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4- 5 D 7 LOS DOMINGOS DE La escritora franco- tunecina Gisèle Halimi y (a la derecha) Jean- Claude Carrière, en la feria del libro de Limoges Los pensadores POR A. ARMADA vertirse en pólvora si adopta un fervor nacionalista Ariel Kening firma ejemplares de Dejar Francia Nacido en París en 1943, dice que la utilización de los símbolos y los emblemas es una manipulación que oculta los verdaderos problemas Su libro se hace una pregunta antropológica Pero la angustia identitaria le parece bizantina En Quitter la France Kenig se refiere a una suerte de incesto permanente que vive el hexágono, de una degeneración celular, de una vida aterrorizada dentro de comunidades restringidas en las que en lugar de batirse en el nombre de Francia el encono, la lucha, se da a causa de pequeñas discrepancias domésticas. Como si el país, en medio de la internacionalización económica, a la hora de buscar dentro de sí, se enzarzara en lo miserable, lo mezquino, una identidad que no es precisamente la de la grandeur Como si el país, todos contra todos hubiera perdido su lucidez. ¿Qué queda entonces del sentimiento de ser francés? Esta es la desesperada carta de amor a una decepción Así presenta Kening su panfleto otra tradición francesa. Menos airado se muestra Roland Dumas, hijo de Limoges y ex ministro de Exteriores con Mitterrand, que airea el primer volumen de sus memorias, Asuntos exteriores El desgarro identitario le parece una exageración y sentencia entre la sorna y la condescendencia: Ése es un tema para ustedes, los españoles Con venia narcisista desgrana: No veo grandes figuras como antaño Votará por Royal, pero asume con pesar: No tiene la densidad de Mitterrand En la feria no se ve rastro de Pierre Jourde y sus Diarios de un viajero zulú por los suburbios en llamas parodia de la quema de coches en una Francia llamada Nubia, vieja república africana, de tradición musulmana, pero hace tiempo convertida al laicismo En la parábola jourdenana, el país se ha llenado de inmigrantes belgas, venidos de las pobres llanuras de Flandes y Valonia. Aunque Nubia intenta integrar a esta población inmigrante, sobre todo a los jóvenes, la fuerte tradición católica belga complica las relaciones entre las razas Jourde satiriza la pasión del avestruz: Es una constante entre los nubios, persuadidos de que cambiando las palabras cambias las cosas. Tienden a un pensamiento mágico muy antiguo y profundamente enraizado en su espíritu. Conviene respetarlo. Todo credo merece un respeto Evocación de un mal francés que en España se disfraza de diálogo de civilizaciones. Tema español Los autores también votan Al calor de Lire en Limoges una nada protocolaria feria del libro, grandes espadas de las letras francesas desdeñan en general el debate identitario mientras siguen haciendo de las palabras, acaso la mejor forma francesa de ser, su emblema contra un mal peligroso el nacionalismo a ciudad que inscribió su nombre en las cerámicas y porcelanas desde 1771 celebra a fines de marzo Leer en Limoges una prestigiosa feria del libro que atrae a no menos de 250 autores e ilustradores que, codo a codo, se afanan en ofrecer dedicatorias a los miles de limusinos que circulan por la carpa blanca levantada a un tiro de piedra de la estación de ferrocarril. Política y literatura se dan la espalda y se abrazan. Jean- Claude Carrière, guionista de cineastas como Luis Buñuel (de películas como El discreto encanto de la burguesía y Milos Forman Los fantasmas de Goya actor y escritor, se desmelenan contra el fantasma de la identidad sacado a colación en la campaña, algo que le parece peligroso, porque la identidad siempre se hace con- L tra alguien. Para distinguirse del otro hay que trazar una línea, marcar un territorio, el que es y el que no es. La identidad se define a la contra dice antes de pasarle el cruasán caliente a su companera de firma, a su derecha, Gisèle Halimi, escritora franco- tunecina, autora de La causa de las mujeres ex diputada en la Asamblea Francesa como socialista independiente, quien afirma que la campaña ha degenerado. No hay definición, no se tocan a fondo los grandes temas. No se habla apenas de Europa, de lo que significa ser europeo, no se habla casi nada de política exterior. Se habla de Francia, pero no de cuestiones sociales, de lo que verdaderamente importa. No hay visión a largo plazo, sólo intereses a corto plazo, electorales, para ganar, para hacerse con el poder. Hablar de la patria es evocar el nacionalis- mo, me parecen una regresión todas esas menciones a la bandera, al himno nacional. Son temas que forman parte de nosotros, estan ya más que integrados, digeridos. Pero se sacan a relucir para crispar al electorado Educada en el liceo francés de Túnez, piensa que la mezcla que aportan los inmigrantes es buena para Francia, la enriquece, ya no hay una única Francia A David Collin, que presenta Tren fantasma su primera novela, de padres y paternidades la identidad le parece una pregunta esencial que puede con- Ariel Kenig se refiere al incesto permanente que vive Francia, de una degeneración celular, de una vida aterrorizada dentro de comunidades restringidas