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18 3 07 VIAJES Para no perderse Salzillo, testigo de un siglo. La exposición, que permanecerá abierta hasta el 31 de julio, acoge más de 300 obras- -de las que un centenar salieron de la gubia de Salzillo- Se incluyen los célebres pasos procesionales y figuras de su Belén. Además, se exhiben trabajos de Bernini, Zurbarán, Durero, Paolo de Matteis y Nicolás de Bussy, entre otros. Las sedes de la muestra son el Museo Salzillo y las iglesias de Jesús y de San Andrés. El acceso es gratuito mediante reserva de día y hora (también es posible contratar visitas guiadas) Más información en el teléfono 902 929 034 y en www. salzillo 2007. es Las bordadoras del Paso Azul (Lorca) en plena faena para acabar la pieza que la cofradía estrenará esta Semana Santa Las rutas. Murcia, Lorca, Cartagena, Caravaca de la Cruz, Cehegín, Jumilla, Yecla, Cieza... En la citada página web se proponen seis itinerarios y nueve ciudades donde el escultor dejó su impronta y donde se alojan sus obras más importantes. Usted puede hacer el recorrido por su cuenta o contratar un guía oficial. Dónde comer. En Murcia una buena opción es ir de tapas por el centro histórico. Un par de ideas: El Rincón de Pepe (Apóstoles, 34. Tel. 968 212 239) y Los Zagales (Polo de Medina, 4. Tel. 968 215 579) Si prefiere mesa y mantel, el restaurante Hispano es un clásico (968 216 152) En Caravaca de la Cruz: Rincón de Paco (968 708 390) En Lorca: Hotel Los Jardines de Lorca (968 470 599) Salzillo Imaginero del alma La Cruz de Caravaca, la más preciada joya de esta ciudad jubilar (Viene de la página anterior) desaparecieron durante la Guerra Civil. Por suerte se salvaron los pasos procesionales encargados por la cofradía de Jesús, que le otorgan a la mañana del Viernes Santo murciana la condición de imponente espectáculo teatral. Las ciudades de Salzillo Murcia, fundada por los árabes en el siglo IX y privilegiada por Alfonso X el Sabio, es hoy, fundamentalmente, hija del XVIII, un periodo de florecimiento, de arte e infraestructuras; de Salzillo, pero también del cardenal Belluga y de Floridablanca. La ciudad respira Barroco. Las obras de su escultor oficial iluminan los museos, la catedral, los conventos de Santa Clara y de las Capuchinas, las iglesias de Santa Catalina, San Miguel, San Bartolomé, San Andrés, San Juan de Dios y de Jesús. El recorrido por el centro tiene estas paradas obligadas, y también otras para repostar por ejemplo en las terrazas de las plazas del cardenal Belluga y de las Flores, en los bares de tapas y en las confiterías donde elaboran pasteles de cierva. Pero la sombra de Salzillo es alargada en la región y este año se han establecido unas rutas que dan a conocer la obra del imaginero, su padre y sus discípulos en otras localidades murcianas. Caravaca de la Cruz- -una de las cinco ciudades del mundo que tiene el privilegio de celebrar el Jubileo Perpetuo- -fue el centro de la única escuela salzillesca con personalidad propia fuera de la capital. Caravaca y su vecina Cehegín poseen obras de José López, Marcos Laborda y Francisco Fernández Caro. Y guarda en el castillo de la Vera Cruz una joya legendaria, la Cruz de Caravaca, en cuyo interior hay un Lignum Crucis, un trozo de la madera de la cruz de Cristo. Una reliquia que no discute nadie en el pueblo, sea creyente o ateo. La crisis de las vocaciones, en cambio, ha propiciado que el convento de las Carmelitas sea reconvertido en hotel. Oportunidad inopinada: hoy puede verse lo que hay al otro lado de la verja, las dependencias donde vivieron y murieron las religiosas. Lorca, la ciudad de los cien escudos- -por la cantidad de enseñas nobiliarias que presiden las fachadas de sus edificios, algunos tan espectaculares como el Palacio de Guevara- la ciudad del sol, es, también, el hogar de unas cofradías que viven la Semana Santa con una devoción intensísima y una sana rivalidad. Aquí todo el mundo sabe de qué pie cojea el vecino, si es de los nuestros o de los otros El Paso Blanco y el Paso Azul echan cada año un pulso con sus maravillosos bordados, que exhiben en la procesión bíblica- pasional del Viernes Santo, protagonizada por soldados y emperadores romanos, cuádrigas, carrozas que recrean palacios... y, naturalmente, por imágenes barrocas de santos con sello salzillesco. No en vano, el Paso Morado conserva una Última Cena firmada por el padre de nuestro artista. Algunas piezas originales, perdidas, han sido sustituidas por otras de autores modernos, en espera de que el rastreo que no cesa dé con el paradero de las auténticas. Cartagena, como se dijo, fue la única ciudad a la que viajó Salzillo, y en el siglo XVIII se consolidó como capital marítima del Mediterráneo. La ruta continúa en el valle de Ricote, Cieza, Jumilla y Yecla. Naturaleza y arte bajo la excusa del imaginero del alma.