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1 4 07 VIAJES Cuando el sonido es oración Desde el Bajo Aragón hasta Córdoba tambores y bombos de ahuyentar el mal rezando a Cristo durante su agonía y muerte TEXTO Y FOTOS: CÉSAR JUSTEL Tamboradas irrumpirán de forma estruendosa cumpliendo con la tradición ancestral l contrario de lo que ha sucedido con los pasados carnavales, a nadie se le ha ocurrido intentar prohibir el sonido de los tambores de Semana Santa, a pesar de que el ruido puede llegar a hacerse insoportable. Porque cuando llegan estos días santos, el tambor y el bombo son protagonistas en las localidades del Bajo Aragón. Su sonido se oirá ininterrumpidamente durante tres días, y las manos que los golpean acabaran heridas y en algunos casos ensangrentadas. Es el luto del tambor que se extiende desde Aragón a pueblos de Albacete y Murcia y tierras cordobesas. En todas las culturas el sonido ha sido considerado como elemento protector, ya que servía para enfrentarse con los poderes maléficos. Y el cristianismo recuperó también esa idea del ruido como A elemento religioso, en especial durante Semana Santa. En España las más antiguas tamboradas conocidas son las del Bajo Aragón, principalmente las de Híjar y Alcañiz. En 1517, el duque de Híjar pidió a los franciscanos que celebrasen una Semana Santa especialmente penitencial. Y de resultas, nació el sonido del tambor acompañando a desfiles procesionales. En el siglo XVIII las tamboradas ya estaban muy extendidas y hay datos de nazarenos con tambores de parches destemplados que acompañan al sacerdote en la procesión del Santo Entierro recordando con sus ruidos el cataclismo que sufrió la tierra cuando Cristo murió Nunca desde entonces dejaron de celebrarse, ni siquiera en la época de la II República, ya que fueron prohibidas las celebraciones, pero los tambores sonaban por todas partes sin que se supiera su origen. En las frías tierras turolenses el tambor siempre ha sido una forma de oración. De todas las Semanas Santas que tienen al tambor y al bombo como protagonistas, la de Híjar es la más impresionante. A las doce en punto de la noche del Jueves Santo se hace el silencio y el alcalde hace una señal. Entonces, un sonido de cientos de tambores, todos a la vez, hiere los oídos. Es la famosa rompida. El sonido duro y monótono quiere reflejar la tristeza de la muerte de Cristo y por eso estará oyéndose durante el tiempo que estuvo muerto. Aquí sostienen que el redoblar de los cientos de tambores que hace temblar el suelo es para recordar el terremoto que siguió a la muerte de Nuestro Señor. Las cuadrillas recorren toda la noche las calles y, de tanto golpear, acaban haciéndose heridas en las que la sangre mana dejando una mancha roja so- Seísmo de luto El romper, cuando empiezan a sonar los tambores, se produce el Viernes bre los tambores. Algunos se protegen la mano con guantes o pañuelos pero otros, por penitencia, la llevan desnuda. Los tambores que mejor sonido tienen son los de piel de cabrito o ternero, que ha de ser de cabra para los bombos, aunque ya el plástico ha ido sustituyendo a la mayor parte.