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30- 31 D 7 LOS DOMINGOS DE ROSA BELMONTE Expediente Ñ Momentos Heston na procesión puede salir o no salir pendiente de los caprichos de la lluvia (porque la procesión no va por dentro) Pero Charlton Heston siempre sale, llueva, truene o crezca el Ebro. En la forma y barba de Moisés y, sobre todo, en el cuerpo de Judá Ben- Hur. Victor Mature y Robert Taylor, también habituales, no dejan de ser actores secundarios con respecto a Heston cuando llega la Semana Santa. Antes del domingo de Ramos ya había visto en la tele Los diez mandamientos y Ben- Hur No se les iba a hacer tarde, no. Si, como decía la gran Rosalind Russell, lo que hace que una película funcione son los momentos, Los diez mandamientos sólo tiene uno. Deslumbrante y espectacular, eso sí. Poner el cartel de abierto por un rato al Mar Rojo es un momentazo pero en 222 minutos se queda escaso. Aunque ese pelazo de Moisés pre Gina Lollobrigida y pre Patrick Dempsey (el doctor Shepherd de Anatomía de Grey sea un puntazo. La Russell sostenía que una película debía tener media hora de momentos que la gente pudiera recordar para salir contenta del cine. Ben- Hur cuenta con muchos. Empezando por el momento teja. Un trauma infantil, tú. Tiras a la calle sin querer un trozo de teja al paso del gobernador y en una peliculera cadena de acontecimientos acabas teniendo la lepra. Que se cura, vale, pero sólo al final de un larguísimo metraje de casi cuatro horas. La carrera de Charlton Heston, un señor que para algunos sólo es el hombre del rifle, está llena de momentos. Sólo unas muestras: la charla sobre los pianos usados con Eleanor Parker en Cuando ruge la marabunta (y cuando la agarra y le echa por el cuello el perfume que le había comprado) el truco del Mar Rojo en Los diez mandamientos el Quita tus sucias manos de encima, mono asqueroso el beso de Taylor y Zira Ah, es que eres terriblemente feo y el final de El planeta de los simios En Ben- Hur son incontables. Por supuesto, la carrera de cuádrigas filmada por Yakima Canutt, que sigue dando cien vueltas a cualquier carrera de Fórmula 1 (si ni siquiera tienen pinchos en las ruedas los muy sosos) O el rema rema marinero a ritmo de tambor en las galeras (no hace falta que se deslome para que Charlton Heston dé siempre la impresión de oler a tigre a través de la pantalla) O la conversación del reencuentro entre Messala y Ben- Hur, esa en la que el tribuno quiere hacer la caidita de Roma al judío. Al pobre Charlton Heston no le dijeron nada de la jugarreta en la que participaron Gore Vidal (guionista no acreditado) William Wyler y el propio Stephen Boyd, que fue incitado a decir su diálogo como si quisiera recuperar un viejo amor al que Judá se negara. Una encerrona como la que años después tramaría el gordo Michael Moore, ese tipo al que ni siquiera le cabe la gorra en la cabeza, cuando entrevistó para Bowling for Columbine a quien todavía era presidente de la Asociación Nacional del Rifle. Heston se sentó frente a Moore como Chábeli en el primer programa de Tómbola sin saber a dónde iba. La hija de Julio Iglesias se levantó soltando aquello de esta gente son gentuza Heston, antes de levantarse, dio la mano a Moore, quien lo siguió y luego lo montaría todo para que el actor quedara como el perfecto representante de la derecha asilvestrada. Quizá sea reaccionario (aunque a veces se olvide que fue uno de los actores que acompañó a Martin Luther King en su marcha sobre Washington) quizá sea homófobo, quizá le huelan los pies (y quizá le olieran también a Cary Grant) Y a mí qué. Con todos esos momentos charltonhestianos que deja, como si mató a la madre de Bambi. Cuando se haga una definición de facha (si alguien es capaz) debería incluirse que un facha, si es actor, es alguien que enseña el culo (véase el de Heston en El planeta de los simios véase el de Mel Gibson en Arma letal Lástima que sus últimas apariciones en las pantallas hayan sido como Mengele, en el chiringuito de Moore y anunciando, en 2002, que padecía alzheimer. Ahora, igual que Adolfo Suárez no se acuerda de que fue presidente del Gobierno, Heston quizá no se acuerde de que fue Ben- Hur. Definiciones y memoria U Gema Ruiz, semana de recogimiento... y toros drid para mudarse a Barcelona donde ya se ha instalado con sus hijos tras casi un año en el puente aéreo para compaginar su trabajo con su familia. Con los pequeños en Barcelona, su vida es ahora más normal y este año es su marido el que viaja cada dos por tres entre Madrid y Barcelona. Hasta Nueva York es donde se han ido de vacaciones Eugenia Martínez de Irujo y su novio Gonzalo Miró. En la ciudad de los rascacielos pasaron sus primeros meses juntos y es normal que tengan muchos y buenos recuerdos. Antes de coger el avión Eugenia estuvo en Sevilla con su hija Cayetana, que se quedó con su padre, Francisco Rivera, y su novia Blanca. Eugenia regresará a Sevilla para acompañar a su madre en el hospital donde la van a operar de la espalda. La intervención no es grave, pero la edad de la duquesa hace que sus hijos se preocupen por su recuperación. Al final ha preferido una Semana Santa tranquila en Madrid, pero lo que Gema Ruiz no perdona es la corrida de toros que esta tarde protagonizan Enrique Ponce, Se- ÁNGEL DE ANTONIO Novios de ida y vuelta bastián Castella y El Cid en La Maestranza. Gema estará con sus amigos y confía en no encontrarse con su ex novio Rafael Leflet con quien asegura que no habrá segundas partes (de momento) ni encuentros para hablar de lo que han vivido o de las apariciones de los amigos de ambos en algún programa de televisión. Gema insiste en que su decisión de romper es tajante. Así lo dice y así lo piensa. Sólo el tiempo dirá si las cosas tienen arreglo. Una fiesta de narices fue la que se vivió en el Museo Reina Sofía con motivo de la presentación de la Academia del Perfume que entregó sus primeros galardones a las mejores fragancias. Todo un conocedor, Juan Pedro Abeniacar, presidente de esta academia, recuerda cómo nuestro país fue la puerta de entrada a Europa de los aromas que trajeron los árabes. De aquellas esencias se ha pasado a fórmulas elaboradas que buscan sensaciones nuevas y que ya son imprescindibles. Carla Royo Vilanova fue la maestra de ceremonias de una velada que contó con el savoir- faire de María Jesús Puebla, una experta del arte de la convocatoria.