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20- 21 D 7 LOS DOMINGOS DE M. FRANCISCO REINA Cultura David convertido en Goliat unque el discurso habitual del sector editorial español suele ser catastrofista, según un informe hecho público por el Instituto Nacional de Estadística, el número de títulos publicados en España el año pasado y depositados en la Biblioteca Nacional creció un 4,3 por ciento más que el año anterior. Hay que hacer hincapié, además, en las reimpresiones, que se incrementaron todavía más, suponiendo un 9,5 por ciento del total de títulos editados. La Comunidad autónoma de Madrid y Cataluña mantienen su liderazgo como núcleos con mayor producción editorial durante el año pasado, aunque la proliferación de otras editoriales pujantes, en ámbitos periféricos, como la cordobesa Almuzara o la sevillana Algaida, hacen pensar que es posible la edición desde fuera de las dos grandes urbes peninsulares del libro. Esta bonanza editorial, aunque los niveles culturales medios sigan bajando, problema que tiene más que ver con la educación y sus ministerios- -amén de un desmantelamiento, desde los inicios de la democracia, de las humanidades que, para mí, impersonalizan y desposeen de su patrimonio intelectual a los ciudadanos- no dejan de estar cargados de polémicas. Quienes las protagonizan, claro, las viejas glorias de la edición, desde sus pedestales temblorosos, contra la supuesta amenaza de los nuevos editores. Hace relativamente poco, Beatriz de Moura, editora de Tusquets y enemiga de los autores con agentes literarios, disparaba desde un diario catalán a las nuevas editoriales preguntándose ¿De dónde habrán sacado esos temerarios que para ser editor basta con apretar un botón del videojuego de turno? Hermosa visión de la señora A de los jóvenes editores. Mucho se dijo sobre estas afirmaciones, pero quien sí contestó fue el escritor y periodista Ricard Ruiz, con otras preguntas, y una reflexión que comparto: La cuestión, es cierto, merece un análisis más profundo del que permiten estas y aquellas líneas, pero resulta sencillo extrapolarla en un terreno, el del libro, donde los problemas de renovación empiezan a ser evidentes. Miren si no el ámbito de la crítica, tan en horas bajas: ¿a alguien se le ocurre el nombre de algún crítico reputado que no peine canas? Si, como dicen, los jóvenes Cyril Connolly andan o navegan por la red, ¿quién o qué impide que se les tenga en cuenta? ¿Será cierto que hay una parte consagrada del sector que se resiste al cambio? A uno le da la impresión de que algunos editores, como autores consagrados, tratan de poner puertas al campo, obstaculizando la llegada de nuevas firmas, nuevas voces y profesionales que oxigenen un mundo de cartón piedra, llena de falsos popes. La que no es una recién llegada es la editora Blanca Rosa Roca, que hoy celebra el doble aniversario de cumpleaños- -no diremos cuantos porque las señoras no tienen edad, o no si ellas no quieren confesarla- -y el tercer aniversario de una pequeña aventura editorial que hace tres años que nació, y ya factura como una de las grandes: Roca Editorial. Quizá este sea el secreto: un equipo eficiente y volcado, sin pesados engranajes, capaz de reaccionar como una gran editorial, o en palabras de su directora: El trabajo de un equipo muy profesional, donde cada uno sabe muy bien su tarea, la mejor distribución, intuición y un poco de suerte son los ingredientes del crecimiento de Roca. Las horas y la implicación es casi la misma pero no se pierde tanto tiempo en reuniones interminables; en Roca puedo decidir junto con los socios lo que queremos ser y cómo hacerlo. Me siento orgullosa de lo que es hoy Roca editorial en tan sólo 3 años. Una mujer adelantada, de las pocas que comenzó en este mercado laboral, a excepción de Ymelda Navajo o Ana Gavin, también pioneras, como la propia Blanca que asegura: Hace 20 años fui la primera mujer en la Junta del Gremi de Editors de Catalunya. Ahora hay más Directoras Generales y sigue habiendo más mujeres en el área editorial, pero muy pocas en la parte comercial y de distribución Quizá en las manos de estas profesionales, no recién llegadas, pero que apuestan por veteranos y noveles, esté la clave de un relevo generacional necesario, aunque haya quien tema que David se convierta en Goliat para no perder sus conquistas. JESÚS GARCÍA Economía ¡Váyase, señor Bernotat! neras judiciales contra Acciona- Enel similares a las de Manuel Pizarro en la opa de Gas Natural. Judicializa que algo queda, con resultados inescrutables como los caminos de la opa. Quién sabe si está ampliando los plazos de una muerte anunciada, de un fracaso inexorable. Bernotat está en el laberinto. Ha presentado una opa en la que tres veces tres le han empujado a elevar el precio hasta los 40 euros de marras y el mercado la ha pulverizado. Ese diabólico mercado que todo lo ve y lo engulle, en el que casi todos se saltan la norma, por laxa o por vidriosa. Acciona ha pedido comprar hasta un 24,9 por ciento, que junto al porcentaje de Enel y el 3 por ciento de la Sepi suman casi un 53 de Endesa. Eso sin opa alguna sobre la mesa. En la bolsa además se mueven paquetes con olor a aparcamientos de fondos golfos que acabarán poniéndose del lado más calentito. Enel y Acciona podrían hacer una oferta al estilo inconfundible de Villar Mir con OHL en la que acudieran sólo los justos para alcanzar la mayoría. E. On paga 40 euros a todos y Acciona y Enel 41 dentro de seis meses si es que antes Bernotat no abandona en esta batalla de las walkirias. Menos mal que los derechos de voto de una empresa semipública como Enel están limitados por la disposición adicional 27 de la ley de acompañamiento de 2000 y además hay un real decreto de la etapa Rato que impide ejercerlos en dos empresas competidoras, en este caso Viesgo y Endesa. En este país todo es interpretable, modificable por el Gobierno como muñidor de una gran operación de desalojo de los alemanes de E. On. Por cierto que puestos a merodear por la normativa, E. On ha entrado en el juego al pactar con Caja Madrid una equity swap por su 9,9 por ciento. E. On- -con ese pacto- -de hecho comprar antes de cerrar la OPA. Un pacto escrito a dos años en el que la compra se liquida por diferencias o se paga el precio de la OPA. Tufo de concertación pura y dura como la de Acciona- Enel que han explicado por fin sus acuerdos tras aquel primer hecho relevante de cuchufleta. Van a hacer una holding en la que Acciona tendrá mayoría, con reparto como la presidencia para José Manuel Entrecanales, cuyo grupo va a acumular unas plusvalías que para sí quisieran los avezados capital riesgo. Parece un remedo de la etapa Vodafone. Con algunas diferencias y mucha incertidumbre puesto que se está dibujando el perfil de una compañía en la que si todos se quedan podría resultar ingobernable. Hay experiencias similares en Metrovacesa, tras las opas competidoras y parciales. Ha acabado en división. Nadie quiere una solución así para Endesa, pero la tesitura rezuma desconfianza. Dos accionistas que suman un 49,8, más la Sepi y, por otro lado, lo que consiga E. On. Tiene poco sentido. El Gobierno- -con ZP y Clos de un lado y Solbes pensándoselo de otro- le ha puesto la proa a Bernotat con una jugarreta extraparlamentaria si parafraseamos a Conthe. Manuel Conthe, con su consejo polifónico, intelectual irredento de las paradojas y asiduo del aforismo y las comparaciones, sostiene que el sistema de opa competidora se parece en política a la moción de censura constructiva. Si quiero derribar a alguien tengo que presentar una moción de censura, me tengo que presentar como candidato y sólo le derribo si salgo elegido Además sólo se puede presentar una moción por periodo de sesiones, igual que las opas competidoras. Por eso el ¡váyase señor González! es un fraude de Constitución puesto que se trataba de conseguir por vía extraparlamentaria lo que parlamentariamente habría estado sujeto a un régimen muy estricto según Conthe. Lo mismo que intentaron Enel y Acciona y que la CNMV evitó por que era una seudo opa contraria al régimen de ofertas competidoras, cuyo plazo se cerró hace más de un año. Así que entonemos el ¡Váyase señor Bernotat! o quédese en una Endesa ingobernable. W ulf Bernotat apunta ma- Riesgos a considerar