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6- 7 D 7 LOS DOMINGOS DE El cambio Reforma de la Constitución pacifista impuesta tras la Segunda Guerra Mundial Revisión de la ley de educación de 1947, también pacifista, con el teórico fin de fomentar en su lugar el patriotismo y el respeto a la tradición Creación del Ministerio de Defensa, el primero de su estilo tras la Segunda Guerra Mundial Despliegue de baterías de misiles defensivos Roces diplomáticos con China y las dos Coreas por las peregrinaciones al santuario de Yasukuni donde se honra a criminales de la Segunda Guerra Mundial Veteranos de la guerra exhiben la bandera del sol naciente en el santuario Yasukuni el primer ministro, un halcón que ha suavizado su discurso tras llegar al poder, insistió en la necesidad de reformar la pacifista ley de educación de 1947 para fomentar el amor a la patria en las aulas y el respeto a la tradición y la cultura El Ejecutivo planea crear una comisión de expertos que, dirigida por el antiguo embajador en Washington, Shunji Yanai, analizará cuatro circunstancias bajo las que Tokio podría movilizar a sus tropas. Basándose en el principio de defensa colectiva vetado por la actual Carta Magna, Japón se consideraría así autorizado a utilizar sus recién instaladas baterías de misiles para proteger a los barcos aliados que naveguen por sus aguas (léase la flota norteamericana en el Pacífico) y, si fuera necesario, contraatacar. AP Desde el 30 de marzo Tokio dispone en la base aérea de Iruma de un sistema defensivo de cohetes Patriot que consiste en un radar y dos lanzaderas móviles. Con estas baterías, que se suman a las que EE. UU. ya tiene en Okinawa, Japón pretende defenderse de un eventual ataque de Corea del Norte, que en junio disparó sobre sus aguas seis misiles y en octubre llevó a cabo su primer ensayo nuclear. Junto al constante peligro de Pyongyang, la emergencia de China como superpotencia económica y militar amenaza la hegemonía asiática del imperio del Sol Naciente. No en vano, el dragón rojo ha incrementado este año un 17,8 por ciento sus gastos en defensa. El presupuesto militar de China ha subido dos dígitos durante los últimos años y no tenemos la certeza de que esos datos públicos sean correctos, por lo que demandamos a Pekín más transparencia justificó a ABC uno de los portavoces del Ministerio de Exteriores nipón, quien además se quejó de que hay un malentendido sobre la reforma de la Constitución, ya que el Gobierno no intenta instaurar una política agresiva ni abandonar su pacifismo, sino poder defender los barcos de nuestro aliado, EE. UU. de posibles ataques mientras patrullan en nuestras aguas Junto a dicho motivo, Tokio pretende incrementar su influencia geoestratégica en la escena internacional, mermada ahora por el pacifismo de la Carta Magna. En medio de una fuerte polémica nacional, el Ejecutivo ya reinterpretó en 2003 el artículo 9 de la Constitución para poder enviar a 600 soldados en misión de paz a Irak, aunque su papel en este país sea muy reducido ya que sus tropas no pueden llevar a cabo tareas militares y deben ser escoltadas por los Ejércitos de otros países. En una nación que se enorgulle- ce de la valentía de sus samuráis y de sus pilotos kamikazes, tal limitación es humillante para muchos sectores nacionalistas. Por eso, el gabinete del conservador Shinzo Abe quiere que sus tropas en misiones internacionales puedan responder si sus aliados son atacados y usar las armas para eliminar los obstáculos que dificulten las operaciones de paz Tal y como señaló el profesor Andrew Dewit, de la Universidad de Rikkyo, esta cuestión resulta sumamente importante porque Japón ya está compitiendo por los recursos naturales, como petróleo y gas, con China, otro gigante sediento De hecho, prácticamente todo el crudo que importa el archipiélago nipón proviene de Oriente Medio. No es de extrañar, por tanto, que el primer ministro iraquí, Nuri Al Maliki, se haya llevado esta semana de Tokio un préstamo a bajo interés de 630 millones de euros para construir al sur del país nuevas instalaciones que faciliten sus exportaciones. Dicho crédito forma parte de los 4.455 millones de euros de deuda condonados y de los 1.113 millones prometidos en 2003 por parte de Japón. Para asegurarse dicho suministro, Japón precisa de la ayuda de EE. UU. que también necesita al archipiélago para que sea un elemento estabilizador en Asia, al igual que otro antiguo enemigo de la Segunda Guerra Mundial, Alemania, lo ha sido en Europa explicó Dewit. Pero la realidad es muy distinta porque Japón ha vivido tradicionalmente aislado de sus vecinos, cuando no enfrentado a ellos por su pasado imperialista. Sin ir más lejos, el anterior primer ministro, Junichiro Koizumi, desafiaba a la comunidad asiática al visitar el santuario de Yasukuni, donde se honra a criminales de la Segunda Guerra Mundial. Su sucesor, Shinzo Abe, acaba de provocar una agria controversia al negar que Tokio coaccionara o amenazara a las prisioneras utilizadas como esclavas sexuales en los burdeles que regentaba el Ejército nipón durante el conflicto. Además, Japón se resistirá a permitir que China le arrebate la hegemonía en la región. Un verdadero duelo de titanes en el que también intervendrá EE. UU. cuyas sucesivas administraciones, sobre todo las demócratas, apuestan por integrar al coloso oriental para evitar el enfrentamiento, a costa de que el archipiélago nipón mantenga un perfil bajo y acepte la nueva situación. Pero Japón no se resignará a un papel mundial secundario porque para algo es el imperio del Sol Naciente. O Renaciente, en este caso. Desconfianza histórica