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15 4 07 CLAVES DE ACTUALIDAD El museo Yushukan cuenta la historia militar del Imperio de manera a menudo patriotera y tergiversada P. M. DÍEZ Japón El Imperio del Sol Renaciente Ante la pugna con China por los recursos naturales y el peligro de Corea del Norte, resurge el militarismo en el archipiélago nipón, que planea revisar los principios pacifistas de su Constitución POR PABLO DÍEZ. TOKIO. ENVIADO ESPECIAL n el siglo XXI, Japón aspira a convertirse en el imperio del Sol Renaciente para recuperar el papel de superpotencia que jugó hasta su dolorosa derrota en la Segunda Guerra Mundial. Este conflicto, en el que el archipiélago nipón sufrió sendos ataques nucleares contra Hiroshima y Nagasaki mientras Tokio era arrasada por las bombas incendiarias, quebró un fuerte orgullo nacional cimentado en sus victorias de principios de siglo contra Rusia y China y en su expansionismo por Asia en busca de materias primas. Los japoneses aún recuerdan con admiración que su pequeña isla doblegó a los gigantes ruso y chino, conquistó el Lejano Oriente y desafió a Estados Unidos. Tras la contienda, los aliados le impusieron una Constitución pacifista cuyo artículo 9 renuncia a la guerra y prohíbe al Gobierno llevar a cabo operaciones militares, incluidas misiones de paz de la ONU que no sean de estricta au- E todefensa. Sin duda, una medida ejemplar y única en la escena internacional, y también una grave cortapisa para un país de 127 millones de habitantes que, gracias a su esfuerzo colectivo y espíritu de sacrificio, ha protagonizado un milagro económico que lo ha situado como segunda potencia mundial tras Estados Unidos. Para acabar con esa contradicción de gigante económico, pero enano político el primer ministro Shinzo Abe, que sucedió en octubre a Junichiro Koizumi, ya ha anunciado que reformará el artículo 9 de la Constitución. Con el fin de convertirse en lo que los japoneses definen como futsu no kuni un país normal el nuevo texto ampliará y definirá el papel de las denominadas Fuerzas de Autodefensa, un eufemismo bajo el que se oculta una potente maquinaria militar con más de 250.000 soldados y un presupuesto de 37.590 millones de euros. A Japón le ha llegado el momento de revisar a fondo el régimen impuesto por los vencedores de la Segunda Guerra Mundial, incluida su Constitución proclamó Abe ante el Parlamento. Además de proponer un referéndum para modificar la Carta Magna, Tokio pretende incrementar su influencia geoestratégica en la escena internacional, mermada por el pacifismo de la Carta Magna impuesta tras la Segunda Guerra Mundial