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20- 21 D 7 LOS DOMINGOS DE M. FRANCISCO REINA Cultura Érase una vez Al Ándalus l hecho terrible del 11- S en Nueva York, y sus ecos en el Madrid del 11 M, no han hecho más que radicalizar y bipolarizar este equilibrio complicado de la paz en el mundo. La satanización de culturas por miedo o desconocimiento de las mismas, así como el desquiciamiento de sectores de dichas entidades y sus religiones, que tienen más que ver con interpretaciones personales de la historia, cuando no con intereses de control de conciencias para asegurarse el poder de los países y recursos económicos, dificultan más si cabe este entendimiento. No es fácil encontrar en la historia ejemplos de convivencia, de comprensión de la otredad humana, y su existencia ha sido tan fugaz como anatemizada. Al- Ándalus es uno de ellos. No pretendo caer en la banalización ingenua, ni en la mitificación: Al- Ándalus surge a partir de una expansión bélica del Islam con lo que supone la guerra- -como destrucción supusieron las cruzadas bajo el signo de la cruz- -pero con remansos de paz en los que floreció la convivencia, por mucho que se empeñen los estigmatizadores de todo lo que huela a musulmán. Todo esto queda magníficamente acreditado en un libro excepcional de la editorial Almuzara, del ex ministro de Trabajo Manuel Pimentel, reconvertido en culto editor, y que abandonase el ministerio por comentarios estentóreos a este respecto de su presidente. El volumen, Historia General de Al Ándalus de Emilio González Ferrín, director del departamento de filologías integradas de Sevilla, es un ejercicio esclarecedor de historia, que no rehuye luces ni sombras. González Ferrín niega la invasión islámica del año 711 diciendo, como sospechábamos mu- E chos: Hubo una España de una sola cultura con tres religiones en la línea de estudio de Ignacio Olagüe. Ya lo decía, casi un siglo antes, José Ortega y Gasset: Una Reconquista que dura 800 años es demasiado larga para llamarla Reconquista Apunto esto porque no nos resulta extraño oír, incluso en la voz de nuestros políticos, discursos tan distorsionados como que: El problema de Al Qaida con España empieza a principios del S VIII España rechazó ser un trozo más del mundo islámico cuando fue conquistada por los moros, rehusó perder su identidad en una conferencia titulada Siete teorías sobre el terrorismo, pronunciada en la Universidad de Georgetown por el ex presidente José María Aznar. Un par de apuntes sobre esta aberración histórica: en primer lugar no existían, resulta tan anacrónico como evidente, ni Al Qaida ni España; en segundo lugar, la identidad de España se conforma en muchos sentidos por la existencia y la pervivencia en nuestra cultura, léxico, costumbres, etc, de lo que se llamó Al- Ándalus y que, siendo estrictos, duró durante siete siglos, algo más de lo que lleva España siéndolo, si lo es, desde la conquista de Granada en 1492. El apelativo moros es tan suficientemente gráfico en su connotación peyorativa como para definir a quien lo usa como inexacto: la mayoría de los que ocuparon la península, en decadencia de reinos y reyes visigodos que explotaban a su pueblo y sangraban a los judíos, no eran de Mauritania, lugar de procedencia de los moros sino bereberes. Para ser exactos, Al- Andalus y lo andalusí fueron un prodigio tan único, que tuvo entre sus muchos enemigos a los fanáticos ultraortodoxos islámicos del norte de África, los almohades, que en gran parte causaron el declive de todo este milagro. Algo parecido vemos en nuestros días de atentados en Argel con las amenazas de la organización de Bin Laden, que ha calado en la región y se extiende por el África subsahariana. La guerra de Irak ha dado argumentos y seguidores a los que no los necesitan. Un terror que amenaza Europa, Al Qaida ha llamado a reconquistar Al Ándalus. Hay una lectura contemporánea. Es que tenemos un complejo de ser españoles. La negación de Al- Ándalus es un componente más de nuestro complejo de ser españoles señala el arabista Ferrín. Puede que sea tarde para luchar sólo con cultura pero, quizá, si nosotros, desinteresados de nuestra propia historia, reivindicásemos Al- Ándalus como nuestra, que lo es históricamente hablando, nadie podría apropiarse de ella. JESÚS GARCÍA Economía Mañana hablarán los mudos incelada por un carpintero japonés, de una pieza, su cara es la de un apache, de rasgos marcados por los vientos fuerza ocho que han sacudido el organismo regulador. Una institución atrapada por los humores de los políticos que con su dedo índice han diseñado un consejo que pensaban a su antojo, sin contar con un outsider que pone por delante los dictados de su conciencia a los intereses generales de La Moncloa. Y ahí sigue cada jornada mirando los folletos informativos de los que llegan a presentar OPVs tratando de mostrarse ajeno al ruido y la furia que ha generado dentro y fuera de una institución que estaba capitidisminuída por sus bandazos, su discrecionalidad y convulsiones. No le queda más que irse tras haber perdido la confianza del Gobierno y de su consejo tras el explosivo comunicado! Que se vaya! le gritan. Y también Arenillas, dice él. Una OPA intrigante y desmedida, un nido de información privilegiada, de usos y abusos, de asalto al sistema, un daguerrotipo con un guión errático al grito de un ministro que acabó saltando la valla hacía Cataluña y de dos empresarios- -uno turolense y otro barcelonés- -a garrotazos goyescos. Hasta que vino un fortachón alemán a separarlos, caballo de Troya que se quiso comer el pastel y cuando rumiaba despistado le birlaron la silla de montar. La España de Rinconete y Cortadillo en un mercado donde las equity swap resultan el último invento para poseer algo sin haberlo pagado, apalancadito y pendiente del permiso del regulador, que siempre llega tarde o se da por enterado que le han comido un peón cuando la partida se juega a punto del jaque mate. C Manuel Conthe, al ver que no le podía exigir al supervisado estándares éticos superiores a los particulares, decidió salir escopetado. Diseñó una dimisión a plazo, como una operación financiera, con la condición de comparecer en el Parlamento para contar las verdades del barquero del juego de la pseudo OPA. Una transacción apoyada por una parte del Gobierno Zapatero, pactada con el Ejecutivo de Prodi y materializada de un lado por un constructor amigo, al que sus accionistas le hacen la ola, por mucho que en su familia haya diversas sensibilidades, y un empresario semipúblico al que le habían cortado las alas los franceses. Conthe, igual que Bernotat y Pizarro consideraba ilegal la operación, contraria a la Ley de OPAS competidoras y con concertación incluida: no aguantaba más la farsa y le planteó a Solbes su jugada, dejándole a los pies de los caballos. Cuando en plena opa de E. On se filtraron a la prensa las condiciones aproximadas de una presunta oferta de Enel y Acciona por encima del precio que pagaban los alemanes y a requerimiento de la CNMV los dos se limitaron a silbar y a Conthe se lo llevaron los demonios. A Bernotat se le abrió el cielo a los pies por que su OPA confirmó el fiasco, con un par de brokers comprando por encima de 40 euros. Enel y Acciona, triunfantes, sin multa alguna, Bernotat vendió a Pizarro por un plato de lentejas de 10.000 millones que le permitían salvar la cara ante sus accionistas y la conciencia de Conthe le martilleaba como la chicharra del corro de las eléctricas, que sonaba antaño indefectiblemente a las 10 menos 10 de la mañana. La flema alicantina de Solbes, que debe temerse lo peor para después de mayo cuando Sebastián fracase en las municipales, ha superado todo lo esperado, incluso el pasado martes cuando le volvió a pedir a Conthe que presentara por escrito su dimisión y el madrileño repitió el estribillo de antes muerto que sencillo y se fue a hacer flexiones, tan contento, al gimnasio. Sigue pensando que su caso le hará bien al déficít por cuenta corriente, tan necesitado de confianza de la inversión extranjera. A Conthe, solo ante el peligro, se le ponen los pelos de punta y pliega las pestañas sobre sus ojos azules cómo cuando se espera un golpe cada vez que es defendido por Acebes o el inefable Pujalte, mientras al otro lado le gritan sus asesores ¡al suelo que vienen los nuestros! Decía Machado: Mañana hablarán los mudos: el corazón y la piedra. Si les dejan.