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D 7 1 4 07 Ha sido pionera a la hora de romper el llamado techo de cristal ese límite aparentemente invisible, pero existente, que impedía a la mujer seguir avanzando en su carrera profesional. Durante largos años, fue una de las grandes ejecutivas del sector de la publicidad; pero, tras una brillante trayectoria, se batió en retirada para poner una pica en otro campo de batalla: el arte. Junto a Marga Sánchez, otra ejecutiva de sobrado prestigio, fundó y dirige la galería Distrito 4, desde donde sigue al pie de sus ilusiones GUTIERREZ Y DE LA FUENTE 32 D 7 LOS DOMINGOS DE Isabel Yanguas GALERISTA Y EX EJECUTIVA ISABEL GUTIÉRREZ- -Después de una larga y fructífera carrera empresarial, ¿cómo es qué aterrizó en el mundo del arte? -Por la pasión que desde siempre he sentido por el arte. ¿Y la pasión se mantiene intacta? -Más que mantenerse, ha aumentado. Flaubert decía que sólo se ama lo que se conoce. Y en mi caso, cuanto más lo conozco, más amo el arte. -De lo que aprendió en el pasado, ¿qué aplica al presente? -Todo lo que se ha aprendido, siempre sirve. Aunque, a veces, haya que adaptarlo a las nuevas y diferentes circunstancias. Hay que saber utilizar todo lo vivido en nuestras diferentes etapas, empresariales y personales. Y, cómo no, también lo que he aprendido viajando por el mundo. -Pero el hecho de abrir una galería, ¿no respondía, además, a la necesidad de cerrar etapas? -Es cierto que mi etapa anterior y la de mi socia, Marga Sánchez, habían terminado; eso sí, de una manera muy positiva para ambas. Así que era el momento de darnos una oportunidad y hacer otras cosas. Fue Marga quien tuvo la idea de abrir una galería, me lo sugirió... Y aquí estamos. -A lo largo de los años, a su nombre le acompañaba la coletilla de mujer emprendedora ¿Por qué todavía hoy suena algo marciano un calificativo que bien podría acompañar a multitud de señoras? -La verdad es que, en mi caso, he trabajado tanto, con tanto ardor y entusiasmo, que no me ha dado tiempo a sentirme un bicho raro. Lo que sí es cierto es que hoy en día hay muchísimas más empresarias que cuando yo empecé. ¿Y cómo eran esos tiempos en los que se iniciaba como gran ejecutiva? -Como tenía tantísimas ganas de romper los llamados techos de cristal y de hacerme un hueco en ese mundo laboral propio de hombres, todo ello lo recuerdo de una forma positiva. También hay hombres que quieren invertir más tiempo en sus hijos hay. ¿Cómo es posible, si trabajas doce horas diarias y a una hora de distancia de tu residencia, estar en casa cuando los niños llegan del cole? Ésta es una asignatura pendiente de la sociedad y de la pareja. Aún estamos en pañales. -Casi suena a pura utopía... -Es que no todo puede ser perfecto. Si trabajamos, algo tenemos que perder. Créame que también hay hombres que sienten mucho no disponer de más horas para estar con su familia. No todos los hombres quieren llegar a casa a las once de la noche. También los hay que prefieren invertir más tiempo en estar con sus hijos, para verles crecer y educarles. Por eso digo que el problema de la conciliación de los dos mundos atañe a la sociedad entera y, desde luego, a la pareja. Hay que sacarlo del estricto ámbito de la mujer. -Sentimentalmente, ¿qué le aporta tener y gestionar una galería como la suya? -La posibilidad de moverme en un mundo fascinante, que está vivo, que está lleno de artistas de diferentes edades, los consagrados y los jóvenes, que nos abren los ojos y el corazón con sus creaciones. El arte actual refleja lo que está aconteciendo en el mundo y es un privilegio contemplarlo. ¿Por qué al gran público, a veces, le cuesta comprender la creación contemporánea? -Porque el arte siempre va por delante. El artista ve mundos que nosotros, día a día, no vislumbramos. Ésa es la magia y la maravilla del arte. Abre caminos a los que, posteriormente llegaremos. Eso ha pasado siempre. Van Gogh no vendió un cuadro, porque ¿quién en su época entendía su pintura? ¿Y la de los impresionistas? Hay personas que, al ir por delante, ya se definen a sí mismas. Abren caminos, son los pioneros. ¿Ha cumplido todas sus aspiraciones? -Yo siempre tengo que estar aspirando a mejorar. Ahora, nuestra aspiración es crear una gran galería no sólo en España, sino en el resto del mundo. En la vida hay que marcarse los máximos retos. Química y persuasión Los artistas más jóvenes son los que te proponen cosas. A los más consagrados hay que enamorarles con el proyecto de la galería. Aunque en todo, como en la vida misma, existe una parte personal donde entra la química... SIGEFREDO ¿Cree que es verdaderamente factible la conciliación entre la vida familiar y laboral? -La sociedad tiene una asignatura pendiente con los hombres y con las mujeres que quieren hacer una vida en común y tener hijos. Hay que llegar a conclusiones sobre cómo se reparte el tiempo, porque tiempo para todo no