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2- 3 D 7 LOS DOMINGOS DE B É L G I C A OCÉANO ATLANTICO A L E M A N I A LUX. Sena las leyes de la república dice refiriéndose a los magrebíes que no se transmutan en verdaderos franceses A juzgar por las más brillantes alumnas de la clase de español en el Perrinod, privado y católico, Finkielkraut da en el clavo. Stendhal les hace bostezar, el nombre de Camus les deja frías. Patricia Berenger, la profesora de español, da la réplica al taxista, con quien comparte años y patria chica. De todos los vecinos de Marsella, sólo el 5 por ciento tiene antepasados nacidos antes de 1900. Aquí nos hemos mezclado magrebíes, españoles, italianos, griegos, armenios, judíos... De ahí que hablar de la identidad habría que tener en cuenta que la identidad marsellesa es la pura mezcla Orgullosa nieta de republicanos españoles y antifascistas italianos, un verdadero fruto de Marsella no le agrada que la aspirante socialista haya esgrimido bandera y patriotismo, gesto que tacha de puro cálculo Berenger confiesa que votará por Bayrou, porque es como ella: Centrista y europeísta PARÍS M os ela Sarine Loira Cher Dijon Sa ne Quinta potencia S U I Z A I T A L I A Población: 60,7 millones Superficie: 543.965 kilómetros cuadrados Principal idioma: francés Principal religión: cristianismo Esperanza de vida: 76 años (hombres) 83 años (mujeres) Principales exportaciones: maquinaria y equipamiento de transporte, productos agrícolas (vino, sobre todo) Producto Interior Bruto per capita: 34.810 dólaers Índice de desarrollo humano: puesto 16 (España, 19) F R A N C I A Limoges Dordogne Lyon Burdeos Biarritz Adour Ga ron Tam ne Nimes Marsella Bayona Toulousse Aude ANDORRA E S P A Ñ A Tres proyectos La huelga como rasgo Rasgo francés que no mengua es la huelga como forma de lucha de las clases mutantes, incluida la obrera. A fines de marzo, 51 buques decoraban la rada marsellesa. Parecía la flota estadounidense ante Iwo Jima. La larga lucha de los irreductibles del puerto autónomo de Marsella tituló Le Monde el triunfo de los estibadores sobre Gaz de France. Camino de Saint Antonine, en las afueras, el autobús atraviesa barrios en los que el porcentaje de velos, hiyabs, niqabs y chilabas es ostensible, al igual que anuncios de sugerente lencería entre cafetines y colmados. Si no la mejor campaña electoral, desde luego la más llamativa es la de Triumph. Una rubia salta a la vista en la mestiza Marsella, la burguesa Lyon, la medieval Limoges... La leyenda de seducción oscila entre Por fin una candidata bien apoyada y Conmigo no hay abstención De Saint Antonine al mar, todo es rampa. Hasta L Estaque. Apenas queda rastro de lo que sedujo a Paul Cézanne. Nuevos muelles y grúas han relevado a los viejas aparejos y artes pesqueros. Pasa lo mismo con los tugurios de Marsella. Marineros y prostitutas apenas encajan con los modelos consagrados por la leyenda. Adaptación o muerte. Ahora es el turismo lo que nutre los monederos. La nostalgia es inútil sentencia la cineasta india Mira Nair. Al anochecer, en la vieja Marsella, atribulada de obras, las ratas salen en busca de pitanza y Said Sado barre su tienda de ropa antes de echar el cierre. Como muchos compatriotas argelinos, cru- Rodano MAR MEDITERRÁNEO Sarkozy, el duro Reformista no demasiado amado por Chirac Quiere limitar la inmigración y recobrar el orgullo nacional Promete mano dura contra el crimen y el vandalismo De orientación más atlantista y partidario de ampliar hacia el sur y el este el eje franco alemán No quiere a Turquía en la UE Royal, jacobina Socialista enfrentada a los elefantes de su partido Defensora del servicio público y de un relevante papel del Estado Promete subir el salario mínimo hasta los 1.500 euros. Insiste en que a ella sí le salen las cuentas Heredera de Mitterrand y del ala jacobina del partido Pide democracia participativa Bayrou, la sorpresa Centrista que cree obsoleta la división entre la izquierda y la derecha Europeísta y católico que no quiere referencias al cristianismo en la Constitución europea Defensor de la PAC y de la protegida agricultura francesa Profesionales de clase media son sus principales seguidores zó el mar en pos de una vida mejor Casado y sin hijos, dice que a pesar de llevar 19 años en Francia no tiene modo de votar: No soy ciudadano Si pudiera lo haría por Ségolène Royal, porque se preocupa por lo social Pero no critica a nadie. Soy comerciante. No le pregunto a mis clientes por sus ideas El TGV (tren de gran velocidad) sigue batiendo récords. Es uno de los orgullos de la Francia que, en medio de su espléndida crisis, sigue siendo la quinta potencia mundial. El tren que liga Marsella con Lyon en un largo suspiro de menos de dos horas, pero, como las autopistas, un tubo que aisla, que apenas permite saborear el paisaje, que sigue siendo uno de los ingredientes esenciales del alma francesa (y no sólo por la Política Agraria Común, que conjuga la agroindustria con los frutos gloriosos de la tierra) Avignon pasa sin que desde las ventanillas asome nada de su esencia, entre los árboles, a orillas de un Ródano que no dejar leer el destino francés, su melancolía. El viaje encapsulado, aislado, pierde sentido. Como por arte de birlibirloque, el tren más veloz parece desembocar en la línea más moderna del metro de Lyon, sin conductor, con panorámicos ventanales diáfanos a proa y a po- pa. Un tren subterráneo guiado de forma invisible, sin conductor. Es como una nave espacial. Al adentrarse por los túneles que horadan el viejo burgo de Lyon, es como si el metro se hubiera transformado en una nave espacial en medio de la Vía Láctea, y cada estación fuera una suerte de etapa interplanetaria. Hasta que irrumpe una mujer con pañuelo blanco en la cabeza y un bebé en brazos pidiendo limosna. Viene de la antigua Yugoslavia, de una villa junto a Sarajevo. De repente, la nave espacial toca tierra. Mientras en París se desata un escán (Pasa a la página siguiente)