras al retransmitir el vídeo de su tétrico manifiesto póstumo. Ladd Everit, director de comunicación de la Coalición Para Detener la Violencia de las Armas, subraya el fracaso del sistema. Dos mujeres le habían denunciado por acoso, su tutora le daba clases con un policía en la puerta, estuvo ingresado en un hospital psiquiátrico, ¡y aún pasó el filtro para comprar armas legalmente! El asesino de Virginia ingresó en un psiquiátrico de forma voluntaria a sugerencia del juez, gracias a lo cual seguía estando habilitado para comprar armas. Contra indios y fieras salvajes La cultura de frontera, cuando el pionero tenía que hacer frente a la amenaza de indios hostiles y fieras salvajes. La cultura de milicia, cuando el patriota se traía el mosquete de casa para hacer frente al Ejército colonial británico. La cultura del far west individualista, en la que el colono defendía su propiedad a punta de pistola. Todas alimentan la actual cultura del rifle, por más que indios, fieras salvajes y casacas rojas británicos hace ya tiempo que dejaron de ser una amenaza en EE. UU. La defensa de la cultura de las armas, hoy en día, corre a cargo de la Asociación Nacional del Rifle, creada en 1871 para el adiestramiento de buenos tiradores. Desde los 60, la Asociación se ha convertido en el principal bastión de defensa de la cultura de las armas. Concede millonarias donaciones a lobbies y políticos republicanos. Y se ha convertido en uno de los más inconmovibles centros de poder en EE. UU. donde siempre ha fracasado cualquier intento de limitar de verdad la venta de armas. O sea, uno de esos fenómenos genuinamente americanos, tan difíciles de entender en Europa. Aquí, cada vez que ocurre una nueva matanza, nuestra reacción es: la culpa es de Charlton Heston, el más famoso ex presidente del club del Rifle. El revólver me tranquiliza. Antes solía ponerme de mala leche en el coche, ahora ya no me importa la gente, tengo más confianza en mí mismo nos confiesa Markell Everit, además, denuncia que más de 40 estados no entregan los expedientes psiquiátricos a las autoridades, con lo que muchos perturbados siguen armados. El proceso de consulta se hace por ordenador y lleva unos diez minutos. Es casi como preguntar a un terrorista si tiene intenciones de participar en un atentado. Loque sí hace saltar las alarmas es un expediente delictivo. Damos un acceso a las armas increíblemente fácil a gente muy peligrosa clama Everit. Como consecuencia, más de 30.000 personas mueren cada año en EE. UU. de heridas de bala, entre ellos 8 niños o adolescentes cada día. Para él, la masacre de Virginia es terriblemente triste, pero no más que esas 30.000 muertes Los vendedores de armas saben que se les avecina tormenta. Por eso el de Blacksburg nos da con la puerta en las narices. Por eso la poderosa Asociación Nacional del Rifle (ANR) ha prometido silencio en un comunicado de condolencias. Markell confiesa que su mayor temor es que los demócratas ganen las elecciones y limiten la venta de armas con leyes como la que hasta hace tres años ha prohibido a Cho comprar una semiautomática. ¡Me hundirían el negocio! Le tranquilizaría saber que la ANR aumentará la inversión de 15 millones de dólares en campañas electorales que hace desde 1989. Lo que a nosotros no nos tranquiliza son las palabras del prestamista de Roanoke, poco después de que la compra de una Smith se frustre por no ser residente de Virginia. Es más fácil comprarlas ilegalmente Pero como dice Markell, no hay vendedores ilegales, sólo ciudadanos privados vendiendo a otros ciudadanos privados