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15 4 07 CLAVES DE ACTUALIDAD Sufíes Ese otro Islam, místico y tolerante No es una religión de imanes vociferantes, terroristas suicidas y mujeres veladas, sino otra muy distinta que ha ofrecido inspiración espiritual y arte a gran parte de la humanidad: el sufismo POR JOSÉ MANUEL COSTA FOTO: MIGUEL BERROCAL n los tiempos que corren, complejos y llenos de tentaciones cada vez más maniqueas, la idea que en Occidente tenemos del Islam es la sustentada en una mitología de siglos aplicada a sucesos de los últimos 50 años, y que dibuja una imagen sangrienta e integrista de una de las grandes religiones universales. Tanto es así, que hemos dado en la peregrina idea de que las dos mayores ramas del Islam, chií y suní, se identifican con el extremismo de dos escuelas, la teocrática del chiísmo jomeinita y la superintegrista del sunismo wahabí. Da igual que ambas sean- -sobre todo la segunda- -anomalías en el Islam. El caso es que ahora sólo vemos imanes vociferantes, terroristas suicidas, mujeres veladas... Sin embargo, hay otro Islam, y no hablo sólo de las grandes escuelas dominantes entre suníes o chiíes, sino de otras muchas menos numerosas entre las que podemos escoger una que ha ofrecido no sólo inspiración espiritual para gran parte de la humanidad, musulmana o no, sino también un arte que ha recorrido los siglos desde la poesía del gran Jalal ad- Din Muhammad Rumi, que nació hace 800 años en Persia, hasta la voz del recientemente fallecido paquistaní Nosrah Fateh Ali Khan: hablamos del sufismo. La historia del sufismo (tasawwuf en árabe) se pierde en la noche de los tiempos y pocos autores se atreven a fijar una fecha o una figura fundadora. En esto guarda cierta semejanza con el movimiento eremítico del primer cristianismo, cuyos orígenes se han buscado hasta en el profeta Elías. Hay incluso autores sufíes que piensan que su enseñanza es anterior al Islam, aunque la inmensa mayoría buscan su fuente en el profeta y en su yerno Alí. Se cree que sus primeros maestros E estuvieron en comunidades chiíes en torno a Basora, al sur de Irak. Nada hay muy seguro, pero se dice que fueron grandes pensadores o místicos como Al Gazali (siglo XI) o Al Ibn Arabi (siglo XIII, murciano de origen) quienes dieron forma y justificación teórica al sufismo. Manifestaciones estéticas El carácter definitorio del sufismo y el que influiría de manera capital en Occidente es el misticismo, el encuentro directo con Dios y el olvido de uno mismo. Para la experta alemana Annemarie Schimmel, el sufismo es la interiorización del Islam. Si bien su actitud ante lo religioso es aplicable a casi cualquier religión y, de hecho, los sufíes, como el zen en el budismo, parecen haber estado siempre al margen de las diferentes escuelas del Islam, aceptándolas todas y siendo aceptado por éstas. Aunque, como veremos, las cosas han cambiado en los últimos tiempos. El sufismo se organizó en tariqas órdenes no excesivamente numerosas. Y en gran medida ha sido un movimiento misionero y hermético incluso con toques de santería o curanderismo. En nuestro país no desaparecieron con la caída de Granada, sino que hasta bien entrado el siglo XX ha habido morabitos, santones que vivían fuera de los pueblos, a veces en la ermita- tumba de un antiguo místico (o morabito) La influencia del sufismo rebasa el ámbito de lo musulmán. Quizás porque buena parte de su fe tiene unas manifestaciones estéticas que figuran entre los grandes logros culturales de la humanidad. Lo más destacable, sin duda, es la poesía que floreció en idiomas tan diversos como el árabe, kurdo, persa, punjabí, sindi, turco, pashtun o urdu, con poetas de la categoría de Rumi, al- Ha- llaj, Ibn al- Farid, Hafez, Jami, Ibn Arabi, Farid Ud- Din Attar, Abdul Qader Bedil, Bulleh Shah, Amir Khusro, Abdul Latif Bhittai, Sachal Sarmast o Sultan Bahu. La influencia de su poesía en Occidente ha sido enorme, sobre todo en la literatura española desde Cervantes hasta Juan Goytisolo pasando por San Juan de la Cruz (que además bebió del misticismo sufí, como San Francisco de Asís o Santa Teresa de Jesús) El espíritu místico sufí se expresa también a través de una prodigiosa música. Conocidos en Occidente son los derviches danzantes de órdenes como la Mevlevi, fundada tras la muerte de Rumi. Un concierto- ceremonia de estos monjes es toda una vivencia, El carácter definitorio del sufismo es el misticismo, el encuentro directo con Dios y el olvido de uno mismo. De alguna forma, supone la interiorización del Islam