Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
25 3 07 EN PORTADA La medalla de héroe de la RDA del antiguo jefe de la Stasi, Erich Mielke, es exhibida en una subasta AP Siervos del KGB Memoria histórica (Viene de la página anterior) piedades expropiadas. La excepción fueron los checos y eslovacos, que sí acometieron de inmediato la devolución de propiedades y una lustración de instituciones que dejó en cuadro algunos departamentos de la Administración y de la diplomacia. A los alemanes orientales la purga se la hicieron en gran medida los occidentales, con el consiguiente resentimiento que ello provocó. Hasta 2012 todos los cargos federales deberán certificar que no han colaborado con la Stasi. Cada mes aparecen nuevas revelaciones sobre actrices, políticos, deportistas o periodistas- -entre éstos también occidentales- -acusados de colaboracionismo. Aunque asociaciones de víctimas denuncian que, pese a todo, Alemania no ha hecho el mismo esfuerzo de concienciación didáctica con la dictadura comunista que con el nazismo. Un polaco de Solidaridad cuando desafiaba al partido -por ejemplo, la obrera Anna Valentynowicz cuando trepó a los mandos de su grúa para declararse en rebeldía- se decía: El pueblo soy yo Los alemanes orientales, en cambio, 20 años después se dijeron frente al Muro: Nosotros somos el pueblo En esta pequeña variante que va del yo al nosotros radica toda una visión del mundo. Así lo explica el alemán Volker Schlöndorff, autor de la historia filmada de la lucha de Solidaridad: La resistencia de Valentynowicz fue la prehistoria de la caída del Muro Los polacos fueron mucho más valientes que los alemanes de la RDA, admite Schlöndorff; aunque en Alemania gusta pensar que el Muro cayó por los refugiados en la iglesia de San Nicolás de Leipzig y el asalto de veraneantes a embajadas occidentales. En el mejor de los casos, lo de Alemania fue una huida ante el enemigo En cambio, los polacos se encararon con el enemigo y con sus cientos de miles de soldados con una fe que, efectivamente, movió montañas Anna Valentynowicz no se planteaba la salvación de los proletarios del mundo unidos, ni de la santa Polonia, sino que sólo exigía que la sopa de los obreros esté caliente Pedía lo suyo y lo que creía que era de justicia. Por la dignidad de la persona está dispuesta a jugársela. La transición húngara fue menos radical, porque había empezado en los 80 por la vía del estómago y de la economía del gulash un sofrito de iniciativa privada limitada a quienes tenían la sartén por el mango del partido. Los inversores extranjeros vieron que eso era bueno y apostaron más dinero en Hungría que en el resto de Europa del Este. Pero esa falta de audacia pudo ser también uno de los orígenes de la actual resaca alborotadora y nacionalista que vive el país. La memoria del perdedor siempre es más alargada que la del vencedor. La memoria de la víctima es mucho más rica que la del ejecutor: De ahí que el ganador sea más proclive a olvidar señala el filósofo Reyes Mate recordando a Walter Benjamin. Los judíos no olvidan, los gitanos cantan- -para recordar- -su dolor, las víctimas del nazismo buscan una reparación, y los huérfanos del comunismo quieren justicia y no sólo un lugar bajo el sol del capitalismo. Estudios sobre el dolor de las víctimas muestran que lo que más les hace sufrir es sentir la indiferencia de la sociedad. Que parezca que ni siquiera fueron víctimas. Algunos mascan su drama en silencio y otros en voz alta. Hay quien echa a andar de frente y quien camina de espaldas el resto de su vida. Psicólogos que han estudiado los efectos causados por la guerra dicen que, a veces, sólo se habla de una experiencia traumática medio siglo después, cuando ya se ha digerido Los judíos no llegaron a hablar del Holocausto en toda su más amplia dimensión hasta los años 70. Lo peor que puede suceder entonces es que la víctima escuche eso de y ahora salen con ésas Porque la mayoría no quiere que le toquen el pasado, que se les trastoque todo el edificio de su infancia, un lugar delicado y con el que uno siempre intenta estar en paz, haya ocurrido éste entre la hambruna, en una dictadura o en un barrio residencial. Memoria del perdedor Ficha policial de Helmut Köhl elaborada en su día por la Stasi AP