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2- 3 D 7 LOS DOMINGOS DE ca, antidemocrática, franquista, etc. que es más fácil de combatir que la realidad que constituye. Por otra parte, la leyenda negra de la derecha, que adquiere ya tintes ridículos, abona el desatino de otorgar a la izquierda una suerte de pretendida hiperlegitimidad. Si la izquierda gana se trata de un dictado de la Historia, ante el que los ciudadanos asienten salvo que estén equivocados u ofuscados, porque la derecha representa el error, la dictadura y la falta de libertad. A todo ello responde la continuada manía de utilizar las instituciones como sede para juicios y condenas históricas, casi siempre parciales, y presentarse como los guardianes de la memoria del antifranquismo. El invento de la memoria histórica en esta última etapa de Gobierno socialista, es la continuación de ese proceso. Pensar que sólo hay una opción democrática- -y actuar en consecuencia- -para conducir al infierno a la o las otras es un vicio antidemocrático. La expresión fundamentalismo democrático tiene origen en la izquierda y hay quien asegura que se trata de un hallazgo de Gabriel García Márquez. Se utiliza para afirmar tanto que la democracia no ofrece siempre el mejor resultado (lo que vale cuando el adversario gana las elecciones) como para criticar el punto de vista según el cual la minoría no coincidente con la mayoría se convertiría en no democrática por no aceptar los presupuestos de aquella. Desgraciadamente, la izquierda argumenta hoy de esta manera con un exceso lamentable. Hay, claro, muchas derechas. Como hay muchas izquierdas. Pero negar la existencia de una derecha democrática raya en el absurdo o en la injusticia dialéctica. De hecho, la derecha liberal se desentiende mejor del dogmatismo que la mayoría de las izquierdas. Estas suelen abanderar el dogma reformista, el convencimiento de que los poderes públicos pueden lograr siempre los objetivos que comportan felicidad y bienestar. Todo a su alrededor pertenecería a una impresionante conspiración privada a favor de intereses particulares. Estos presupuestos son dogmáticos, pertenecen a lo que Michael Oakeshott llamó política de la fe que nada tiene que ver con la religión, sino con la fe en la capacidad gubernamental para volar, colectivamente, tras la perfección La derecha liberal se inscribe en la política del escepticismo Acepta la falibilidad humana, la incapacidad de los poderes públi (Pasa a la página siguiente) Antifranquistas, reformistas e izquierdistas José María de Areilza Destacado representante de una derecha democrática durante el franquismo agrupada en torno a don Juan de Borbón. Su evolución ideológica, desde el franquismo- -fue alcalde de Bilbao en 1937- -hasta el liberalismo conservador se produjo al hilo de su experiencia internacional. Junto a otros políticos procedentes del franquismo, aunque de evolución más tardía, tuvo un papel fundamental en la transición a la democracia José María Gil Robles Hijo del fundador de la CEDA en torno a la que se agrupó la derecha durante la república, fue un destacado miembro de la oposición democrática a Franco y uno de los fundadores de la democracia cristiana en España. Es el hombre de derechas más progresista de España y, probablemente, el más europeísta de Europa. Ha sido presidente del Parlamento Europeo y a la creación de Europa sigue dedicando todas sus energías Marcelino Oreja Diplomático de carrera con una exitosa trayectoria desde los sesenta, Oreja estuvo vinculado desde muy joven a la democracia cristiana. A través de grupos de opinión como Tácito, propició, a la espera del final de la dictadura, la reforma del Régimen. Pertenece al grupo de políticos que, junto a Adolfo Suárez (con el que fue ministro de Exteriores) optaron en la Transición por las políticas centristas y la integración de España en Europa Sano escepticismo Adolfo Suárez El gran artífice, junto al Rey, del retorno de España a la democracia procedía del franquismo en el que fue secretario general del Movimiento. Su evolución responde más al pragmatismo, a la percepción del cambio de la sociedad, que a una reflexión intelectual sobre la teoría política: hacer normal a nivel político lo que era normal a nivel de calle según su famosa frase. Denostado por sus antiguos camaradas, es hoy un icono de la democracia Josep Piqué El líder del PP en Cataluña perteneció en su juventud a organizaciones comunistas (PSUC) y de extrema izquierda (Bandera Roja) como tantos hijos de políticos franquistas. Una larga evolución ideológica, al hilo de la experiencia económica y empresarial, le llevó a ser uno de los colaboradores de José María Aznar antes incluso de afiliarse al PP. El ex izquierdista fue, como ministro de Exteriores, artífice de las especiales relaciones con EE. UU. Pilar del Castillo Sus compañeros de estudios en Ohio no aceptarían sin sorpresa que la española roja vinculada a la extrema izquierda, terminara siendo ministra del PP y, hoy, eurodiputada de ese partido. Catedrática de Ciencia Política, directora en su día de la Nueva Revista de Antonio Fontán (otro académico y político de la derecha antifranquista) Del Castillo evolucionó, como tantos intelectuales europeos, de la izquierda hasta el liberalismo clásico